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Los lobos que Asturias mata al año para controlar la especie y por los que se opone a su protección total

Crece la especie, con 40 manadas en 2018, y bajan los daños, según el Principado | Los cánidos atacan a nueve cabezas de ganado al día

Acuerdo Gobierno-autonomías para la protección del lobo en toda España

En Asturias se capturan una media de 24 lobos al año desde que se aprobó en 2002 el primer plan de gestión de la especie. En el cómputo total, no obstante, no solo se incluyen los controles realizados por el Principado, sino también otras causas de mortalidad, como atropellos, disparos ilegales, colocación de lazos o envenenamientos. Y ni aún así, la región llega al cupo de extracción máximo marcado cada año por la Administración en base a tres factores: la población del lobo, el número de daños y la disponibilidad de presas silvestres. Esto quiere decir que, a ojos del Gobierno autonómico, mueren menos lobos de los que deberían si se quiere conjugar la conservación de la especie con la supervivencia de la ganadería.

El Principado, que es una de las comunidades del Noroeste que se oponen a la polémica protección total del lobo en España, abatió, en el programa 2017-2018, y que se extendió hasta agosto de 2019, un total de 20 cánidos e hirió a otros 3. El resto, hasta 34, fueron atropellos (4), lazos (2) y causas indeterminadas (6). La cifra de 34 se sitúa por debajo del cupo de extracción marcado para ese ejercicio, que fue de 45. Esos son los últimos datos de los que dispone la dirección general de Medio Natural y que evidencian que la captura del lobo es difícil, pues es un animal muy inteligente y la orografía propia de la región complica aún más su visibilidad. Un buen ejemplo de ello es que en 64 batidas que se realizaron en el Oriente, solo se dispararon a 4 lobos. Y en 177 autorizaciones que se dieron a cazadores con permiso para abatir a otras especies, únicamente acabaron con la vida de 5 lobos. Precisamente, la imposibilidad de cumplir los cupos de extracción es una de las principales quejas de los ganaderos, que ahora ven con temor la medida del Ministerio de Transición Ecológica.

Según el informe más reciente del Principado, la población del lobo ha mejorado en los últimos años. En 2018, recogen los muestreos oficiales, había 40 manadas, de las cuales 31 eran grupos reproductores. Son las cifras más altas desde que hay registros (2001). Y si se tiene en cuenta que cada manada está compuesta por entre dos y quince ejemplares, en Asturias habría entre 80 y 600 lobos.

A la par que la conservación de la especie mejora –siempre según datos del Gobierno autonómico–, los daños a la cabaña ganadera descienden. En 2018 se registraron un total de 3.317 animales atacados por el lobo. En concreto, fueron 856 cabezas de bovino, 475 de caprino, 1.018 de equino y 967 de ovino. Dicho con otras palabras, el lobo mata o hiere a una media de nueve animales al día. Pese a ello, son los datos más bajos desde que hay registros, desde 2012. El importe de las indemnizaciones alcanzó en 2018 los 889.549,33 euros. En 2013 y 2014 se superó el millón.

¿Y cómo funciona el plan asturiano? Cada nueva campaña el Principado elabora un programa de control del lobo –el último es el de 2019-2020–, en el que fija el número máximo de cánidos que se pueden abatir. Lo hace diferenciando siete zonas con una superficie total de 10.603,57 kilómetros cuadrados –Noroccidental, Palo-Esva, Suroccidental, Centroccidental, Central, Centroriental y Picos– y valorando la evolución de la población, el número de daños en la ganadería y la incidencia social, así como el número de presas silvestres potenciales para la especie. Desde 2017, los cazadores colaboran en las extracciones, siempre bajo supervisión de la Guardería del Medio Natural. Cada programa tiene que ser aprobado por el Comité Consultivo, con representantes de los sectores implicados.

Todo los anterior podría variar sustancialmente con los planes del Gobierno de Sánchez. En este sentido, IU propuso ayer al resto de grupos la realización de una declaración institucional sobre la inclusión del lobo en el listado de especies silvestres de régimen de especial protección. Según el diputado Ovidio Zapico, el parlamento debe salir con una reacción “inmediata y unánime” sobre una medida que supone “un grave riesgo para el medio rural”.

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