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DÍA DE LA MUJER | LAS ROMPETECHOS

La Alcaldesa que se hizo de rogar: la primera del Caudal no llegó hasta 2015

Ana Díaz hizo historia al tomar el bastón de mando en Riosa y unos meses después la siguió Gema Álvarez en Lena: “Tenemos que centrarnos en lo que nos une, nunca en lo que nos separa”

Gema Álvarez.

Cogió el bastón de mando, un ramo de flores y dio un abrazo sentido. Así hizo historia

Ana Díaz se convirtió, en el año 2015, en la primera alcaldesa de Riosa. También en la primera regidora de la comarca del Caudal. El valle se resistía a las mujeres presidiendo plenos: hicieron falta casi cuarenta años de democracia en España para que ocurriera. Solo unos meses después, con la renuncia de Ramón Argüelles (que fue elegido coordinador de Izquierda Unida en Asturias), otra mujer se sentó en el sillón de alcaldía: Gema Álvarez, regidora del Ayuntamiento de Lena.

Dos mujeres al frente de sendos municipios de tradición masculina. De ganadería y de tajo. De chistes jocosos: “Los homes hablan de la mina en el chigre y de les muyeres en la mina”. Ellas, Díaz y Álvarez, sonríen cuando reconocen que algunos mayores de la zona rural se “descolocan” al recibir a una mujer alcaldesa. Comparten el “orgullo” de ser las primeras en romper techos que, más que de cristal, parecían soldados en acero. Ojalá, dicen, hubiera más mujeres en política: “Nos fijamos más en los detalles”, apuntan.

Como la foto de familia en la mesa de Alcaldía de Lena. Y una agenda de “Mr Wonderful” abierta y puesta al día: “Pienso que la política que hacemos las mujeres es distinta. Más humana, nos centramos más en las pequeñas cosas y nos marcamos el objetivo de que nuestros vecinos sean felices”. Lo dice Gema Álvarez, sentada en un sillón al que ya está hecha: llegó a la Alcaldía con la renuncia de Ramón Argüelles, pero ganó las siguientes elecciones en las urnas. “Nunca había imaginado que llegaría aquí, ni siquiera cuando entré en el Ayuntamiento como concejala. Mi mayor reto era desbloquear grandes proyectos que estaban paralizados, como el centro de salud, y lo he conseguido. Me siento orgullosa de mi trabajo y del de todo el equipo”.

Gema Ávarez.

–¿Piensa que hubiera todo hubiera sido más fácil si hubiera sido hombre?

–Pienso que no, la dificultad hubiera sido la misma.

Quizás sí, o quizás no. Ana Díaz asegura que “nunca me he sentido discriminada por ser mujer en mi cargo”. Pero añade, a renglón seguido, que “negar que estamos en un mundo de hombres, es negar una evidencia”. “Lo ves en cualquier reunión, en cualquier trámite que tienes que hacer… Muchas veces eres la única mujer en la sala”, sonríe.

Una tendencia que cambia y que, esperan ellas, siga cambiando. A la comarca del Caudal tardaron mucho en llegar las alcaldesas. No tanto a la del Nalón: en 2002, Esther Díaz (PSOE) se estrenó como regidora de Langreo. María Fernández le cogió el relevo. “Ojalá, en los próximos años, logremos llegar a la igualdad plena. La política ya no está tan masculinizada”. Para las que vienen detrás, Gema Álvarez añade solo un consejo: “Nosotras tenemos un período de prueba que los hombres no tienen, eso lo sabemos de sobra. Pero no podemos centrarnos en lo que nos separa, sino en todo lo que nos une. Sigamos trabajando y haciendo las cosas bien”. Palabra de una “rompetechos”.

La primera alcaldesa de la región se estrenó en el “23F”

María del Mar Suárez

La primera alcaldesa de la democracia en Asturias cogió el bastón de mando en el año 1981. Fue María del Mar Suárez, regidora socialista de Ribera de Arriba. Lo suyo fue un aterrizaje con anécdota. En una entrevista con LA NUEVA ESPAÑA, recordó que su primer pleno como Alcaldesa fue el “23F”: “Yo vivía sola y la gente mayor, que había pasado la Guerra Civil, no quería que aquella noche durmiera sola en casa. Tenían una gran preocupación. A mí no me preocupaba estar sola porque tampoco yo era ninguna activista, pero el caso es que se empeñaron en que fuera una chica a dormir conmigo y hasta las 12 y media o la una de la madrugada tuve gente en mi casa de Soto de Ribera porque querían arroparme”. La primera decisión que tomó aquella Corporación fue renunciar a las retribuciones en un ayuntamiento en el que el presupuesto anual era de 14 millones de pesetas (unos 84.000 euros). Suárez también fue la primera alcaldesa embarazada de la región.

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