Cero-Covid: esta es la estrategia que Asturias se plantea para combatir la cuarta ola de coronavirus

La variante británica del virus puede ser dominante en unas pocas semanas, lo que conllevará un peligroso repunte de contagios: ¿cabe plantearse luchar contra el covid y aniquilarlo ya en vez de esperar a la siguiente batalla?

Vicente Montes

Vicente Montes

El gobierno del Principado ya ha anunciado que mantendrá cerrada la entrada y salida de Asturias hasta el mes de mayo, “sacrificando la Semana Santa”, según palabras del Presidente Adrián Barbón, para no sufrir “una cuarta ola brutal”. ¿Por qué Asturias hace de pronto esa advertencia cuando la tercera ola encara un aparente descenso de casos? ¿Qué lleva al Principado a poner en alerta a los asturianos cuando aún ni siquiera se ha superado la actual crisis de contagios? Estas son las hipótesis que existen a día de hoy sobre lo que puede ocurrir los próximos meses y que explican por qué el gobierno regional quiere alinearse con la llamada “estrategia Cero-Covid” que se plantean los epidemiólogos ante el avance de las variantes genéticas del virus mucho más contagiosas.

La incertidumbre por la cepa británica es la clave

La variante VOC 202012/01, también denominada como variante B.1.1.7, fue identificada por primera vez en el sur del Reino Unido en diciembre del pasado año. Muy pronto se convirtió en la variante dominante en el Reino Unido, extendiéndose con rapidez a otros países, en especial a Irlanda. Los científicos sospecharon desde el principio que llevaba asociada una mayor transmisibilidad. Esta hipótesis se ha visto finalmente corroborada, y los epidemiólogos consideran que la variante británica del virus SARS-CoV-2 tiene un 50% más de capacidad de transmitirse que las mutaciones hasta ahora dominantes.

Mutaciones del SARS-CoV-2: actuales variantes que preocupan

Las mutaciones del SARS-CoV-2 han sido observadas de manera global. Los virus, y en particular los virus de RNA como el coronavirus, evolucionan constantemente a través de mutaciones, y mientras que la mayoría de ellas no tienen un impacto significativo, algunas pueden proporcionar al virus ventajas selectivas tales como incrementar la transmisión. Esas mutaciones son causa de preocupación y necesitan ser monitorizadas.

501 Y.V2

VOC 202012/01

P1

Nombre

Primera vez detectado

Enero de 2020

Octubre de 2020

Septiembre de 2020

Sudáfrica

Brasil y Japón

Reino Unido

País en que fue detectado

Primera vez detectado en la UE

28 de diciembre de 2020

No detectado aún

9 de noviembre de 2020

Aumenta la transmisibilidad y posiblemente reduce la eficacia de las vacunas

Aumenta la transmisibilidad y posiblemente reduce la eficacia de las vacunas

Causa de preocupación

Aumenta la transmisibilidad

Mutaciones del SARS-CoV-2:

actuales variantes que preocupan

Las mutaciones del SARS-CoV-2 han sido observadas de manera global. Los virus, y en particular los virus de RNA como el coronavirus, evolucionan constantemente a través de mutaciones, y mientras que la mayoría de ellas no tienen un impacto significativo, algunas pueden proporcionar al virus ventajas selectivas tales como incrementar la transmisión. Esas mutaciones son causa de preocupación y necesitan ser monitorizadas.

VOC 202012/01

Nombre

Primera vez detectado

Septiembre de 2020

Reino Unido

País en que fue detectado

Primera vez detectado

en la UE

9 de noviembre de 2020

Causa de preocupación

Aumenta la transmisibilidad

501 Y.V2

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Primera vez detectado

Octubre de 2020

Sudáfrica

País en que fue detectado

Primera vez detectado

en la UE

28 de diciembre de 2020

Aumenta la transmisibilidad y posiblemente reduce la eficacia de las vacunas

Causa de preocupación

P1

Nombre

Primera vez detectado

Enero de 2020

Brasil y Japón

País en que fue detectado

Primera vez detectado

en la UE

No detectado aún

Aumenta la transmisibilidad y posiblemente reduce la eficacia de las vacunas

Causa de preocupación

Mutaciones del SARS-CoV-2: actuales variantes que preocupan

Las mutaciones del SARS-CoV-2 han sido observadas de manera global. Los virus, y en particular los virus de RNA como el coronavirus, evolucionan constantemente a través de mutaciones, y mientras que la mayoría de ellas no tienen un impacto significativo, algunas pueden proporcionar al virus ventajas selectivas tales como incrementar la transmisión. Esas mutaciones son causa de preocupación y necesitan ser monitorizadas.

501 Y.V2

VOC 202012/01

P1

Nombre

Primera vez detectado

Octubre de 2020

Enero de 2020

Septiembre de 2020

Sudáfrica

Brasil y Japón

País en que fue detectado

Reino Unido

Primera vez detectado en la UE

28 de diciembre de 2020

No detectado aún

9 de noviembre de 2020

Aumenta la transmisibilidad y posiblemente reduce la eficacia de las vacunas

Aumenta la transmisibilidad y posiblemente reduce la eficacia de las vacunas

Causa de preocupación

Aumenta la transmisibilidad

Los científicos parecen corroborar que las vacunas mantienen su eficacia ante la variante británica, aunque algunos estudios indican que esa efectividad puede resultar levemente atenuada en el caso de los virus con mutaciones dentro del linaje B.1.1.7. Así, las pruebas realizadas tanto en las vacunas de Pfizer como de AstraZeneca constatan la fiabilidad de las actuales dosis de inmunización, aunque se constata que una mutación futura del virus podría rebajar de manera significativa su eficacia.

En el caso de la vacuna de AstraZeneca, la efectividad ante las variantes de la mal llamada "cepa británica" podría pasar del 84% (en el caso de virus que no sean del linaje B.1.1.7) al 74% (para los virus con la mutación asociada a la variante detectada en el Reino Unido). Novavax ha señalado que ese margen en su caso es de un 85% frente al 89%.

Asturias está siendo una de las comunidades más castigadas por esta variante, desde que fuera detectada por vez primera en el caso del contagio de una familia del área sanitaria avilesina. El virus llegó procedente del Reino Unido en una persona de esa familia que había incluso obtenido una PCR negativa para poder viajar a España, pero su infección era demasiado preliminar como para que fuese detectada.

Este hecho ha motivado que durante esta tercera ola hayan sido Avilés y sus concejos vecinos Castrillón y Corvera los más castigados por la pandemia, con incidencias inéditas. Fueron, precisamente, los primeros municipios en los que el Gobierno del Principado aplicó sus restricciones “extra” enmarcadas en el llamado nivel “4plus”, una forma de intensificar las limitaciones por encima de las recomendaciones del Ministerio en situaciones en las que la transmisión comunitaria, en especial entre los mayores de 65 años, fuese muy alta.

Desde ese primer contagio avilesino, la variante británica se propagó muy rápidamente, también a otros concejos (Gijón). Las primeras muestras tomadas por Salud a enfermos derivados de ese contagio constataron que el 50% de las infecciones se debían a la variante VOC 202012/01.

En el conjunto de España, la incidencia de la cepa británica ha sido menor, pero creciente. El pasado 28 de enero, el Ministerio de Sanidad ya expresó su temor a que la cepa británica sea la dominante a finales de febrero. Cuando en el país ese porcentaje medio de contagios por la variante VOC 202012/01 rondaba entre el 5% y el 8%, los virólogos del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) ya constataban que la cepa británica representaba el 28% de los casos asturianos. El presidente del Principado, Adrián Barbón, aseguró el viernes que esa proporción ya se encuentra en el 40%

Una mirada, además, a la evolución de los datos en el concejo de Avilés, donde más presencia ha tenido esta variante, permite ver un posible e incipiente peligroso repunte de contagios, lo cual pone sobre alerta a los servicios de salud asturianos.

Un descenso de la tercera ola muy inestable.

Mientras que en los anteriores episodios de grandes contagios una vez que se superaba el pico de la ola se iniciaba un descenso gradual imparable, en esta ocasión hay un riesgo claro de que se tuerza la tendencia. LA NUEVA ESPAÑA ya publicó, cuando se alcanzó ese pico, cuáles eran las claves que hacían tan inestables los próximos días. La evolución de los datos de esta semana pone sobre alerta ante ese posible repunte, aunque las incidencias acumuladas siguen descendiendo. De ahí que sea esencial no bajar la guardia.

Entonces, ¿cómo se puede combatir la pandemia con la actual situación? No hay muchas opciones. Gran parte del territorio asturiano se encuentra bajo severas restricciones y no tendría demasiado sentido incrementar las limitaciones si la incidencia va en descenso. Pero lo que sí puede hacerse, y es lo que se plantea el gobierno regional es, precisamente, no abrir la mano y mantener esas limitaciones el mayor tiempo posible.

La cuarta ola está en el horizonte

Ningún experto parece dudar de que habrá una cuarta ola y que, muy probablemente, sucederá de manera casi inmediata al descenso de la tercera. Y las mutaciones del virus vuelven a ser la causa. Los coronavirus a los que pertenece el SARS-CoV-2 tienen una elevada capacidad de mutación: su código genético está escrito en una sola cadena de nucleótidos, el ARN, por lo que las copias no tienen un mecanismo de control que detecte los errores. 

Cada vez que el virus se replica existe un riesgo de que se produzca un fallo en la transcripción de ese código genético. Esas mutaciones, totalmente aleatorias, terminan por dar lugar a nuevas variantes del virus, aunque la mayoría de ellas resultarán fallidas. No hay un propósito en esas mutaciones: básicamente, es como si escribiésemos a toda velocidad una y otra vez en un teclado un mismo documento de unos 30.000 caracteres. Y que una vez terminado ese texto lo volviésemos a copiar tomando como referencia la última copia. Es muy probable que se deslizasen letras trastabilladas, muchas de ellas sin sentido y que acabaríamos corrigiendo. Pero es también probable que en algún momento interpretásemos una palabra de otra manera, sustituyéndola por otra diferente respecto al texto original.

Quien realmente gobierna sobre las variantes del virus es la selección natural. Aquellas copias mutantes que resulten con una mayor capacidad para contagiar se replicarán con mayor rapidez y éxito y, a la postre, acabarán por dominar a las variantes “más lentas”. Por esa razón, las mutaciones con mayor transmisibilidad terminarán por ser hegemónicas en esa cuarta ola.

Esta misma semana, Anthony Fauci, el mayor experto en enfermedades infecciosas de Estados Unidos, advirtió del riesgo que supone para el país la cuarta ola. Aunque la cifra de nuevos casos de covid-19 está descendiendo en Estados Unidos y la incidencia a siete días lleva en bajada desde principios de enero, Fauci señaló que aún no se puede hablar de una inmunidad colectiva dado el ritmo de vacunaciones. “No creo que haya personas suficientes que se hayan infectado lo bastante como para hablar de esa inmunidad de rebaño”, dijo Fauci.

El experto se mostró confiado en que si se doblega bien la curva y se mantienen las medidas de control Estados Unidos pueda retrasar una nueva oleada, pero advirtió que las mutaciones del virus son el principal riesgo si se convierten en dominantes.

Esa situación parece estar ya a punto de producirse en algunos territorios de Europa y, a la vista de la información facilitada por el Presidente de Asturias, el Principado podría ser una de las comunidades en las que la variante británica primero terminará por imponerse.

Estrategia de aniqulación contra el virus mutante

Son varios los expertos que reclaman, en diferentes países, un cambio en las estrategias políticas y sanitarias para combatir el covid-19. Las miradas se giran a los países asiáticos, principalmente China, pero también otros como Nueva Zelanda. Allí se ha adoptado la postura de máxima severidad hasta lograr cero contagios y luego se ha llevado a cabo una minuciosa vigilancia ante cualquier sospecha de reproducción del virus.

En Irlanda, donde la variante británica ha hecho estragos, se ha abierto el debate sobre la necesidad de una estrategia de aniquilación del virus. Irlanda tiene algunas ventajas para hacerlo, al igual que las tenía Nueva Zelanda: principalmente que se trata de islas, cuyas entradas y salidas de personas pueden ser fácilmente controlables y cabe establecer cuarentenas obligatorias o someter a los viajeros a pruebas de detección del virus.

El presidente del Principado lleva tiempo fijándose en esas estrategias y pretende, parcialmente, llevar a cabo una fórmula similar en Asturias, de ahí que el Principado quiera mantener cerradas las fronteras de la comunidad autónoma hasta mayo.

Los objetivos serían los siguientes:

  • Mantener las restricciones y control de los contagios el máximo tiempo posible, de modo que se consiga hacer descender a cero los nuevos casos diarios. Es algo que se produjo en marzo, después del confinamiento domiciliario, por lo que resulta complicado lograrlo ahora. Por eso, algunos de los epidemiólogos que asesoran al Principado insisten en reclamar un nuevo confinamiento.
  • Limitar las entradas y salidas del territorio y evitar la movilidad. De ese modo se conseguiría preservar la comunidad autónoma de la importación de casos.
  • Acelerar la vacunación hasta lograr que al menos toda la población de mayores de 65 años esté inmunizada.
  • Posteriormente, suavizar las limitaciones y mantener las medidas higiénicas. De este modo se atenuaría la posibilidad de nuevos contagios y, en todo caso, la población que peor sufre las consecuencias del covid tendría menos probabilidades de acabar hospitalizada, lo que evitaría otra escalada de ingresos en los centros sanitarios.

Todos estos planteamientos chocan con dos realidades: la primera, que Asturias no es una isla que pueda controlar de manera tan estricta las entradas y salidas; la segunda, que no parece que esa vaya a ser una estrategia que adopte el resto del país, por lo que muchos sectores que se verán afectados por largas restricciones sentirán que existe un agravio.

Hay un hecho que los epidemiólogos consideran incuestionable: si la presencia de la variante británica sigue subiendo y antes de que acabe febrero termina siendo dominante, nos percataremos de la cuarta ola cuando la tengamos ya encima.

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