La Guardia Civil, en el marco de la 'Operación Retriever', ha detenido a dos personas que responden a las iniciales D. P. M. G. y M. C. N. C, de 34 y 35 años respectivamente, por la comisión de nueve estafas en la venta de mascotas por Internet.

A los detenidos se les imputan un delito continuado de estafa por Internet y un delito de usurpación de estado civil, al utilizar la identidad de una tercera persona para cometer los ilícitos.

Los hechos se remontan al pasado mes de diciembre, cuando una vecina de un municipio del Alfoz de Burgos denunciaba una supuesta estafa a través de Internet. La mujer había consultado en la web una conocida página de compra/venta entre particulares y se interesó por un anuncio en el que se ofertaba un ejemplar de raza Golden retriever para su venta. Acordada la operación, la víctima ingresó por transferencia, en una cuenta bancaria que le comunicó la vendedora, la cantidad económica pactada.

Al poco recibió un documento como justificante del pago por la reserva de la mascota; pasaron los días y nunca recibió el animal ni le fue devuelto el importe de la transacción efectuada.

La investigación ha destapado una trama con otros 12 perjudicados más repartidos por la geografía peninsular -uno de ellos en Asturias- bajo el mismo 'modus operandi', hechos que se han podido vincular con el denunciado en Burgos, que dio origen a la investigación.

Además, se ha conocido que los autores usaban también fraudulentamente la identidad de una tercera persona, en la que se amparaban para cometer todos los ilícitos sin su conocimiento, con una ganancia justificada que asciende a 4.550 euros.

Hombre y mujer, identificados como los autores de los hechos reseñados han sido localizados en una localidad de la provincia de Málaga, lugar donde han sido detenidos.

Las personas perjudicadas han presentado denuncia por los mismos hechos en Salamanca, Navarra, Vizcaya, Madrid, Málaga, Asturias y Burgos.

Desde la Guardia Civil se advierte que a pesar de lo que piensan los autores de este tipo de delitos (denuncias falsas, estafas, timos o ventas fraudulentas) cometidos vía online, equivocadamente amparados por el supuesto y falso anonimato que proporciona Internet, ningún ilícito realizado a través de la web queda impune ya que siempre existe lo que se denomina "huella digital".