Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Lo que enseñó el covid a la escuela: Los alumnos tienen "excesiva dependencia" del profesor

Un estudio con participación asturiana pide reforzar la autonomía de los estudiantes y ver la docencia como “algo que va más allá del maestro dando información”

Profesores y alumnos usan mascarillas en una clase.

Profesores y alumnos usan mascarillas en una clase.

La pandemia y, más en concreto el confinamiento, ha enseñado a la escuela asturiana tres cosas: el “escaso” control que tienen las familias en el uso de la tecnología para fines pedagógicos; que el modelo de docencia que mejor se adaptó a las clases online fue el competencial –no el memorístico, no el basado en los libros de texto–; y que hay que trabajar más la “autonomía” de los alumnos para reducir su “excesiva dependencia” del profesorado. Todo ello lo recoge un reciente estudio, publicado en la “Revista Internacional de Educación para la Justicia Social” y en el que participa la Universidad de Oviedo, junto a expertos de Burgos, León y la Autónoma de Madrid. La muestra es de las mayores utilizadas hasta la fecha para analizar el impacto del cierre de los centros en el curso pasado: un total de 9.567 personas –entre ellas asturianos–, de las cuales 3.700 son profesores y 5.867 familias.

Bajo control de la tecnología

“Cuando pensábamos que todo el mundo tenía recursos digitales y suficiente conocimiento de las tecnologías, la pandemia nos demuestra lo contrario”, afirma uno de los autores de la investigación, Javier Fernández Río, profesor de la Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad de Oviedo y referente internacional en la implantación del aprendizaje cooperativo en Educación Física. La crisis sanitaria ha puesto de manifiesto, dicen los expertos, que “a pesar de la gran inmersión tecnológica que ha experimentado la sociedad en la última década, esta no se asocia a fines pedagógicos y de enseñanza”.

El uso de la tecnología –comentan– está más vinculado al ocio y al divertimento que a cualquier otro ámbito, lo que provoca que la efectividad del proceso de enseñanza no se haya visto mejorada como podría preverse”. Para corregirlo, el asturiano Javier Fernández Río y sus colegas de otras universidades dicen que “es necesario realizar cambios políticos y educativos inmediatos”. En este sentido, y mientras que docentes y familias valoran positivamente la comunicación mantenida durante el confinamiento, ambos colectivos cargan contra la administración. “Manifiestan falta de apoyo y falta de formación en competencia digital”, puntualiza Fernández Río.

Aprendizaje por competencias

Los alumnos que recibieron este tipo de enseñanza fueron los que “menos sufrieron” durante la primera ola del coronavirus. Otras investigaciones nacionales señalan que los estudiantes pudieron perder el curso pasado hasta la mitad de sus aprendizajes por culpa del covid. ¿Y por qué es mejor el enfoque competencial? “Porque de esta forma los docentes no buscan que los jóvenes memoricen mucho, sino que tengan recursos, que sepan cómo encontrar lo que buscan... Por contra, cuando los docentes conciben exclusivamente la enseñanza en la impartición de determinados contenidos para su posterior memorización por parte del alumnado, suelen encontrar mayores problemas y limitaciones para hacer la transición hacia metodologías más activas y participativas que requieran otro tipo de recursos”, aclara el experto asturiano.

Por eso, los investigadores consideran de “elevada trascendencia que la docencia se entienda como algo que va más allá del profesor frente a los alumnos, normalmente con un libro de texto, dando información”. “El aprendizaje ha de ser ubicuo, permitiendo su transferibilidad a cualquier espacio, contexto y tiempo”, añaden. Además, los estudiantes que utilizan un modelo competencial son, según aseguran, más autodidactas y se sienten más competentes que el resto.

La autonomía de los alumnos

Los autores del estudio creen, por otro lado, que “es fundamental trabajar intencionadamente en el aula la autonomía de los estudiantes, con el fin de que adquieran recursos de actuación que reduzcan la excesiva dependencia del docente y deriven en un mayor compromiso hacia el aprendizaje”. Esta, concretan, “les permitirá adquirir una mayor capacidad de autorregulación de las tareas, utilizando para ello diferentes canales y fuentes de información con el fin de reducir la postergación y la falta de implicación”. “De este modo, afrontarán cualquier tipo de enseñanza online será más factible y motivante”, rematan.

Compartir el artículo

stats