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Las emotivas historias sobre Virgilio García que afloraron durante 30 días de búsqueda: "Era un hombre encantador y servicial"

Quienes conocían al operario que sepultó un alud en San Isidro el día de Año Nuevo dicen de él que era bonachón, campechano y trabajador

En el recuadro, Virgilio García.

En el recuadro, Virgilio García.

Era un hombre bonachón y campechano, trabajador y conocedor de lo que se traía entre manos. Quienes conocían a Virgilio García, el operario sepultado por un alud en San Isidro el día de Año Nuevo que ha sido localizado hoy, se deshacen en elogios sobre su don para ayudar a los demás, siempre con buena cara. Durante los 30 días que ha permanecido desaparecido han sido muchos los testimonios que lo acreditan.

El día de Año Nuevo, Virgilio García dejó aparcada la furgoneta con la que se desplazaba al trabajo cerca de la entrada de la embotelladora Agua Cuevas. Allí se encontró con una empleado de la empresa que le deseó un feliz año. “Me quedan tres añinos, o sea que vamos para allá”, comentó García, quizá para consolarse por tener que trabajar en una fecha tan señalada, antes de montarse en la fresadora camino del puerto. Ya no volvería a bajar. Un tsunami de nieve de más de cinco metros de altura lanzó a fresadora que reparaba, de 15 toneladas, por el precipicio. Otros dos vehículos que bajaban por delante quedaron inmovilizados, pero a salvo, bajo la zona de viseras.

Algunas de las personas a las que franqueó el paso tras quedar atrapadas en la nieve vienen mostrando su dolor estos días. Virgilio no solo cumplía con su trabajo de despejar la carretera, sino que tranquilizaba a los atrapados en momentos de gran tensión. Eso es lo que trataba de hacer este viernes cuando una traicionera avalancha lo arrastró, destrozando su máquina quitanieves.

"Nos dio un trato humano maravilloso”

“Virgilio me sacó de la nieve hace menos de un mes. Es un profesional de la cabeza a los pies. Un hombre encantador y servicial”. Así se expresa Nacho, un joven gijonés que en el pasado puente de la Inmaculada, en compañía de tres amigos, quedó atrapado por la nieve en el puerto de Tarna. El encargado de sacarles del atolladero fue el operario de la máquina quitanieves arrollado por una avalancha en San Isidro. “No le conocía hasta entonces, pero hoy estoy destrozado con la noticia, y quiero rendirle un modesto homenaje contando esta historia, que será una de las miles que haya protagonizado”, explica a LA NUEVA ESPAÑA. Y es que Virgilio García no se limitó a cumplir escuetamente con su deber, sino que acompañó su actuación con “un trato humano maravilloso”, señala Nacho.

La fresadora conducida por Virgilio García, en Tarna.

La peripecia comenzó el sábado 5 de diciembre. El puente fue infernal desde el punto de vista meteorológico. El gijonés y sus amigos quedaron bloqueados por la nieve en el puerto de Tarna. Llamaron al 112, pero, además, a través de un conocido común, contactaron con Virgilio. Los pasajeros dejaron el coche y encontraron cobijo. Pero el vehículo quedó inmovilizado y a la intemperie, pendiente de ser rescatado. Virgilio García estaba trabajando en otra zona de Asturias, pero “desde el primer momento se preocupó de nosotros, nos llamó varias veces, nos indicó lo que debíamos hacer, habló con sus compañeros: nos dio una tranquilidad absoluta”.

"Estaba claro que era un hombre apasionado de su trabajo y un gran servidor público”

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Pasados dos días, el lunes 7, Virgilio García pudo auxiliar en persona a Nacho y a sus amigos: “Vino con su fresadora, nos explicó cómo funcionaba, nos dijo que llevaba 30 años trabajando con ella y que la conocía muy bien. Estaba claro que era un hombre apasionado de su trabajo y un gran servidor público”.

Finalmente, el operario de la quitanieves pudo abrir camino en medio de la nevada, y Nacho y sus amigos pudieron regresar a Gijón: “Se portó increíble, espectacular. No volvimos a vernos. Pero después de aquello para mí es casi como un miembro de mi familia”, confiesa el joven. Desde que supo que uno de los arrollados en San Isidro era su benefactor, Nacho está “desolado”. “Solo quiero enviar todo el apoyo del mundo a su familia”.

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