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Mieres llora al guardia civil arrollado: “Siempre quería ayudar a la gente, esto es un mazazo”

La cúpula de la Benemérita acudió al tanatorio para despedir a Ángel Antonio Ambrosio, un “ser excepcional” para sus compañeros y amigos

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Despedida en el tanatorio al guardia civil atropellado en Mieres Ángel González

Casi 190 centímetros de paisano que daban cobijo a un corazón muy grande. Desde bien joven quiso ser guardia civil porque llevaba en el ADN “ayudar a la gente”. Así recordaban ayer compañeros y amigos a Ángel Antonio Ambrosio, “Tono”, el mierense fallecido el pasado lunes tras ser arrollado por una furgoneta en un control de movilidad en la Autovía Minera, precisamente en Mieres. Para todos ellos su muerte es “un mazazo, un palo enorme, porque era un ser excepcional”. Otros dos agentes que resultaron heridos ya han recibido el alta. Se investiga por homicidio imprudente y por delitos de lesiones al conductor de la furgoneta. Las indagaciones apuntan a un despiste y se maneja la hipótesis de que estuviera manipulando un GPS en el momento del accidente.

“Era un chaval increíble, trabajador, serio... Sabemos cuándo salimos a un servicio, pero a veces no se sabe cuándo volveremos”, indicaban ayer sus compañeros de la Comandancia de Oviedo. Las más altas autoridades del cuerpo quisieron estar en el tanatorio de Mieres para arropar a la familia: a su padre Antonio, policía nacional en la villa durante cuarenta años; a su hermano Hugo, agente del mismo cuerpo; a su madre María de los Ángeles Barbero; y Vanessa Prieto, su pareja desde hace más de dos décadas.

Entre las autoridades estuvieron María Gámez, directora general de la Guardia Civil; el teniente general Pablo Salas Moreno, director adjunto operativo (DAO) del cuerpo; y el coronel Francisco Javier Almiñana, jefe de la XIV zona de la Guardia Civil, correspondiente a Asturias. Además de transmitir sus condolencias, pasaron revista a una formación de guardias civiles, compañeros del fallecido.

Entre los asistentes, había consenso a la hora de retratar los principales rasgos de Ambrosio. Un hombre de 47 años “generoso, bromista, comprometido, crítico ante las injusticias, humilde y directo, siempre iba de frente”, relataban sus amigos. “Siempre con vocación de servicio”, aunque era “más de trabajar en segunda línea” porque “no era de colgarse medallas”. Sin embargo las merecía y su hoja de servicio así lo acredita. Fue condecorado en varias ocasiones por operaciones de mantenimiento de paz. Ostentaba la Cruz del Mérito de la Guardia Civil y está propuesto para la medalla al Mérito de la Guardia Civil con distintivo rojo.

María Gámez conversa con los agentes heridos, junto a Franciso Javier Almiñana y Pablo Salas, en primer término. | Ángel González

Ingresó muy joven en el cuerpo, en 1992, y, tras una breve estancia en Cantabria, pasó por los puestos de Moreda y Mieres hasta formar parte en 2002 de la unidad de seguridad ciudadana de la Comandancia de Oviedo. Fue integrante de contingentes internacionales de la ONU (estuvo en el Líbano), tomó parte en el control de la valla fronteriza de Ceuta y participó en la persecución y captura de Tomás Rodríguez Villar “Tomasín”.

“Tenía muchas inquietudes culturales y siempre estaba atento a lo que ocurría en el mundo y a su alrededor. La primera noticia sobre la actualidad o la primera broma que llegaba al grupo de whatsapp de los amigos por la mañana era suya”, explicaban ayer sus amistades, un grupo de amigos forjado desde la niñez alrededor de una canasta. “Tono” fue alumno del colegio Santiago Apóstol de Mieres. Allí se aficionó al baloncesto con José Ramón Martínez, exjugador en los años setenta, como entrenador. Los éxitos de la selección de Díaz Miguel y la medalla de plata de Los Ángeles en 1984 afianzaron aquella pasión. “Se llevó un disgusto muy grande cuando se mató Fernando Martín. Para él era un ídolo y aquello le quedó grabado, Hace poco colgó en el grupo de whatsapp que se había hecho con una camiseta de Martín de sus años en el Real Madrid”.

Tras el colegio, siguió jugando en el equipo del Hunosa, de Mieres, donde compartió vestuario y amistad con el actor Alberto Rodríguez. “Era un ser excepcional. Un tío grande, fortísimo. Las mozas se desmayaban con él. Llamaba la atención, pero a la vez era discreto”, apunta Rodríguez. Y añade: “Era una de esas personas que se gana el respeto de todo el mundo. Siempre quiso ayudar a la gente. Deja un hueco irreparable para todos los que lo conocíamos. Era muy fuerte y duro como una piedra, pero era todo bondad”.

Junto al deporte, la otra gran pasión de Ángel Antonio Ambrosio eran los animales. “Buena parte de su tiempo lo dedicaba a ellos. Nunca estás preparado para algo así, era una persona muy querida”, indicaba ayer Saúl Bardio, voluntario, como “Tono”, del albergue de animales de Mieres. “Llevaba siete años de voluntariado; y echando horas. De ir casi a diario. Sacaba a pasear a los perros dos o tres horas, lo que hiciera falta y para cualquier operación o gasto se ofrecía para hacerse cargo. Y si había que ir a rescatar a algún perro que se había escapado, aunque fuera en plena madrugada, era el primero en decir ‘voy yo’”.

Ángel Antonio Ambrosio en el Líbano.

Ángel Antonio Ambrosio en el Líbano.

Para Bardio, “el tiempo y el esfuerzo que dedicó a los animales es para ponerle un monumento y, de hecho, es lo que vamos a hacer. Queremos dedicarle una placa conmemorativa en el albergue. Nadie se lo merece más que él. Y todo lo hizo sin buscar ningún reconocimiento”. Los dos perros que tenía en casa los adoptó del albergue. También tenía un gato.

Tanto “Tono” como su familia son muy conocidos y apreciados en Mieres. Así lo destacaba ayer el Alcalde, Aníbal Vázquez. “Es una tragedia. Conozco a su familia desde hace tiempo y es un mazazo enorme para todos. Ha muerto cumpliendo con su deber y con su trabajo. Es una gran pérdida que te hace ver lo frágiles que somos”. Vázquez se sumaba así a las muestras de condolencia expresadas el mismo lunes por el presidente del Gobierno, el ministro del Interior, el ministro de Fomento, el presidente del Principado y la delegada del Gobierno. Delia Losa, que no pudo desplazarse al tanatorio al haber dado positivo en covid, reiteró ayer su pésame. “Todo mi cariño y apoyo a la Guardia Civil en un momento tan triste. No pude acompañaron en persona, pero mi corazón está con vosotros. Gracias a la directora general de la Guardia Civil por acercarse a Asturias para mostrar el efecto del Gobierno a los familiares, compañeros y amigos del fallecido”.

El homenaje también llegó ayer desde la Moncloa. La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, manifestó tras el Consejo de Ministros que “todo el mundo que lo conocía, sus amigos, su familia, sus compañeros, ponen en valor que era un servidor público, muy querido además por todos los ciudadanos de aquella zona”. Y por eso, “por toda su trayectoria profesional”, el Gobierno de Sánchez lamentó su fallecimiento La entrega del agente Ambrosio, que lamentablemente le costó la vida, es para el Gobierno equiparable a “la labor que tantos trabajadores públicos como él están realizando cada día para la seguridad de los ciudadanos y el control de la pandemia”, dijo Montero.

Los familiares del fallecido reciben las muestras de pésame.

En Asturias, además de acudir al tanatorio, la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, visitó a los dos agentes heridos en el atropello, que recibieron el alta en el día de ayer. El tercer hombre que sufrió lesiones, un conductor al que se había arrestado por posesión de drogas, no requirió traslado sanitario.

La investigación para esclarecer lo sucedido continúa. Al conductor de la furgoneta que arrolló mortalmente al agente mierense se le tomó declaración como investigado y quedó en libertad hasta que sea requerido para declarar por la autoridad judicial. Se le investiga como presunto autor de un delito de homicidio imprudente y tres más de lesiones. Las pesquisas apuntan a que una distracción pudo causar el accidente. Se baraja que el hombre estuviese manipulando un GPS en el momento de los hechos.

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