Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Un día con Santiago Granda Granda, candidato a Rector: frenética campaña desde el despacho con una mínima parada para comer un pincho

“Debo dar ejemplo y no ir a los campus”, afirma el rector en funciones, que enlaza en su maratoniana jornada una reunión telemática tras otra

García Granda durante una videoconferencia Teams en su despacho

García Granda durante una videoconferencia Teams en su despacho

–Paso el día aquí– afirma el candidato Santiago García Granda.

Y aquí es el despacho del Rectorado, en el edificio histórico de la Universidad de Oviedo. Una sala amplia, con dos mesas –una pequeña y otra de reuniones–, desde la que enlaza una videoconferencia detrás de otra. El rector en funciones apenas sale de esas cuatro paredes. Incluso come “una cosa sencilla” –normalmente medias lunas de jamón york y queso de la confitería Rialto– en la mesa de trabajo. “A ver si así adelgazo”, bromea. Risas aparte, el catedrático de Química Física lo hace todo telemáticamente porque cree que debe “predicar con el ejemplo”. “Yo creo que no se debe ir a los campus. Hay que evitar todo contacto físico que no sea estrictamente necesario. Además, una campaña se puede hacer perfectamente a través de medios telemáticos”, asegura.

El aspirante Granda pide un pincho en Rialto durante su brevísima parada para comer

El aspirante Granda pide un pincho en Rialto durante su brevísima parada para comer Luisma MUrias

El despertador de Santiago García Granda suena todos los días a las seis de la mañana. Porque, desde hace más de cuatro años, a las ocho y media ya está entrando por la puerta del Rectorado. El químico vive en San Martín de Podes (Gozón), muy cerca de la localidad de la que es oriundo: Verdicio. A pesar de la tradicional rivalidad que hay entre luanquinos y candasinos, él presume también de ser “medio” carreñense –una de sus abuelas era de Piedeloro–. Y por casualidades de la vida su secretaria es de Candás. Al candidato le gusta correr, una afición que deja para los fines de semana, ya que de lunes a viernes admite que no le da “tiempo”.

Sobre ese hobby, Granda cuenta una anécdota: “En la CRUE tenemos un grupo de rectores corredores. Somos pocos, me gustaría que fuésemos más: el de Cartagena, País Vasco y yo. Salíamos, cuando había actos presenciales antes de la pandemia, a correr 10 kilómetros cada mañana. Lo hicimos por muchos sitios: Toledo, Cádiz, Pamplona... A veces hasta nos perdíamos. Pero llegábamos siempre puntuales a las reuniones”.

El primer acto de ayer de García Granda fue como rector en funciones a las nueve de la mañana: una reunión telemática con el vicerrector de Organización Académica, Juan José del Coz, y dos representantes de CC OO, Christina Jurcic y Christian González. “Hablamos de la evaluación del profesorado. Hasta ahora solo los contratados doctores eran evaluados por la Aneca y al resto lo llevábamos a la agencia de acreditación gallega. Ahora todos van a poder ser evaluados por la Aneca y les tranquilizamos diciéndoles que vamos a firmar un convenio cuanto antes”, explica.

Santiago García Granda accede ayer al Rectorado

Santiago García Granda accede ayer al Rectorado Luisma Murias

El catedrático de Química Física lo cuenta porque nadie externo puede acceder a sus reuniones a través de Microsoft Teams. Tampoco a las de candidato. A las diez y media tuvo el acto de campaña de todos los días, en esta ocasión dirigida a la rama de Humanidades. “Fueron más de 60 personas. Siempre hago una breve exposición y luego abrimos un debate. Hoy (por ayer) reflexionamos sobre el rejuvenecimiento de las plantillas del profesorado, del acceso a la bibliografía en Humanidades, del bilingüismo, del futuro de los grados y los másteres, de las consecuencia del declive demográfico...”, comenta entre una videoconferencia y otra.

El químico entrega su programa a Magdalena Menéndez, subalterna interina, en el edificio histórico

El químico entrega su programa a Magdalena Menéndez, subalterna interina, en el edificio histórico Luisma Murias

El despacho de Santiago García Granda está ventilado.

–Quizá tengas frío– avisa. Pero el covid manda.

Son las doce menos diez de la mañana y en poco más de media hora empieza la siguiente reunión. Preparado frente al portátil y con los cascos a mano, el aspirante reconoce que la “labor como rector le exigiría todo el tiempo” y que para poder compaginarla con las elecciones ha tenido que “suprimir actos que no sean imprescindibles”. “Me ayuda mucho que la campaña sea online; así es más fácil todo, no necesito moverme de aquí”, indica. El gozoniego admite estar viviendo estos comicios con “mayor sosiego” que los anteriores. “Estoy más relajado. No tengo la presión de 2016. También es verdad que entonces fue una campaña más activa porque fuimos cuatro candidatos”, comenta.

Imagen del despacho de García Granda, desde donde vive una campaña telemática por el covid

Imagen del despacho de García Granda, desde donde vive una campaña telemática por el covid Luisma Murias

García Granda tiene mucho callo en campañas, aunque esta es única por ser la primera telemática de la historia. Fue jefe de campaña de Vicente Gotor en 2004 y 2008 y también colaboró en el proyecto del químico en 2012. A diferencia de su predecesor, el catedrático de Química Física no tiene jefe de campaña. “No tengo otro yo, no mando a nadie a otro lado por mí. En 2016 utilizamos ya un esquema parecido, pero quizá el equipo era más grande”, detalla. Ahora las más activas y cercanas son “unas 15 o 20 personas”. “En la reuniones que mantenemos veo que se reconoce nuestra labor y no existen reproches de calado. El ‘feedback’ es positivo”, confiesa.

Las agujas del reloj marcan las doce y media. Empieza una videoconferencia con dos científicas con becas Juan de la Cierva de su grupo de investigación, Lucía Dos Santos y Natalia Rey. La puerta de su despacho se cierra. Por delante, aún tiene una sesión con estudiantes de doctorado y un debate con Codopa, la Coordinadora de ONG del Principado; más infinidad de trámites como rector en funciones.

Compartir el artículo

stats