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Luis Garicano | Eurodiputado de Ciudadanos

“No tiene buena pinta, no hay una estrategia de país ante los proyectos de los fondos europeos”

“En Ciudadanos hemos cometido errores graves y hay que enderezar el rumbo: la clave es sacar el 5% de corte en Madrid”

Luis Garicano, en Bruselas.

Luis Garicano, en Bruselas.

Vivió en la calle Arquitecto Reguera de Oviedo parte de su infancia, hasta los 5 años, es un enamorado de Andrín y de los Picos de Europa, y está convencido de que los fondos de reconstrucción por la pandemia suponen una oportunidad irrepetible que “Asturias no puede dejar pasar”. Luis Garicano (Valladolid, 1967) estará mañana en Oviedo, a las diez de la mañana, para hablar en la Cámara de Comercio de los fondos europeos, justo cuando crecen las críticas a la gestión de la Comisión Europea sobre la adquisición de las vacunas. “2020 fue un año exitoso para Europa, con el Plan de Recuperación, pero 2021 está siendo un año muy preocupante porque sin estar vacunados todo se retrasa”, alerta el economista y eurodiputado de Ciudadanos.

–¿Inquieta un hipotético veto del Tribunal Constitucional alemán a los fondos de reconstrucción?

–Sí, me preocupa mucho. Hay tres escenarios posibles, uno de los cuales es muy preocupante. El primero sería que el Tribunal dé su sentencia en dos meses y lo apruebe. Un segundo escenario, el más probable, es que el Constitucional alemán le pida opinión al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en Estrasburgo, que puede acarrear un retraso de ochos meses, con lo que el dinero no llegaría hasta 2022 . Y la tercera opción sería que el Tribunal alemán se pronuncie en contra, en cuyo caso ya no llegaría el dinero. Hay varios escenarios que posponen su llegada.

–¿La hoja de ruta está en el aire?

–Claro, la hoja de ruta prevista es que hasta finales de abril los estados presenten sus planes. España lo quiere presentar ya. La Comisión Europea se tomaba dos meses más para la aprobación de los planes, hacia mediados de junio y un mes más para que el Consejo de la Unión Europea lo aprueba, con lo cual el primer tramo, la prefinanciación, el 13 por ciento de todo el dinero, unos 9.000 millones para España, podría estar disponible para finales de julio y se podría empezar con el programa REACT-EU, muy importante para la sanidad, y con los fondos de Nueva Generación. Si el Tribunal alemán decide en julio bien, pero si va más allá se pospone todo el proceso.

–¿Estos fondos europeos tendrán la capacidad de cambiar el modelo productivo de todo un país como España o de una comunidad autónoma como Asturias?

–Creo que sí, el dinero que llegará supone siete u ocho puntos del PIB, además de los fondos estructurales, pero además crea una reacción en cadena de planes en marcha e ideas que se generan, una onda expansiva muy interesante. Si se gastan bien, estos fondos tienen capacidad de transformar la economía española y también la asturiana.

–Acaba de poner el dedo en la llaga: si se gastan bien. Pero en España y en Asturias hay experiencias con las que usted ha sido muy crítico como, por ejemplo, los fondos mineros.

–Sí (se lleva las manos a la cabeza). Hay dos condiciones. La primera es que se gasten los fondos porque España ha tenido los niveles de ejecución más bajos de Europa desde 2014. Y luego está el peligro de que no se puede gastar como el dinero de ayuda a la minería, que en vez de hacer una economía asturiana mucho más productiva, se destinó a subsidiar prácticas verdaderamente corruptas.

–En Asturias se está apostando por el hidrógeno verde y las energías alternativas. ¿Es una buena estrategia? ¿Tienen encaje en la filosofía de estos fondos?

–Sin ninguna duda. Es la prioridad máxima. Más de un tercio del dinero, al menos el 37 por ciento, tiene que ir a luchar contra el cambio climático. En particular, los proyectos de energías renovables, y energías verdes son la prioridad máxima en este momento de la Comisión Europea así que serán muy bien acogidos.

–Usted asesora a la comunidad de Castilla y León, donde Ciudadanos es socio de gobierno. ¿Qué consejo le daría al Gobierno asturiano para aprovechar esta convocatoria?

–Sobre todo hay que ser conscientes de que en este momento la gran debilidad de la economía española no está en las infraestructuras físicas, sino que hay que invertir en personas. Una gran frustración es que España lo hizo muy bien cuando había que invertir en grandes infraestructuras, como las autopistas o la alta velocidad, pero a partir de 2014 cuando se empezó a invertir en formación e innovación España devolvió gran parte de esos recursos. La política española no es muy buena en la gestión de fondos cuando no hay tramos que inaugurar ni lacitos que cortar. Las prioridades ahora deben ser la Universidad, la innovación, la educación, la formación dual y la formación profesional.

–¿El Gobierno está dando los pasos para que no se repitan esas carencias y esos fallos?

–Creo que no. El punto de partida debería haber sido un diagnóstico en profundidad de la economía española, como se hizo con una comisión de expertos en Grecia o en Francia, para señalar los grandes cuellos de botella de la economía y orientar el plan. Aquí no se ha hecho así y el plan se va a hacer en función de lo que a algunas grandes empresas, las mejor conectadas, les pueda convenir. Por ejemplo, una empresa que pueda estar muy bien conectada, como Iberdrola, se entera de un proyecto y de repente anuncian, sin concurso ni nada, un plan con Seat y Volkswagen, mientras que otra empresas, a lo mejor menos conectada con el Gobierno, como Arcelor Mittal, no se entera de qué fondos hay.

–Ahora parece que hay una carrera entre autonomías para presentar sus proyectos a los fondos europeos. ¿Echa en falta una estrategia del Gobierno de España para coordinar y evitar que las autonomías propongan proyectos similares, que se pisen unos a otros?

–Sí, falta una estrategia de país. No me parece que tenga buena pinta. De momento, ha habido demasiada improvisación y demasiado amiguismo. No se han usado expertos externos y se desmantelan todos los controles posibles. Al final, el único ejemplo que tenemos del uso de fondos, Plus Ultra, es la primera en la frente. Un auténtico susto: se da dinero a una empresa que no es estratégica y que no ha estado haciendo las cosas bien, ni tiene beneficios en los años anteriores a la pandemia. El gran miedo que tenemos todos es que el dinero acabe siendo para los amigos de algún ministro o de algún vicepresidente o exvicepresidente del Gobierno.

–¿Sus críticas al rescate de Plus Ultra por la SEPI las hace extensibles también al de la ingeniería Duro Felguera?

–Sí, Duro Felguera ya era una empresa que no tenía una posición sostenible antes del covid.

–¿Ni siquiera aunque se trate de una empresa estratégica que genera mil empleos en Asturias?

–Bueno, eso hay que considerarlo obviamente. Pero el objetivo ha de ser crear y apoyar empresas viables, no empresas que dependan para siempre de las ayudas públicas. Eso sería un gran error.

–¿Qué reformas inaplazables va a exigir Europa a España a cambio de estos fondos?

–Nos exigen dos cosas muy necesarias para la economía española. En primer lugar, la sostenibilidad de las pensiones, para que no se forme una gran bola de nieve. Tampoco nos va a pedir que recortemos las pensiones, habrá que prolongar la edad de jubilación o aumentar las cotizaciones sociales, lo que sea que te las haga sostenibles. En segundo lugar, la reforma laboral. Europa quiere que haya más estabilidad en el empleo y más contratos a largo plazo en España, algo que deberíamos querer todos.

–Uno de los problemas vinculados a la estabilidad laboral es el abuso de la contratación temporal por parte de las Administraciones. ¿Peligra el puesto de los interinos que llevan 15, 20 ó 30 años encadenando contratos públicos como moneda de cambio de las ayudas?

–Al revés, Europa quiere que haya estabilidad en el empleo para esos interinos ficticios Es un crimen que el sector público sea el que más vulnera la legislación laboral en España.

–¿Qué papel van a desempeñar las comunidades autónomas y los ayuntamientos en el reparto de estos fondos?

–La impresión que transmite el Gobierno central es que va dar margen cero a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos. El Gobierno está enviando la idea de que el dinero lo reparten ellos y como ellos quieren y que las autonomías van a ser implementadoras. Pero el reglamento del uso de fondos, en cuya elaboración participé, dice que el Gobierno se no se puede saltar a las ayuntamientos ni a las comunidades autónomas.

–¿Ante ese riesgo, que usted advierte, qué tipo de respuesta cabe?

–Las comunidades autónomas deberían reaccionar de forma unida en la conferencia sectorial, exigiendo al Gobierno que las escuche. Lo que pasa es que las autonomías están atemorizadas porque el Presidente tiene el palo y piensan que la primera que hable se queda sin dinero, hay mucho riesgo y nadie quiere ser la primera en protestar. La realidad es que hay un gran peligro de que muchas comunidades autónomas se queden muy decepcionadas.

–¿Hasta cuándo mantendrá Europa las medidas de flexibilidad por la pandemia?

–Estoy seguro de que se mantendrán este año y en 2022. Otra cosa es que los mercados empiecen a ponerse nerviosos porque ya sabe que están tranquilos hasta que dejan de estarlo y luego las cosas pasan muy deprisa. Es bueno hacer los deberes para evitar que los mercados empiecen a preocuparse.

–¿Habrá recursos de Europa para combatir el reto demográfico?

–Es un reto clave. El Noroeste de España se está muriendo, muchas ciudades están perdiendo población de manera muy preocupante. Los fondos pueden ayudar a parar esta situación porque el apoyo a la digitalización y a conectar regiones tan bellas como Asturias como el mundo van a facilitar el trabajo a distancia. Y como decía antes, estos fondos son una oportunidad para una nueva reconversión industrial de Asturias en una potencia, vía economía verde y vía industria amigable con el medio ambiente.

–¿Por qué ha fallado la Unión Europea con un proceso de vacunación que va demasiado lento?

–Efectivamente, comparto esa crítica. Comprar las vacunas de forma conjunta fue acertado, para tener más potencia de fuego, a un país como España seguro que le ayuda comprar a la vez que Alemania, pero la ejecución de esta decisión ha sido mala. La Comisión Europea no ha negociado todo lo bien que sería deseable. Europa ha puesto 80 millones y exportado 77, porque pagaba muy poco por las vacunas. Mientras Estados Unidos y Gran Bretaña exigieron que no se exportase su producción hasta que gran parte de su población estuviera vacunada, Europa no lo hizo.

–¿Estar en Bruselas le vino bien para alejarse del terremoto de Ciudadanos?

–No estoy en la dirección del partido desde hace más de un año. He estado trabajando en Bruselas muy duro. Uno en la vida tiene que hacer su trabajo, es en lo que me he concentrado y no he estado en la vida interna del partido.

–¿Le preocupa el futuro de su partido?

–Por supuesto. Hemos cometido algunos errores graves y tenemos que rectificar y enderezar el rumbo. Hemos dado algunos pasos importantes en ese camino con la candidatura de Edmundo Bal en Madrid, que espero sea un revulsivo, y con la derrota de la moción de censura en Valladolid.

–¿El liderazgo de Inés Arrimadas está asegurado?

–El partido ahora tiene que mirar a sacar el cinco por ciento de ciento de punto de corte en Madrid, esa es la clave. Y a partir de ahí reconstruir.

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