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Un año de pandemia

El lavianés que pasó de la construcción a cuidar enfermos de covid

"Lo que más me arrepiento es de no haber estudiado mucho antes", reflexiona Celso González que con 43 años ha conseguido un sueño: ser auxiliar de enfermería y ayudar a los demás

Celso González, Ciaño: "Pasé de trabajar en la construcción a ser auxiliar de enfermería" Julio Vivas

Cada asturiano tiene una gran historia que contar del covid (aquí puedes leer todos los relatos) que, sin ser excepcionales, muestran todos los detalles que hay detrás de este duro año. Esta es la historia de un hombre de 43 años que dejó la construcción para hacer lo que realmente le llenaba: ser auxiliar de enfermería. Llegó a tiempo para terminarlo y echar una mano en plena pandemia.

“En este año me he dado cuenta de que, muchas veces, como pacientes somos impacientes y no respetamos las funciones que tiene el personal médico a pesar del trabajo que realizan”. Esta es una de las reflexiones que ha sacado en claro el lavianés Celso González, de 43 años y residente en el distrito langreano de Ciaño desde hace veinte.

González pasó del mundo de la construcción en una empresa de demolición a sanitario como auxiliar de enfermería, y el año pasado tuvo la oportunidad de trabajar durante unos meses en el Centro de Referencia para personas con Discapacidades Neurológicas (Credine) de Barros, donde acudían pacientes con covid, estrenándose con esta función que nada tiene que ver con su objetivo principal. “Claro que me ha cambiado la vida, ahora veo las cosas de otra manera, he visto de todo, pasarlo muy mal porque ves que empeora un paciente y alegrarte porque ves que se está recuperando, otros que ves cómo están en clara mejoría y, en un momento empeora; también tuve que estar con pacientes con demencia que sabían que estaban enfermos pero no por qué, es muy duro”. 

"Llegó un momento en el que teníamos muchísimos pacientes, era complicado, a pesar de todas las precauciones que tomábamos, y mira que había visto fallecimientos cuando estuve de prácticas en el hospital, pero esto era distinto"

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El lavianés ya había decidido cambiar radicalmente de oficio un año antes. “Volví a estudiar e hice prácticas en el hospital, después llegó el coronavirus y solicité entrar en la bolsa de empleo, al final me llamaron para trabajar a finales de octubre”, explica. Antes de entrar en el Credine estuvo unos días antes en el Hospital Valle del Nalón y en el Sanatorio Adaro. “Pero nada que ver con el Credine, llegó un momento en el que teníamos muchísimos pacientes, era complicado, a pesar de todas las precauciones que tomábamos, y mira que había visto fallecimientos cuando estuve de prácticas en el hospital, pero esto era distinto”. 

Toda esta experiencia, asegura, “me han cambiado, la vida es un suspiro, lo que más me arrepiento es de no haber estudiado mucho antes y eso que el mundo sanitario siempre me había llamado”.

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