Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Así era "Josín", el hombre fallecido tras un reventón de rueda en Aller: "muy querido" en Arcelor y un portero que dejó huella en Gijón

“Se hacía querer”, cuentan quienes conocieron a José María Pérez, un hombre implicado en tareas sindicales que en su juventud hizo historia con el club de fútbol Veriña: "Era cariñoso y un seguro de vida en la portería"

El equipo del Veriña que ascendió a División de Honor en 1996. Por la izquierda, de pie, Florín (entrenador), Mapi (delegado), Secundino (presidente), Dani, Marcos, David, Riki, Borja, Héctor, Roberto, Chechu –como era conocido el fallecido, en el círculo– y Adrián; agachados, Marcelino, Zurdi, Cosío, Chema, Bouzo, Terrones, Joaquín y Noé.

El equipo del Veriña que ascendió a División de Honor en 1996. Por la izquierda, de pie, Florín (entrenador), Mapi (delegado), Secundino (presidente), Dani, Marcos, David, Riki, Borja, Héctor, Roberto, Chechu –como era conocido el fallecido, en el círculo– y Adrián; agachados, Marcelino, Zurdi, Cosío, Chema, Bouzo, Terrones, Joaquín y Noé.

El accidente de José María Pérez Lombraña, muerto a los 43 años tras el reventón de una rueda junto a él en una vivienda de Aller, cayó ayer como un mazazo en el tren de chapa de Arcelor, en la factoría gijonesa de Veriña, donde trabajaba desde hacía 14 años y donde “era una persona muy querida por todos, que siempre trataba de ayudar y un buen profesional”, explicaba ayer uno de sus compañeros. Lombraña comenzó trabajando como operador de cabinas hasta que ascendió a maestro de taller por promoción interna hace un lustro. Vinculado a UGT, fue uno de los fundadores en sus tiempos de Alcuentru, las juventudes de MCA (hoy FICA), la federación del metal del sindicato en Asturias.

En la factoría siderúrgica fue integrante de la ejecutiva de la sección sindical de UGT en Veriña durante más de ocho años, hasta el anterior mandato, y también fue representante en el comité de empresa, siendo uno de los integrantes de la última candidatura del sindicato, si bien en esta ocasión en un puesto en el que no resultó elegido. Durante muchos años residió en Gijón, hasta que se mudó a Oviedo, y acudía en sus descansos a la casa de sus familiares en Aller.

En su juventud hizo sus pinitos en el fútbol. Fue portero del Veriña durante años, habiendo pasado también por otros equipos de la categoría Regional Preferente. En su época en el equipo gijonés dejó huella. Allí lo conocían como Chechu. Gabriel Terrones compartió vestuario con él en el Veriña. “Era un chaval bromista con sus compañeros, pero a la hora de jugar al fútbol siempre serio y concentrado. Hicimos un gran grupo en el Veriña, con el que ascendimos a División de Honor y jugamos la final del Torneo de Barrios contra el Sporting en El Molinón. Él después jugó en Tercera con el Valdesoto. No hace mucho que coincidimos en un merendero; cuesta creer que haya fallecido de una manera tan trágica”, recordaba ayer Terrones. Tampoco se olvida de él quien era su entrenador por aquel entonces, Florín. “Era un chaval que se hacía querer. Cariñoso con los guajes, en lo deportivo era un seguro de vida en la portería. Conmigo jugaba siempre. Aquel ascenso fue el primero en la historia del Veriña a División de Honor. Un hito para el club. Su fallecimiento es una noticia terrible”, confiesa Florín, muy afectado por lo sucedido. Para el recuerdo siempre quedará el logro que alcanzaron “Chechu” Pérez y sus compañeros en el Veriña.

Compartir el artículo

stats