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“Encima de estar enfermo y aislado, hay que pagar por ver la tele. De traca”, la queja de los ciudadanos por el cobro de televisión en los hospitales asturianos

Los usuarios piden un sistema gratuito y "más sencillo" sin necesidad de depender de una visita para cargar los bonos o cambiar de canal

Instalaciones del HUCA

La vuelta del pago por ver la televisión en los hospitales asturianos ha traído polémica. El servicio era gratuito desde que en noviembre del año pasado el Servicio de Salud del Principado de Asturias entendiera que el aislamiento de los pacientes como consecuencia del coronavirus y la prohibición de las visitas en los hospitales obligaban a dar a los enfermos un extra de entretenimiento gratuito.

Una habitación de hospital LNE

Por ejemplo, desde la semana pasada el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) ha vuelto a exigir el uso de tarjetas de prepago para utilizar la televisión en todas las plantas de hospitalización salvo en las que hay pacientes con covid-19. El precio en el HUCA por usar las televisiones es de 72 céntimos la hora; 2,8 euros por un día; y 7 euros por una tarjeta de 72 horas. En Cabueñes, el precio es de 40 céntimos la hora y 2,8 euros por el día completo. En Jarrio y San Agustín el precio es de 50 céntimos por hora, 2 euros las 24 horas de conexión, y 5 euros la tarjeta de tres días. Por último, en Cangas del Narcea, el hospital Carmen y Severo Ochoa la hora de televisión cuesta 60 céntimos, y existe una tarifa de 3 euros por 24 horas y otra de siete días por 17,5 euros.

En una respuesta al grupo parlamentario de Podemos en la Junta General del Principado la consejería de Salud reconocía que sólo durante el año 2019 (el último del que se tienen datos sin distorsión pandémica), la empresa concesionaria del servicio recaudó más de 330.000 euros gracias a las televisión instaladas las diferentes habitaciones del Hospital Universitario Central de Asturias.

La mayor parte de los ciudadanos (usuarios o familiares y amigos de personas ingresadas) reclaman que el acceso a la televisión sea gratuito y que se facilite la compra y manejo de los bonos de la tele. “Encima de estar enfermo y aislado, hay que pagar por entretenerse. De traca”, comenta Liliana Soto junto a consultas externas. En la misma línea, Joaquín González califica el cobro del servicio “de vergüenza” y añade que “en la cárcel la tele ye gratis”.

Lo cierto es que las cárceles cuentan con una sala de televisión donde los reclusos pueden verla gratis, pero un preso no dispone de una tele en su celda a ser que la compre en el economato y tenga un permiso especial.

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