Apenas 24 horas después del primer suceso vuelve a repetirse la película. La Guardia Civil de Tráfico se desplazó esta tarde hasta Llanes para la búsqueda de un supuesto kamikaze que al parecer fue visto por varios conductores mientras circulaba en dirección contraria por la autovía del Cantábrico. Hasta el lugar de los hechos se desplazaron varios agentes pero no vieron nada. Se da la circunstancia de que es la segunda vez que sucede algo así este fin de semana.

El sábado el 112 de Asturias recibió a primera hora de la mañana la alerta de varios conductores que circulaban por la A8 (autovía del Cantábrico) a la altura de Llanes y que habían visto a un conductor (del que evidentemente no se podían dar datos personales) que habría conducido varios kilómetros en dirección contraria por la citada carretera. La Guardia Civil no lo dudó un momento y se desplazó a la zona: los avisos por la presencia de este tipo de conductores suelen generar gran alarma. Pero nada de nada.

Los testigos sólo acertaron a decir que el que conducía iba al volante de un coche blanco. Poco más se podía añadir. ¿Fue un vecino despistado que de pronto se dio cuenta de lo que sucedía y dio la vuelta? Lo cierto es que, afortunadamente no hay constancia de que nadie resultara herido por lo que el kamikaze no parecía haberse metido en la autovía en dirección contraria a propósito.

Al parecer el suceso tuvo lugar, según los datos que ha podido recopilar este periódico, en el kilómetro 291 de la A-8.

Las noticias de este tipo de conductores no son nuevas. Aunque no es bueno comparar. Dicen los expertos que las razones de este anómalo comportamiento pueden ser varias. En el mes de enero, sin ir más lejos, se localizó a un hombre que se encontraba conduciendo en dirección contraria por encontrarse en estado ebrio. Apenas 20 días después era localizado otro hombre, en este caso un anciano, que se despistó y circuló 9 kilómetros en dirección contraria.

Pero sin duda el caso más preocupante tuvo lugar el verano pasado. Fue un conductor de 52 años que acabó muriendo después de dejar varios heridos a su paso y de sembrar el pánico en la autovía "Y", la más transitada de Asturias.