Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Torcuato Fernández Miranda y la transición ya tienen su plaza en Madrid

Madrid da a una plaza el nombre del gijonés que diseñó la Transición | "Fue el artífice de lo mejor que hemos hecho", dice Martínez-Almeida

26

Homenaje en Madrid a Torcuato Fernández-Miranda con la concesión de una plaza en Fuencarral

Pasaban unos minutos de las diez de la mañana en el distrito de Fuencarral-El Pardo, en Madrid, cuando la vieja plaza Pradera del Saceral cambió de nombre para denominarse Torcuato Fernández-Miranda. Se recuerda así la figura de un hombre, gijonés de nacimiento, que ejerció un papel determinante durante la Transición democrática de los años 70 como presidente del Gobierno. En el lugar, donde se encuentra una rotonda conectada con la zona norte de la autovía M- 40, ondea una enorme bandera de España. Al igual que la Transición es un “cruce de caminos”, tal y como indicó el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida.

El hijo mayor del homenajeado, Enrique Fernández-Miranda y Lozana, segundo duque de Fernández-Miranda, cogió aire para pronunciar el discurso que tenía preparado y escrito en pequeñas cartulinas. Para empezar y en representación de toda la familia, el primogénito quiso agradecer a las autoridades municipales el detalle de recordar la memoria de su padre a los miembros municipales. “Nuestra madre, que falleció hace prácticamente un año, hubiese sido hoy absolutamente feliz”, aseguró.

“Nuestra madre, que falleció hace prácticamente un año, hubiese sido hoy absolutamente feliz”

decoration

La esposa de Torcuato Fernández-Miranda, la gijonesa Carmen Lozana Abeo, sí pudo disfrutar de otros homenajes a su marido impulsados por el consistorio madrileño. El actual duque de Fernández-Miranda también los recordó y los reconoció, “como cuando la entonces alcaldesa Ana Botella le colocó en la fachada de su casa un rombo recordando que allí había vivido Torcuato Fernández-Miranda o cuando pusieron su nombre al salón de actos del centro Conde Duque”.

Esos homenajes en Madrid se suman a los recibidos en Gijón, su ciudad natal. Allí se encuentra la avenida Torcuato Fernández-Miranda, junto al parque Isabel la Católica y el estadio El Molinón-Enrique Castro ‘Quini’, por ejemplo. El también gijonés Enrique Fernández-Miranda calificó esa avenida como “preciosa” y recordó una anécdota ocurrida allí: “Cuando mi mujer fue a una entidad bancaria de esa calle para realizar una transferencia a mi hijo Torcuato Fernández Miranda, la persona que le atendía le preguntó por el destinatario y ella le dijo su nombre, a lo que le respondió: ‘No, no, la calle, no. El destinatario’”.

“Dar el nombre de Torcuato Fernández-Miranda a esta plaza va más allá del homenaje a la persona. Creo que debemos reivindicar con ello la memoria y el recuerdo del espíritu de concordia que presidió aquellos años. Espíritu de concordia que hizo posible la transición, las elecciones, la Constitución, el referéndum y la monarquía parlamentaria, cuidando de todos nosotros”, resaltó Enrique Fernández-Miranda y Lozana. No pudieron acompañarle sus seis hermanos por razones laborales y personales. Sí estuvieron presentes dos de ellos: Jesús y Fernando, además de algunos de sus hijos y otros familiares.

“Dar el nombre de Torcuato Fernández-Miranda a esta plaza va más allá del homenaje a la persona. Creo que debemos reivindicar con ello la memoria y el recuerdo del espíritu de concordia que presidió aquellos años"

decoration

Tras el discurso del duque de Fernández-Miranda, llegó el turno de la representación municipal. José Luis Martínez-Almeida nació en 1975, el mismo año en que murió Franco, y era muy pequeño cuando se desarrolló la Transición. Sin embargo, reconoció extensivamente la labor que ejerció Torcuato Fernández-Miranda y Hevia durante el tránsito del régimen dictatorial hacia la democracia actual. El alcalde de la capital confesó que la ciudad de Madrid, con este homenaje, remedia “una injusticia” hacia quien considera fue “uno de los grandes artífices, sin duda, de lo mejor que hemos hecho los españoles”. Dicho gesto a la figura del gijonés se suma a los de otros protagonistas de la Transición en la villa madrileña, como el rey Juan Carlos o Adolfo Suárez.

Martínez-Almeida resaltó la labor solidaria de Torcuato Fernández-Miranda, a quien calificó de “héroe” al dirigir desde la presidencia de las Cortes Generales la Ley para la Reforma Política de 1977, que permitió la evolución democrática. Asimismo, hizo un repaso de la vida del asturiano, desde sus primeros años en Gijón, pasando por su trayectoria como Rector de la Universidad de Oviedo y su inmersión en el ámbito político. Además, el alcalde de Madrid ensalzó su generosidad al “anteponer el interés general”, ya que Fernández-Miranda creía que “podía servir mejor desde la presidencia de las Cortes que desde la presidencia del Gobierno”. “Estuvo en condiciones de ofrecer a los españoles lo que reclamaban: un futuro de convivencia en paz, libertad y democracia”, concluyó el regidor de la capital.

A pesar de ser protagonista de la ceremonia, Torcuato Fernández-Miranda y Hevia, no era un hombre al que le gustase la exposición pública. Su papel en la política española consistió en ser el “guionista de la Transición”. “Nuestro padre fue un personaje esencial para restablecimiento de un sistema democrático en España. Cumplió su papel. Precisamente por su discreción, por su carácter reservado, no ha tenido la proyección popular que han tenido otros personajes de aquella época. Sin embargo, el reconocimiento de los expertos es evidente”, sostuvo Jesús Fernández-Miranda y Lozana.

En el lado más personal, los hijos recuerdan a su padre como un hombre bondadoso y afable. “Frente a la imagen de hombre adusto, serio y estricto, en el ámbito privado era auténticamente un padrazo. Toda la dureza que se le presupone no la tenía. En las relaciones familiares era entrañable y cariñoso. Era muy adorado por todos”, apuntó su hijo Jesús, quien también describió a su progenitor como “muy asturiano, con la retranca propia del humor de los asturianos”.

“Era muy asturiano, con la retranca propia del humor de los asturianos”

decoration

Dos de sus nietos que estuvieron presentes en el homenaje, Cristina Fernández-Miranda, hija de Jesús, y Torcuato Fernández-Miranda, hijo de Enrique, no conocieron a su abuelo. “Mi padre siempre me dice que me parezco mucho a mi abuelo, por ese amor por Asturias y hacia la familia, o sea, lo que significa España”, indicó Cristina. Torcuato, trece años mayor que su prima, no conoció a su abuelo por pocos años, ya que nació tres años antes de que falleciese en 1980. “Es un reconocimiento a la figura de mi abuelo que no teníamos en Madrid, pero que por fin tenemos y estamos muy agradecidos”, indicó el descendiente.

Al acto también asistieron otras autoridades municipales. Entre ellos, Begoña Villacís, vicealcaldesa de Madrid e integrante de Ciudadanos; Javier Ortega Smith, secretario general de Vox y portavoz del partido verde en el consistorio de la capital, y Andrea Levy, delegada del área de Cultura y miembro del Partido Popular. Para Villacís, la ceremonia fue el “reconocimiento a una figura que fue absolutamente esencial en la Transición y que nos permite recordar unos valores que son muy importantes y que se echan en falta hoy en día”.

Por su parte, Ortega Smith de Vox, puntualizó que el intelectual gijonés “debería ser, aunque no haya sido así, el apoyo de todos los grupos políticos, por lo que representa: la concordia entre los españoles y ese intento de generosidad que fue la Transición”.

Además de los representantes locales, también acudieron a otras figuras del ámbito político, académico y de la Casa Real: Rodolfo Martín Vila, exministro y exvicepresidente del Gobierno; Fernando Suárez González, único ministro franquista vivo; Jesús Posada Moreno, exministro y expresidente del Congreso de los Diputados; Alfredo Martínez Serrano, jefe de protocolo de la Casa del Rey, y Rafael Puyol Antolín, gijonés y exrector de la Universidad Complutense de Madrid.

Compartir el artículo

stats