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El yoga florece en pandemia

Los asturianos se suman al deporte de moda y lo practican online para ejercitar cuerpo y mente a pesar de los cierres: “Me ha cambiado la vida”

El maestro Tomás Zorzo instruye a Ainhoa Alonso en una clase online | Fotos cedidas a LNE.

El maestro Tomás Zorzo instruye a Ainhoa Alonso en una clase online | Fotos cedidas a LNE.

¿La pandemia ha puesto de moda el yoga? Esta práctica pensada para trabajar cuerpo y mente se ha convertido en el antídoto perfecto para sobrellevar los confinamientos y mantenerse activo. “El yoga da a las personas un asidero. Consigue dar un sentido a lo que está pasando en el mundo, que nos ha cogido a todos con el pie cambiado”. Son las palabras del maestro Tomás Zorzo, que tras más de 30 años en su academia en el centro de Oviedo, se ha pasado a las clases online estos meses para no perder el contacto con sus alumnos.

Con las ciudades cerradas, el virus pululando y los ánimos con altibajos, el 2020 potenció el aumento de “yoguis” –personas que siguen la filosofía del yoga–. Es una de las formas preferidas de más del 40% de la población española para reducir el estrés. Además, ayuda a ejercitar el cuerpo y se puede practicar entre cuatro paredes sin necesidad de materiales (sólo una esterilla). Estas son algunas de las razones del éxito del yoga en pandemia. Pero hay más: “Tiene un componente psicológico muy fuerte, la gente termina en un estado de sosiego. Es toda una terapia. Tiene un punto antidepresivo muy grande porque logras el contacto con uno mismo”, explica Zorzo. Nota que últimamente la gente pregunta más sobre el tema porque “la pandemia ha afectado sobre todo a lo psicológico y las personas han experimentado mucho miedo e incertidumbre”.

En sus clases, al otro lado de la pantalla, tiene cada día una media de 30 personas. Son algunos de sus alumnos habituales del centro, pero también gente de Suiza, Portugal o Italia que han aprovechado para dar clases con esta referencia del mundo del yoga. Zorzo, ovetense de 62 años, es una figura internacional del Astanga yoga (también conocido como vinyasa yoga), una modalidad que combina los trabajos de fuerza con la respiración y utiliza al cuerpo como vehículo para llegar a la mente y buscar el equilibro. Su maestro fue el indio Sri K. Pattabhi Jois, quien popularizó este tipo de práctica.

El maestro Tomás Zorzo instruye a Ainhoa Alonso en una clase online

Desde Suiza, Judith Notter, secretaria de 39 años, conecta por videollamada con Oviedo para su práctica. Lo hace a través de la aplicación Zoom. Conoció al maestro Zorzo en 2015 en un taller que dio en su país. Después vino varias veces a España para practicar con él. La pandemia le ha dado la oportunidad de poder hacerlo a diario desde su casa. “Me hacía mucha falta su forma de enseñar”, confiesa Notter. La práctica le ayuda a sentirse “feliz y equilibrada” y es “un camino hacia mi desarrollo personal, no sólo unas posturas acrobáticas”. Por eso entiende que en tiempos difíciles “la gente haya buscando un remedio para sentirse mejor”. A ella le cambió la vida.

El yoga fue la “tabla de salvación” de Maribel Vallejo durante la pandemia para superar un problema familiar de salud: “Conseguí no perder el equilibrio y no pensar en qué iba a pasar o cuándo iba a durar todo esto…”

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A Maribel Vallejo también. Esta funcionaria ovetense de 50 años acudió al centro hace 3 años y su forma de ver el mundo cambió. “Es otra forma de vivirlo todo. Con la práctica consigo estar en el presente y esto se traduce en un estado de paz, de calma”, explica. El yoga fue su “tabla de salvación” durante la pandemia para superar “un problema familiar de salud”: “Conseguí no perder el equilibrio y no pensar en qué iba a pasar o cuánto iba a durar todo esto…”. Por eso no le importa tener que hacerlo online si la escuela está cerrada por las restricciones. Enciende sus velas e incienso y se centra en ella misma. Con esto se ha ganado el título de “hippy” entre sus amigas, pero ahora “muchas se interesan por el tema porque hay gente que tenía mucha vida exterior y cuando se encerraron en casa consigo mismos encontraron un vacío en su vida interior”. A ella no le da vergüenza admitir que el yoga le cura el alma y el cuerpo. Ha conseguido reducir muchos dolores musculares y descansa mucho mejor: “Mi pulsera de actividad me dice que duermo como un bebé”.

Maribel Vallejo se prepara para su clase online en casa con velas e incieso

María Fueyo, ovetense de 51 años, está deseando que el centro pueda volver a abrir sus puertas. Las clases online no le convencen. Reconoce que con la situación actual –Oviedo ha cerrado durante semanas para frenar los contagios– tenía que practicar en casa “sí o sí”, pero prefiere hacerlo con gente porque “cambia el ambiente”. Por eso, aunque entiende que mucha gente se haya acercado al yoga por internet, cree que lo hacen “en plan más comercial, no con la filosofía del yoga”.

María Fueyo practica desde su casa.

Unos 500 millones de personas en el mundo practican yoga. Y esto se traduce en dinero. Mueve 79,39 millones de euros al año y se prevé un crecimiento de hasta 194 millones de euros para 2025, según un estudio de Allied Market Research. En España, el sector del fitness y de salud facturó 2.352 millones de euros ya en el año 2019 (2.291 millones de euros en el año anterior). Y sigue sumando. A este ritmo los cinco kilos que engordaron de media los españoles en el confinamiento pronto dejarán de ser un problema.

El yoga, en concreto, es el preferido de las personas que tienen entre 35 y 65 años

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El yoga, en concreto, es el preferido de las personas que tienen entre 35 y 65 años según un estudio realizado por Soluna, especialistas en cuidado del cuerpo. Por un lado, buscan mejorar la flexibilidad, la coordinación y la resistencia; por otro, conseguir claridad mental. Un 65% de las personas que han padecido estrés en algún momento de su vida han acudido al yoga. 

Un momento de la clase de Tomas Zorzo

Meditación

Las técnicas de relajación y meditación también son un asidero en pandemia. Ha aumentado la demanda de aplicaciones que ofrecen meditaciones guiadas, música relajante o programas para conciliar el sueño. Desde octubre de 2020, coincidiendo con la llegada de la tercera ola, la demanda de estos servicios ha incrementado un 385%, según un estudio de la aplicación de relajación Calm. 

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