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El mapa de la mortalidad en Asturias barrio a barrio: ¿en qué zona es más probable fallecer si enfermas?

Un estudio en el que ha colaborado la Universidad de Oviedo y el Instituto de Investigación Sanitaria revela importantes diferencias

Análisis de la mortalidad

Análisis de la mortalidad

La mortalidad en Asturias, como en el resto de España, va por barrios. El nuevo Atlas Nacional de Mortalidad en España elaborado gracias al Proyecto Medea 3 (coordinado por la Fundación Fisabio) y con la colaboración, entre otros organismos, de la Universidad de Oviedo y el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias, ha puesto de relieve las diferencias en lo que a afectación de enfermedades graves se refiere entre las zonas con más poder adquisitivo y las que menos. De hecho la responsable en el Principado de este completo estudio, Ana Fernández Somoano, investigadora del Departamento de Medicina de la Universidad de Oviedo, señala que lo más llamativo de las conclusiones de este trabajo "es que hemos conseguido dictaminar que el principal patrón de riesgo de mortalidad en las enfermedades analizadas (desde el SIDA hasta el cáncer de mama pasando por el suicidio), es el nivel socioeconómico".

"El principal patrón de riesgo de mortalidad en las enfermedades analizadas es el nivel socioeconómico", explica Ana Fernández Somoano

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En este sentido hay más probabilidades de fallecer en barrios como Teatinos o Ventanielles en Oviedo o la zona oeste de Gijón. En el propio estudio se recogen los mapas relativos a cada enfermedad. En los gráficos recogidos en esta información se ha realizado una media que ofrece una foto general del riesgo de fallecer una vez que ha sido diagnosticada una enfermedad. En las zonas con desigualdades, por ejemplo, hay más probabilidades de tener diabetes debido, entre otras cosas, a la falta de educación o a una alimentación poco aconsejable. Los bajos salarios, el desempleo y el escaso acceso a medicación o a la actividad deportiva y un mayor abuso de tabaco o de alcohol llevan a una peor salud. Y eso conduce a una mayor mortalidad.

Veamos ejemplos prácticos: en la zona rural de Gijón se disparan las probabilidades de morir con Sida o con demencia. Dos enfermedades muy seguidas de otras como la cirrosis o el EPOC. En la zona oeste del concejo (tradicionalmente más industrial y con el influjo del puerto de El Musel), se dispara la probabilidad de morir de cáncer de pulmón.

Si nos vamos a Oviedo en Colloto el EPOC también aparece como una enfermedad más que destacada en el exceso de mortalidad mientras que en la zona del Antiguo se disparan el Sida y el ictus. En Avilés se observa un claro problema con la cirrosis en la zona de Llaranes. Una enfermedad cuya mortalidad se dispara aún más en lo que a exceso de mortalidad se refiere en los alrededores del cementerio de La Carriona.

Explicación de los gráficos

En los siguientes gráficos interactivos se recoge, prácticamente calle a calle, el exceso de mortalidad para una determinada enfermedad en cada zona estudiada. Es decir: si en una calle en concreto el exceso es de un 30 por ciento quiere decir que en los últimos años murió de esa determinada dolencia un 30 por ciento más de vecinos de la zona de los que lo deberían haber hecho según la media. Se ha dividido el estudio entre hombres y mujeres de tal manera que se pueda elegir uno de los dos sexos y ver cómo cambia la realidad.

El estudio no sólo recoge una foto fija. Los investigadores han analizado una tendencia temporal entre los años 1996 y 2015. Fernández Somoano reconoce que a pesar de que en estas dos décadas ha mejorado mucho la atención sanitaria y se han extendido buenas prácticas educativas relacionadas con la salud, las diferencias siguen existiendo. En lo que no hay diferencias es en los diferentes territorios de España: en todos se ha observado esa correlación entre menores ingresos económicos y más riesgo de morir a la hora de padecer una enfermedad.

En Asturias se han cruzado los datos del Registro de Mortalidad de la Consejería de Sanidad y el SADEI. Para entender los datos hay que tener en cuenta que están ponderados. Es decir, un valor de 0 para el exceso de riesgo indica que en la zona que se ha estudiado ha habido tantos fallecimientos por una enfermedad como los que se esperaban por estadística. Un valor superior a 0 para el exceso de riesgo indica que se han observado más muertes de las que cabría esperar en ese barrio en concreto. Unas muertes que, en este caso y a la luz de los resultados, se producen sobre todo en barrios más deprimidos económicamente.

El proyecto de elaborar un Atlas Nacional de Mortalidad surgió en el año 2004. Por aquel entonces solo colaboraron en el proyecto siete comunidades autónomas. Apenas unos meses después, en el 2008, vio la luz una nueva versión en la que ya se incorporaron datos de Asturias con la ayuda del investigador Valentín Rodríguez. En esta última versión se lleva trabajando desde el año 2016.

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