El Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) ha ratificado la sentencia de la Audiencia Provincial que condenó a un joven a 17 años de prisión y diez años de libertad vigilada por asesinar a un hombre de 34 años a las puertas de una discoteca en Villaviciosa, tras un incidente originado por un cigarrillo, en 2017.

La Sala de lo Civil y Penal del TSJA ha desestimado el recurso de apelación de la defensa y ha mantenido íntegra la condena al sostener que el acusado, que tenía 20 años en el momento del crimen, actuó con alevosía.

El tribunal le impone además el pago de una indemnización de 125.298 euros para los padres de la víctima y de 182.335 euros para su hija, que al ser menor serán entregados a su madre como representante legal.

El TSJA sigue el criterio de la Fiscalía y los letrados de la acusación particular que sostenían que el jurado que enjuició la causa actuó correctamente al apreciar la existencia de una alevosía sorpresiva ya que la víctima recibió inicialmente tres navajazos y cuando se levantó aturdida y malherida recibió otras tres puñaladas a la altura del corazón, en el abdomen y el pubis que le provocaron la muerte.

Los magistrados aseguran que el acusado eliminó cualquier posibilidad de defensa a la víctima al agredirla en zonas vitales y descartan que los hechos declarados probados por el jurado puedan ser sustituidos por otros que sean parciales o interesados para la defensa.

El tribunal también rechaza el motivo alegado por el acusado de que en el momento de los hechos estaba afectado por la ingesta de drogas o alcohol, al remitirse a los informes periciales de los médicos que le examinaron en el Centro de Salud de Villaviciosa en las horas inmediatas a la agresión y que no apreciaron que estuviera afectado por su consumo.

Los hechos ocurrieron el 26 de noviembre de 2017, cuando el acusado B.T. coincidió en las inmediaciones de la discoteca “el Grillo Salvaje”, sita en la Calle Manuel Bedriñana de Villaviciosa, con la víctima, A.G.

En la puerta del establecimiento el acusado intentó quitar violentamente el cigarrillo que la víctima llevaba en la boca, originándose una pelea entre ambos con empujones recíprocos e interviniendo para separarles las personas que en ese momento se encontraban en la terraza.

Fuera del local, ambos se enzarzaron de nuevo con empujones mutuos, puñetazos y patadas, interviniendo en la disputa una amiga de la víctima que agarró a ésta de tal manera que provocó que ambos perdieran el equilibrio y cayeran al suelo, momento en que el acusado aprovechó para asestar tres puñaladas por la espalda al hombre con una navaja que portaba escondida entre sus ropas.

Cuando la víctima se levantó aturdida, el acusado que inicialmente se había alejado 50 metros regresó de nuevo y de frente le asestó otros tres navajazos que le causaron la muerte.

La sentencia no es firme y contra la misma cabe interponer un recurso de casación ante el Tribunal Supremo (TS).