Un 29 por ciento de los autobuses escolares controlados durante la campaña de Tráfico desarrollada del 25 al 29 de enero pasado han sido denunciados por irregularidades administrativas. Los agentes controlaron a 85 vehículos, de los que 25 han terminado propuestos para sanción. Once de ellos, casi la mitad, no disponían de la autorización especial para realizar transporte escolar. No obstante, todos los conductores de transporte escolar cumplían con los límites de velocidad establecidos y dieron negativo en los controles preventivos de alcohol y drogas que se les realizaron. En junio de 2019, por ejemplo, un conductor de un autocar que transportaba a menores de un colegio de Siero dio positivo en cocaína, y en otras campañas se ha detectado alguna alcoholemia. Este año tampoco se detectaron irregularidades en cuanto a los cinturones de seguridad.

Otros tres vehículos escolares no tenían suscrito un seguro de responsabilidad ilimitado, tal y como exige la ley. Los agentes también detectaron que dos vehículos de transporte escolar presentaban deficiencias en las puertas de servicio y emergencias, así como en sus dispositivos de accionamiento. Otros tres fueron denunciados por no tener en regla la ITV. Además cuatro de los vehículos controlados no llevaban la correspondiente señal V-10 para identificar el transporte escolar.

Además de los agentes de la Guardia Civil de Tráfico también realizaron controles las policías locales de Aller, Avilés, Carreño, Castrillón, Gijón, Langreo, Mieres, Muros de Nalón, Oviedo, Tineo y Villaviciosa.

La campaña de este año ha arrojado el menor porcentaje de sancionados de los últimos años. En la campaña de 2018, fueron sancionados casi el 60 por ciento de los autobuses controlados.