Ayer, a última hora, Canteli rompió su silencio. El Alcalde de Oviedo, ante la perspectiva del cierre del municipio que comienza hoy, confesó que hasta ahora había permanecido “callado”, pero que su asombro ante los últimos acontecimientos le obliga a decir lo que piensa. “No quiero guerras”, concedió, “pero me cuesta mucho entender este cierre de Oviedo, no lo asumo y me produce tristeza ver que se nos esté tratando así, porque da la sensación de que se tomaron las medidas para enganchar a Oviedo”.

El Alcalde insiste en que “hay que mirar la Sanidad al cien por cien”, pero también “a la economía”. La medida que salva las terrazas tampoco le parece suficiente: “Si fuera julio y agosto, todavía, pero en enero… Ayer hizo bueno, pero hoy ya lloverá”.

Lo que le cuesta admitir al alcalde de Oviedo es que el Principado cierre ahora su municipio cuando en el anterior perimetraje, con otros datos, la medida afectó a todos los grandes municipios. “Nada está bien cuando está muriendo gente”, razona, “pero creo que la situación de la ciudad es aceptable dentro del contexto regional y nacional. Y a última hora cambian unos parámetros y se cae Oviedo cuando estamos muy poco peor que Gijón, mientras la otra vez nos había metido en el mismo paquete”.

“Hay actuaciones incorrectas en determinados negocios, pero esas sanciones no se tramitan y, al final, pagan justos por pecadores”

Canteli insiste en que no quiere guerras con Gijón, pero también recalca que no puede callarse como hizo hasta ahora por el trato recibido por el Principado. “¿Qué trato se le dio a Oviedo respecto a otro municipio en el anterior perimetraje”, se pregunta en alusión al cierre de todos los grandes municipios por cuestiones de movilidad cuando Oviedo estaba mejor que Gijón. “Con eso queda claro”, se contesta.

Sanciones

Hay más, ante los catorce días que vienen ahora. A las autoridades regionales les pide que sancionen. “Hay actuaciones incorrectas en determinados negocios, pero esas sanciones no se tramitan y, al final, lo que pasa es que están pagando justos por pecadores. Porque la gran mayoría de los negocios funciona bien al cien por cien. Yo comí el fin de semana pasado en Oviedo. En la Mallorquina, en el Fontán. Y hay un orden total, distancia y medidas”.