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Los chigres viven el cierre de Mieres pendientes del tiempo: “Si llueve nos tocará mirar a las nubes”

Los hosteleros de Requejo, resignados con las nuevas restricciones impuestas en el concejo

Pedro Sixto mira el tiempo en LA NUEVA ESPAÑA en la terraza de su sidrería en Requejo.

Pedro Sixto mira el tiempo en LA NUEVA ESPAÑA en la terraza de su sidrería en Requejo.

Resignación en estado puro. Era el sentir general en la emblemática plaza mierense de Requejo, uno de los templos asturianos de la sidra. El cierre del interior de los bares y sidrerías, al comenzar ayer las máximas restricciones en Mieres, deja a estos negocios en una situación inédita: durante los próximos quince días solamente podrán abrir sus negocios si el tiempo les deja. Si no llueve, levantarán la persiana. Y si, como es habitual en Asturias en estas fechas, el agua hace acto de presencia, tendrán que tener sus bares clausurados.

El problema añadido es que este barrio mierense está sujeto a una protección urbanística especial, lo que impide que se puedan instalar carpas o jaimas que puedan servir de refugio a los consumidores en las terrazas en caso de lluvia. Para ser exactos, podrían instalarlas pero no anclarlas al suelo. Y con el “túnel de viento” que se forma en Requejo cuando sopla el aire, no es factible si no quieren recoger cada dos por tres las telas del río Caudal. En definitiva, solamente los toldos de cada negocio pueden extenderse. Y con las distancias de seguridad actuales apenas entran un par de mesas por bar.

En la mañana de ayer, domingo, primera jornada de cierre perimetral de Mieres, el tiempo sí dio un respiro y la plaza estaba concurrida. Aunque había alguna mesa libre, en términos generales rozaba el lleno. “Hoy libramos, mañana ya veremos”, señalaba Pedro Sixto, propietario de una sidrería en el emblemático enclave mientras consultaba el tiempo en las páginas de LA NUEVA ESPAÑA. “Vamos a depender mucho del tiempo, si dan bueno, pues venderemos algo, y en caso contrario, pues nos tocará mirar a las nubes”, afirmaba este hostelero, que cree que la solución sería que el Ayuntamiento levante la mano para poder instalar las demandadas jaimas. “No es un suelo histórico, la plaza está reformada de este siglo, por lo que pedimos que nos den permiso para poder atornillar las carpas al suelo, y luego reparar nosotros donde se haya dañado algo”, manifestó Pedro Sixto, que estaba moderadamente satisfecho con el primer día de restricciones en cuanto a clientela. “Hoy tuvimos suerte, y está bastante animado, pero cuando den malo...”, insistió.

La prohibición de instalar carpas fijadas al suelo de la plazoleta deja sin opciones a las sidrerías

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Enfrente de su negocio está el de Esteban Álvarez, que su vez es presidente de la Asociación de Hosteleros de Requejo. “Nosotros cerraremos cuando llueva, iremos día a día. Mañana, cuando nos levantemos, pues tomaremos la decisión”, indicaba este hostelero, que confiesa que las están pasando “canutas”. “He tenido que mandar al ERTE a parte de la plantilla porque no llegamos. Y los ahorros se van acabando, cada vez lo estamos pasando peor”, manifestaba. Mientras tanto, en su terraza casi no quedaba ya no una mesa, sino una silla libre. Eso sí, siempre en grupos de cuatro y con mascarilla.

En busca de un hueco para tomar un culete de sidra llegaba por la plazoleta Alberto Cienfuegos. “Antes decían que el cierre perimetral no sirvió de nada, y ahora volvemos, y lo que supone es un cierre encubierto para la hostelería”, manifestaba este mierense. “Creo que no saben muy bien cuáles son las medidas a tomar. Sabemos que mascarillas e higiene de manos funciona, pero a partir de ahí creo que no saben muy bien lo que se está haciendo”, indicaba justo antes de sentarse con un amigo en una terraza.

Otro de los epicentros dominicales de la villa es la plaza de abastos. Allí los comerciantes montaron sus puestos como cualquier jornada más de la “era covid”, con más separación entre ellos. Y los veteranos clientes que cada domingo se dan un paseo por el mercado semanal también pasearon y compraron en sus puestos habituales: desde aceitunas hasta ropa y calzado. Allí no parecía que Mieres acabase de entrar en un cierre perimetral. Mientras, muchos hosteleros habían anunciado en sus redes sociales que durante estos quince días de restricciones no van a abrir. No les es rentable desplegar solo la terraza cuando tienen apenas un par de mesas.

En Requejo, por contra, vivirán al día. Clientes y camareros tendrán un ojo puesto en el tiempo y en el cielo. Y deseando que lo único que caiga desde arriba sea la sidra saliendo de la botella para romper en el vaso.

La situación de Mieres

Datos a 24/01/2021

IA Incidencia acumulada Días superando el valor máximo Tendencia del dato
El concejo está cerrado Cierra próximamente ! Está cerca de cumplir las condiciones para el cierre
Parámetros incumplidos
Concejo IA gen. a 14 días
Máx.: 325
IA +65 años a 14 días
Máx.: 195
Traz.
Min.: 75
3 días en alerta extrema IA gen. Sit.
Mieres
Del 24/01
al 06/02 *
Últimos 3 días
23/01/2021
Nuevos casos: 6
418,9 362,5 70,1  
22/01/2021
Nuevos casos: 22
413,6 381,6 72,0  
21/01/2021
Nuevos casos: 20
366,2 353,0 70,9  
* las fechas son susceptibles de prórroga
Fuente de los datos: Observatorio de Salud en Asturias

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