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Asturias vigila los efectos de las vacunas: AstraZeneca no es la que da “más sospechas de reacción”

La región registra máximos de vacunación esta semana, a pesar de paralizar las dosis que causaron problema de trombos

Asturias vigila de cerca todas las vacunas y sus posibles efectos adversos tras la paralización de AstraZeneca,  por recomendación de la Agencia Europea del Medicamento, y su posterior reanudación. El Principado volverá a administrarla a partir del miércoles y sigue de cerca sus reacciones. El consejero de Salud del Principado, Pablo Fernández Muñiz, asegura que se están controlando todos los efectos adversos y se está notificando "cualquier sospecha de reacción". Y AstraZeneca, precisamente, no es la vacuna de la que se están obteniendo más notificaciones.

La mayoría de efectos que han sido reportados a la Consejería de Salud "no tiene una relación directa con la vacunación, pero aún así se están notificando". Fernández puntualiza que las "enfermedades de origen trombótico son muy poco frecuentes".

Aún así, desde Salud se "advertirá a los vacunados que ante los antecedentes de problemas con la vacuna, si hay síntomas compatibles debe realizarse un diagnóstico médico".

Al margen de esta situación, Asturias ha registrado esta semana su máximo de vacunación, suministrando las otras dos vacunas disponibles, Ptizer y Moderna.

En paralelo a la campaña de vacunación, se están llevando a cabo medidas para frenar los contagios, como el inminente cierre de Siero. "Esperamos que de esta manera podamos mantener a raya la transmisión del virus", apunta Muñiz.

Los vacunados con AstraZeneca, en vigilancia

En adelante, las personas vacunadas con AstraZeneca estarán sometidas a una vigilancia especial. Deberán recibir un diagnóstico y una atención médica “inmediata” por parte de los servicios sanitarios, según indicó el consejero de Salud de Asturias, Pablo Fernández. Las agencias reguladoras de los fármacos han ratificado que la de AstraZeneca “es una buena vacuna”, subrayó el Consejero. La EMA ha señalado que la posible relación causal entre el producto y los eventos tromboembólicos ni ha quedado probada ni puede descartarse de manera tajante. Lo que sí se confirma, indicó Pablo Fernández, es que no se trata de un problema “de calidad del producto” y que, por tanto, el balance beneficio-riesgo sigue siendo favorable a que se recomiende proseguir con la inoculación del fármaco.

A lo largo de este próximo fin de semana se llevarán a cabo reuniones técnicas de la Comisión de Salud Pública y con expertos para “matizar” el proceso con consideraciones científicas y autorizar su puesta en marcha para dos días después en una nueva reunión del Consejo Interterritorial de Salud, que se celebrará el lunes. 

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