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Bobes ganó en la pugna por Amazon, pero hubo que desatascarlo

El polígono sierense fue competitivo gracias a la operación jurídica que impulsó Fernando Lastra y que permitió la comercialización de sus terrenos

Zona de la primera fase del polígono de Bobes, ya urbanizada. | A. Illescas

Zona de la primera fase del polígono de Bobes, ya urbanizada. | A. Illescas

La trastienda del camino que llevó a lograr que Amazon instale en Siero uno de sus mayores centros logísticos de España tiene un episodio que resultó clave para alcanzar este resultado: la operación jurídica que permitió salvar Sogepsa y el polígono de Bobes. De no ser por ella, Amazon no hubiera siquiera pensado en ocupar una parcela de un polígono que estaría hoy, probablemente, sumido en una batalla judicial, abandonado y convertido en casi una reserva forestal de plumero de la pampa.

Fernando Lastra, hoy senador y entonces consejero de Infraestructuras, fue el artífice de una solución que cuando se fraguó, en 2018, resultó polémica incluso dentro de la administración autonómica y se topó con trabas de la consejería de Hacienda, ocupada en aquella época por la ahora portavoz del PSOE en la Junta Dolores Carcedo. También Lastra protagonizó las primeras reuniones con Amazon, que inició el gobierno de Javier Fernández.

Sogepsa, propietaria del suelo del polígono de Bobes, tenía ante sí en 2018 un futuro incierto: la Unión Europea cuestionaba el modelo de la sociedad mixta. Lastra, en un encuentro con miembros de la comisión europea, adquirió el compromiso de solventar la situación e inició reuniones con entidades bancarias para crear una nueva sociedad encargada de vender el suelo industrial y residencial de Sogepsa. El entonces consejero recibió buenas palabras de varias entidades bancarias, pero ningún compromiso. La operación tuvo luz verde tras una cita con el consejero delegado de Liberbank, Manuel Menéndez, quien finalmente vio en ella también una oportunidad para la entidad. Aquello resultó casi providencial, a la postre, para llegar al anuncio de estos días.

Fernando Lastra fue el primer dirigente público que impulsó el proyecto. Conoció gracias a Carlos Paniceres, entonces presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, el interés de la multinacional, y mantuvo contactos telefónicos y celebró una reunión en Madrid con la máxima resposable de la multinacional en España, Mariangela Marseglia.

Fuentes próximas a la negociación señalan que el Principado planteó dos emplazamientos principalmente: la Zalia y Bobes. Del área logística gijonesa se recalcaba su conectividad multimodal con ferrocarril y puerto. Pero Amazon dejó claro que lo que le importaba era una buena conexión por autopista. El polígono sierense se impuso entre los candidatos asturianos desde el principio.

Una anécdota. Amazon buscaba casi al mismo tiempo emplazamiento para el gigante logístico anunciado esta semana y para la nave que ya existe en Meres (Siero). Cuando se conoció ese proyecto en Meres surgieron quejas desde Oviedo y Gijón por el hecho de que Siero se llevase el gato al agua. “En Amazon no lo entendían, pensaban además que ya había pelea por el gran centro: hubo que explicarles las peculiaridades asturianas”, dicen con ironía las fuentes consultadas.

El alcalde de Siero, Ángel García “Cepi”, ha demostrado agilidad dos veces. Para la instalación de la primera nave en Meres se adelantó en cuanto supo que algunos emplazamientos fallaban y ofreció su suelo a Amazon. Ante este último reto llegó a plantear abrir una oficina en Madrid solo para explicar bien las bondades de Bobes al gigante logístico. La noticia de que finalmente Amazon elige Bobes también es un broche para aquella compleja y polémica operación que impulsaron Lastra y el entonces consejero delegado de Sogepsa, Juan Fernández Pereiro, y que permitió despejar el difícil futuro del polígono sierense. “El suelo industrial suele tener problemas porque tiene costes elevados antes de producir beneficios: es una inversión que se debe aguantar muchos años”, refieren responsables de entonces. En esa época, Fernando Lastra llevaba consigo siempre un portafolio para mostrar las virtudes de Bobes. Recuerdan que repetía: “Compren suelo, ha dejado de fabricarse”, adaptando la célebre frase de Mark Twain.

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