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El sudoku regional y nacional de la hostelería: el virus frecuenta los bares por la noche

Las aperturas, los cierres y los horarios varían entre comunidades autónomas y entre municipios, pero en todas sólo está prohibido cenar

Una terraza de Oviedo | JULIÁN RUS

Una terraza de Oviedo | JULIÁN RUS

Los horarios de apertura, si pueden abrir, de los establecimientos de hostelería se han convertido en un sudoku nacional. Y es que no depende sólo de en qué comunidad autónoma se esté, sino en qué municipio. Pero una cosa parece clara, dicen los hosteleros: al covid-19 le gusta la noche, porque sea cual sea la incidencia acumulada de contagios y la presión hospitalaria, en todo el país lo que no se puede es cenar fuera de casa. En unas comunidades porque se aplica el toque de queda a las 22.00 horas, pero en otras, como en Asturias, el horario de cierre es a las 20.00 horas, aunque los locales ya no pueden recibir clientes a partir de las 19.30. Sí que se puede pedir comida, tanto para recoger en el local como para servir a domicilio, pero ahí también varía el horario nocturno. Si se pudiera viajar, ir a comer o cenar sería un sudoku para el visitante.

Asturias es la variedad en esencia. Hay cinco municipios con los negocios cerrados a cal y canto: Avilés, Castrillón, Corvera, Aller y Lena. En otros diez, sólo se puede atender en terraza, y en el resto (63) se puede consumir tanto en el interior como en el exterior de los establecimientos, aunque con limitaciones.

Varias regiones mantienen su hostelería totalmente cerrada. Es el caso de Galicia y La Rioja, la Comunidad Valencia y la mayor parte de las Islas Baleares. Otras levantaron ayer la prohibición, como en Extremadura y en Castilla-La Mancha, donde se pone en marcha el código QR -con un periodo de transición- para que queden registradas las entradas y salidas de los clientes en los locales. En Murcia se abre sólo en las ciudades con cifras bajas de contagios, y en otras, como Cantabria, Castilla y León y Navarra sólo se permite consumir en las terrazas. Y está el País Vasco, donde por resolución judicial pueden abrir todos

Por si no fuera suficiente tener claras las medidas por comunidades autónomas y municipios, hay que tener en cuenta también los horarios, que también varían. Así, en la variopinta realidad del Principado de Asturias, los que consiguen mantenerse abiertos tienen que cerrar a las 20.00 horas, igual que en el País Vasco.

Otros ejemplos. En Cataluña la cosa se complica, porque los clientes no se pueden despistar. Pueden desayunar entre las 7.30 y las 10.30 horas y comer de 13.00 a 16.30 horas, pero ya no pueden ni merendar ni cenar.

Los hosteleros andaluces pueden servir desayunos y comidas, pero a las 18.00 horas, la hora de merendar para muchos, se baja la persiana.

En Canarias depende de la isla. En Lanzarote y La Graciosa a las 18.00, en Gran Canaria a las 22.00 y en el resto a las 23.00 horas. Algo similar ocurre en Islas Baleares, donde Mallorca, Ibiza y Formentera tienen la hostelería cerrada, y en Menorca sólo atienden en terraza con el 30 por ciento del aforo.

Madrid, que iba a relajar las medidas, ha decidido mantener el cierre de momento en las 21.00 horas.

Los hosteleros no pueden más. Mientras preparan una avalancha de recursos siguiendo los pasos del sector en el País Vasco, insisten en que no son el foco de los contagios, y que no abrir con medidas de seguridad y restricciones sólo provoca el incremento de fiestas en domicilios particulares y que los ciudadanos consuman en la calle sin respetar ni distancias de seguridad y en muchos casos sin mascarilla, cuando sería más seguro siguiendo normas como la distancia de metro y medio entre mesas y con una ocupación máxima de cuatro personas por mesa.

El galimatías de aperturas, cierres y horarios cambiará con el descenso de los contagios. Pero vendrá entonces el momento de la desescalada, que los epidemiólogos recomiendan que sea suave y con restricciones.

La Semana Santa está proxima, y aunque el estado de alarma no concluye hasta pasadas esas fiestas, nadie se atreve a dar una previsión de qué va a pasar. De momento, se mantiene el sudoku.

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