Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

¿Por qué se quedó solo el osezno rescatado en Asturias? Buscan a la familia del pequeño "Yernes" para reintroducirlo

Un centro veterinario de Oviedo cuida con suero y leche especial al esbardo, un macho de 3 kilos que pasó muchas horas solo

El osezno rescatado en Proaza.

El osezno rescatado en Proaza.

Se llama “Yernes” y es una cría de oso pardo de tan solo tres meses que apareció el pasado jueves abandonada en la cuneta de una carretera. Agentes del Medio Natural rescataron al ejemplar, un macho de tres kilos –como un “gatín”–, que, según creen los expertos, pudo separarse de su grupo familiar como consecuencia de un incendio forestal. Justo en la zona donde fue hallado el esbardo –en la Cubia, entre los concejos de Yernes y Tameza y Proaza– había fuego. Los guardas intentaron sin éxito reintroducirlo en la naturaleza. “Yernes” estuvo “muchas horas solo” y su vida depende de la leche materna. Ahora se recupera en una clínica veterinaria de Oviedo, donde está siendo alimentado con suero y leche especial para crías.

La voz de alarma la dieron, entre otros, integrantes del grupo de montaña “La Chiruca” de Cudillero. Iban a hacer la ruta a Cuevallagar y en el camino, desde el coche, se encontraron con un osezno. “Eran sobre las diez de la mañana y llamamos al 112. Y a la vuelta, a las siete de la tarde, todavía seguía en la misma zona. Volvimos a dar el aviso porque teníamos miedo de que pudieran atropellarle”, cuenta Víctor Valdredo, vicepresidente del grupo de montaña, que pide que el esbardo sea bautizado con el nombre de “Chiruquín”. “Nos haría mucha ilusión”, dicen. Sin embargo, los agentes del Medio Natural ya le han puesto “Yernes” en honor a la zona donde apareció.

El oso es muy pequeño. De hecho, es la primera vez que se rescata a un esbardo de tan poca edad. Anteriores ejemplares, como “Saba” o “Molinera”, aparecieron en los meses de junio y septiembre, respectivamente, del año en el que nacieron. “Yernes” es una cría recién salida de la osera tras su alumbramiento en enero. Según afirman los especialistas, no es hasta ahora cuando las madres empiezan a salir de las cuevas con sus retoños, pero durante escaso tiempo, ya que pueden sufrir por las bajas temperaturas. Por eso, “si no lo hubiésemos recogido, hubiese muerto rápidamente por hipotermia”, comentan fuentes de la consejería de Medio Rural y Cohesión Territorial.

"Yernes" pudo separarse de su grupo familiar como consecuencia de un incendio forestal: justo en la zona donde fue hallado el esbardo había fuego

decoration

El pequeño plantígrado fue sometido a unos primeros cuidados veterinarios, que se centraron en la recogida de indicadores biométricos y toma de muestras y que determinaron su buen estado de salud. Solo estaba algo deshidratado como consecuencia de no haber mamado en horas. Bajo la vigilancia de los agentes del Medio Natural y la colaboración de la Fundación Oso Asturias, se intentó reintroducirlo en la zona de recogida, dotándolo de un dispositivo de radioseguimiento. Sin embargo, y tras un tiempo prudencial, los servicios técnicos de la Consejería determinaron que “la mejor fórmula para garantizar la supervivencia de la cría sería su recuperación funcional en instalaciones del Principado”. Y es que un animal tan pequeño es “imposible” que sobreviva en el medio salvaje, según indican los expertos.

 “Yernes”

“Yernes”

Agentes de la “Patrulla Oso”, la que se dedica a la conservación de la especie, intentan localizar a tres turnos al grupo familiar de “Yernes”, aunque por ahora no ha habido suerte. Su evolución, dice el Principado, determinará los pasos a seguir. De momento, está siendo cuidado en un centro veterinario de Oviedo, el mismo por el que pasaron los oseznos “Molinera” y “Saba”. El primero vive en el cercado que gestiona la Fundación Oso Asturias en los Valles del Trubia, y el segundo fue reintroducido con éxito en noviembre de 2019 en el Parque Nacional de los Picos de Europa tras cuatro meses de cuidado en cautividad.

Los casos de crías de oso pardo que quedan huérfanas durante sus primeros meses de vida son cada vez más frecuentes en los últimos años como consecuencia de la recuperación de la población de la especie en la Cordillera Cantábrica. Esta situación, que responde a diferentes causas, se produce principalmente desde finales de la primavera hasta otoño, cuando los ejemplares tienen entre 3 y 8 meses. El grupo de trabajo sobre el oso pardo puso de manifiesto en su última reunión la escasa información disponible sobre la supervivencia de estos esbardos en la naturaleza, por lo que se acordó que, ante la aparición de oseznos, se actuará de forma proactiva en su recuperación con el fin de proporcionarles tratamiento veterinario si fuera necesario y afrontar su reintroducción en el medio natural.

Compartir el artículo

stats