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La desesperación de un sector lastrado por el coronavirus

Las 300 horas de un hostelero “plantado” ante la Junta: “Lucho por lo mío”

Titi Sánchez, el impulsor de la caja protesta, en la que pasa medio día metido, lamenta la falta de iniciativas para movilizarse

Las 300 horas de un hostelero “plantado” ante la Junta: “La lucha hay que hacerla en la calle" Amor Domínguez

Cerca de 300 horas suma Titi Sánchez plantado delante de la Junta General del Principado, en Oviedo, metido en su caja-protesta. Es hostelero y como a muchos más en Asturias no le salen las cuentas desde hace varios meses debido al ir y venir de las medidas aplicadas por los gobiernos central y regional para hacer frente a la pandemia del coronavirus y que tienen en bares y restaurantes uno de los principales damnificados debido a los cierres decretados –dos generalizados en toda la región en lo que va de año– y las continuas restricciones de la actividad.

“Aquí estoy para defender lo mío”, sostiene Sánchez, quien echa en falta algo más de solidaridad del sector hostelero en general en Asturias –no apoyos concretos, pues esos tiene y muchos, advierte– e iniciativas para movilizarse y protestar. “Pero es lo que hay y yo me meto en esta caja por mis negocios. Cuando el banco me diga que se acabó la fiesta, yo no tendré más remedio que asumirlo. Pero tendré la conciencia tranquila de haber peleado todo lo posible”.

Son 12 horas diarias, de lunes a domingo, las que pasa dentro de su caja adornada con numerosos mensajes y críticas a los políticos, “a todos”, porque “todos se comportan igual”. Hubo algún amago de compañeros de la profesión de otras partes de Asturias de sumarse a la protesta o darle relevo estos días atrás, pero tales iniciativas se han esfumado.

Lo mismo ha pasado con algunas ideas que ha planteado a Otea –la patronal del sector en Asturias, muy crítica y combativa con el gobierno regional– y que no han sido recibidas con mucho entusiasmo por la directiva. Pero Titi insiste: “Yo lucho por lo mío. Estoy aquí cuando podría estar trabajando en mi negocio, que tengo abierto media jornada, y tener a un empleado en ERTE. Pero no lo hago”.

Este domingo recibió una de las mejores visitas que podría esperar, la de su padre Eusebio, un veterano del sector en Asturias y del que heredó el oficio. Fue la segunda vez que se acercó desde su casa en Siero; la primera fue en diciembre. “Con 94 años vino más a manifestarse que muchos hosteleros”, señala. Sánchez también está muy agradecido a los vecinos de la zona –una señora mayor se acercó con una bolsa de comida, “dijo que no podía darme más”– y a la hostelería cercana: por ejemplo, La Bellota, justo delante de su caja protesta, que le tienen bien alimentado, agradece.

Una paseante saluda a Titi Sánchez.

Muchos paseantes se acercan y le dan ánimos y otros se asombran de todo lo que aguanta allí metido, caigan chuzos de punta, nieve o las temperaturas sean bajo cero. Pocos políticos se dejan caer, mucho menos del gobierno regional: “A (Adrián) Barbón le he llamado y mandado un mensaje, solo quiero hablar. No ha respondido. Aunque está informado, pues le tengo incluido en la lista de difusión de los mensajes que envío para informar de mi día a día”.

Con todo, este mismo lunes será un día para reflexionar. Es cuando el gobierno regional concretará las medidas que se aplicarán por concejos en función de cómo vaya la pandemia. La hostelería no se libra con nuevas restricciones si los contagios son elevados. “Veremos a ver qué pasa. Yo, a estas alturas, lo tengo muy claro: mirar por lo mío. Falta unión. Como siempre se dice, tenemos lo que nos merecemos”.

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