La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) ha absuelto al propietario de un bar de Pravia que había sido condenado por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial como autor criminalmente responsable de un delito contra la salud pública, a tres años de prisión, sentencia que se revoca íntegramente. Las fuerzas policiales habían encontrado seis gramos de cocaína en su establecimiento, durante el Xiringüelu de 2018.

Para el Tribunal, el acusado niega "que la droga ocupada fuera destinada al tráfico" e invoca el principio de presunción de inocencia. "El apelante mantiene la tesis defensiva de que es drogadicto y que compró la droga que le fue ocupada para consumirla con el camarero de su establecimiento hostelero, a lo que hay que añadir, a su juicio, la escasa cantidad de las sustancias aprehendidas para entender que nos encontramos ante un caso de auto consumo", indica la sentencia del tribunal, presidido por el magistrado Jesús María Chamorro, aunque ha sido ponente José Ignacio Pérez Villamil.

Tras apoyarse en numerosa jurisprudencia del Tribunal Supremo y argumentar sobre la suficiencia o no de los indicios para desvirtuar la presunción constitucional de inocencia, la Sala pone de manifiesto que, a su juicio, la sentencia apelada se aparta parcialmente de la tesis acusatoria, reflejada por el Ministerio Fiscal en su escrito de acusación. Además, señalan que en la fundamentación jurídica de la sentencia apelada se admite la posibilidad de que no toda la droga ocupada estuviera destinada al tráfico ilícito, "admitiendo implícitamente, por lo tanto, que parte podría ser utilizada para el consumo del acusado" y considerando además la cantidad de droga aprehendida (6,33 gramos de cocaína con una riqueza del 36,6%), entre otros aspectos a tener en cuenta, la Sala concluye que, en este caso, "la situación encajaría perfectamente en la hipótesis defensiva del auto consumo, (en su caso compartido), impune según la doctrina reiterada por nuestro Tribunal Supremo", teniendo en cuenta, además, que el apelante es consumidor habitual de dicha sustancia y así se declara probado por la sentencia apelada, motivando la aplicación de la atenuante de grave adicción a las drogas.

El tribunal también descarta otros indicios que llevaron a la condena, como el hallazgo de más de 400 euros y de una báscula de precisión, al considerar que no se ha demostrado que estuviesen relacionados con el tráfico de drogas.

La Sala Civil y Penal afirma por tanto que "los indicios resultan a juicio de esta Sala insuficientes por sí solos para desvirtuar la presunción de inocencia, pues representan una hipótesis con la misma probabilidad de verosimilitud que la aportada por la defensa para refutar la versión acusatoria que originó la condena impugnada en esta apelación". Todo ello según el TSJA genera una duda razonable que "conduce necesariamente al dictado de una sentencia absolutoria al entender, conforme a lo argumentado, que el juicio inferencial incriminatorio que se expresa en la sentencia impugnada no es suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia, ni el principio "in dubio pro reo". La sentencia, que no es firme, puede ser recurrida en casación ante el Tribunal Supremo.