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La Universidad, ante un probable récord de participación en las votaciones del viernes

Casi el 30% del censo muestra, mediante el registro del móvil, su intención de elegir rector, superando la movilización de 2016, 2012 y 2008

Elecciones al rectorado en la Universidad de Oviedo.

Elecciones al rectorado en la Universidad de Oviedo.

Las elecciones a rector de la Universidad de Oviedo de este viernes podrían hacer historia por partida doble. No solo por ser las primeras votaciones telemáticas, sino también por lograr la mayor participación de (al menos) los últimos trece años. Casi el 30% –el 28,99% para ser exactos– del censo –23.992 personas, entre estudiantes, profesores e investigadores, y personal de administración y servicios– se movilizará, previsiblemente, para elegir al próximo máximo representante de la institución académica entre Santiago García Granda e Ignacio Villaverde Menéndez. En las anteriores elecciones, las de abril de 2016, lo hizo el 26,68% en la segunda vuelta, que fue superior a la primera.

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El 28,99% actual corresponde, en realidad, a los integrantes de la comunidad universitaria que han verificado su número de teléfono móvil en la intranet corporativa y que es paso obligado para poder votar de forma online el viernes. El plazo para ello finalizó este lunes a última hora. Esto quiere decir que el porcentaje de participación final no podrá ser superior al 28,99 y sí igual o inferior. Por tanto, hay que esperar al cierre de urnas del viernes a las siete de la tarde para conocer la cifra definitiva. Pero los datos provisionales son buenos y, además, en todos los colectivos.

Según las cifras facilitadas ayer por la Universidad, el grupo que más podría subir en participación sería el de personal docente e investigador no permanente: un 12,74% más que en la segunda vuelta de 2016. En concreto, han verificado su móvil el 70,36% de los electores. El segundo colectivo que más podría crecer en las urnas es el personal de administración y servicios: un 7,44% en comparación con 2016. En este caso, ha declarado que quiere votar el 83,57% del censo. El tercer grupo que más subiría sería el de profesores doctores con vinculación permanente: un 5,95% respecto a las anteriores elecciones. El margen de mejora es pequeño, porque se trata del colectivo más involucrado en el proceso. Casi todos, el 94,26%, han superado los pasos necesarios para poder elegir rector de forma telemática. Y, por último, los estudiantes: su participación podría subir ligeramente, un 0,71%, en comparación a 2016, después de haber verificado su número de teléfono el 19,89% del alumnado.

A nivel general, los porcentajes de estas elecciones son superiores a la participación registrada en 2016 (un 2,31%), en 2012 (un 4,68%) y en 2008 (un 2,17%). La Universidad de Oviedo no dispone de datos anteriores, pero, probablemente, sean los mejores de este siglo, gracias a la comodidad que ofrece el sistema telemático –se puede votar desde cualquier sitio y a través de cualquier dispositivo electrónico–. Haciendo la comparativa por colectivos, el único porcentaje que ha descendido desde 2008 ha sido el del PAS: del 88,69% de la primera vuelta de hace trece años hasta el posible 83,57% de este 2021. Por contra, el que más ha crecido es el del profesorado no fijo: del 63,37% en 2008 al probable 70,36% del viernes. El voto anticipado, previsto para situaciones muy excepcionales, se cierra hoy. De momento, solo han depositado su papeleta cuatro personas, aunque otras cuatro tienen solicitada cita previa en el registro.

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El candidato Ignacio Villaverde mostró ayer su “satisfacción” por unas “cifras de validación de móviles que están muy por encima de los porcentajes de participación de las elecciones de 2016”. “Esa es una buena señal. El esfuerzo que hemos hecho de transmisión sobre el sistema y lo seguro que es ha ayudado a que la comunidad académica confíe en el proceso y estoy seguro de que tendremos un récord de participación el viernes”, comentó el constitucionalista.

Según explica la empresa que se encargará de las votaciones, Scytl, en una guía difundida ayer, la Mesa Electoral –solo habrá una– protegerá durante todo el proceso “la clave privada que permite descifrar cada voto particular” y esta “solo se usará durante la fase de descifrado”. Una vez finalizada la votación, detallan, “se separarán los votos cifrados de la identidad del votante y posteriormente el proceso de anonimización mezclará los votos y cambiará el orden en el que fueron emitidos”. “De esta manera –agregan– se rompe la correlación entre la identidad de los votantes y los votos descifrados”.

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