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La pandemia convierte a Asturias (aún más) en un erial para los jóvenes: el 60,7% de ellos están inactivos

La desaparición de empleos temporales, los cuidados familiares y el desánimo colocan a la región como el mayor solar laboral juvenil del país

Una oficina del SEPE.

Una oficina del SEPE.

La pandemia por covid-19 ha terminado por convertir a Asturias en un solar laboral para los jóvenes. Tanto es así, que el Principado tiene el dudoso honor de encabezar las tasas nacionales de inactividad juvenil, que llega al 60,7 por ciento. Se trata de menores de 30 años que ni trabajan ni buscan trabajo, y las razones son varias. La mayoría es porque estudian, pero en la estadística cobran fuerza quienes han perdido el empleo, se han hecho cargo de cuidados familiares y quienes desisten de buscar trabajo anta la falta de expectativas.

El desolador panorama para la juventud asturiana lo describe el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España correspondiente al primer semestre de 2020, y que ya incluye en su informe el impacto de la pandemia durante el primer estado de alarma en el país.

El estudio aclara que Asturias arrastra desde hace años una baja participación de los jóvenes en el mercado laboral, con una tasa de actividad que en los últimos cuatro años ya se situaba por debajo del 50 por ciento, consecuencia en parte de la anterior crisis económica y también porque en el Principado los años de estudio se prolongan por encima de la media nacional, como ocurre en otras comunidades industrializadas.

Pero también añade que la crisis provocada por la pandemia “ha agravado” esta situación, “presentando en el segundo trimestre de 2020 las tasas de actividad y empleo más reducidas de todo el país”. Así, la tasa de actividad laboral de menores de 30 años era del 39,3 por ciento, a una distancia de 8,6 puntos de la media nacional.

Y no solo eso. El informe añade que la pandemia contribuyó a que en el segundo trimestre de 2020, tres de cada 10 personas jóvenes empleadas en Asturias, el 32 por ciento, se vieran afectadas por un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE), y que casi 4 de cada 10 (el 39,8 por ciento) no trabajasen ninguna hora en ese periodo. El empleo precario y el temporal, que es el que tiene la mayor parte de la población juvenil, ha desaparecido. A esto se suma que la falta de expectativas desanime a la búsqueda efectiva de nuevas oportunidades.

Este panorama influye de manera directa en la emancipación juvenil, que retrocedió en todas las comunidades autónomas pero en Asturias lo hizo por encima de la media nacional, con una caída del 2,1 por ciento. Solo registraron descensos superiores Extremadura (2,5 por ciento) y el País Vasco (3 por ciento). Así, la salida del hogar familiar de la población joven asturiana se equiparó a la media nacional, que bajó del 18,3 por ciento, situándose ambas en el 17,3 por ciento. El descenso nacional es el más abrupto desde 1988.

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