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Me quedo en el pueblo

María Monge, una sevillana que ve futuro en el bosque asturiano con el cultivo de setas de la especie shiitake

Casada y madre de dos niñas, su empresa de producción ecológica y sostenible de este hongo en Pando (Belmonte de Miranda) le valió este año para ser una de las tres finalistas del premio TalentA, entre 80 proyectos presentados por mujeres rurales de toda España

María Dolores Monge Jurado muestra algunas de las setas shhitake que cultiva en tronco de roble y castaño en Pando (Belmonte de Miranda)

María Dolores Monge Jurado muestra algunas de las setas shhitake que cultiva en tronco de roble y castaño en Pando (Belmonte de Miranda) Ana Paz Paredes

María Dolores Monge y su marido Aitor Samper, ella de Sevilla y él madrileño, residentes en la capital de España, siempre tuvieron muy claro, desde que fueron padres, que querían dar un giro total a su vida y empezar otra nueva en el campo, dejando atrás Madrid y un trabajo fijo que ambos tenían.

Desde que nació nuestra primera hija empezamos con la idea de vivir en el medio rural asturiano, que conocimos en su día cuando veníamos como turistas. Lo nuestro no fue de un día para otro. En 2016 compramos la casa en la que vivimos, en Bárzana de Álava (Salas), y entre ese año y 2018, que vinimos definitivamente, nos dedicamos a reformarla para poder vivir en ella. En 2017 nació nuestra segunda niña. Queríamos criar a nuestras hijas en un entorno natural y pasar la mayor parte del tiempo juntos, y elegimos este lugar donde empezamos de cero”, explica esta mujer que es pura energía y pasión, tanto por la vida que ha elegido como por el trabajo que ejerce. “Esto es a lo que quiero dedicarme el resto de mi vida”, afirma con total seguridad.

María Dolores Monge ante los troncos que están sumergidos en el agua, en el bosque de la finca que trabaja en Pando.

Al principio no tenía muy claro a qué se dedicaría. Como opciones pensó en el turismo rural o la helicultura (cría de caracoles), pero cuando realizó en Asturias un curso sobre el cultivo tradicional japonés de la seta shiitake enseguida encontró su camino profesional que en muy poco tiempo ya la han hecho ser una de las tres finalistas de los premios “TalentA” de este año, al que se presentaron 80 candidaturas de toda España. Un premio que ha servido, como ella dice, para darle una gran visibilidad y un apoyo para continuar adelante con su emprendimiento en el medio rural asturiano.

Estos premios, concedidos por Coterva Agrisciencia, compañía referente en el sector agrícola en tecnología aplicada a semillas y agricultura digital, y Fademur (Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales de España), valoró, para concedérselo el pasado mes de marzo, que su proyecto fuera innovador y respetuoso con el medio ambiente, siguiendo el método tradicional japonés, de un cultivo ecológico certificado de setas shiitake.

María Monge, antes de ponerse a trabajar en uno de los troncos donde inoculará el micelio del shiitake.

“Cultivo shiitake de forma tradicional, ecológica y sostenible, siguiendo el método japonés. Asturias tiene un clima muy apropiado para ello. Además me gusta hacerlo todo yo, desde las podas y las entresacas, hasta inocular el micelio en los troncos de roble y de castaño de nuestro bosque autóctono, recogerlas cuando llega el tiempo e incluso distribuirlas a restaurantes y tiendas”, explica esta mujer que transmite, al mismo tiempo, energía y pasión por lo que hace y dónde lo hace. Para ella el bosque asturiano es una riqueza. "La madera ideal para desarrollar el shiitake es el roble pero no hay suficiente para hacer poda por lo que lo combinamos también con el castaño que, también es bueno, pero donde el desarrollo del hongo es mas lento", dice.

El bosque, en el entorno de la finca en Pando donde María Monge cultiva setas shiitake. Ana Paz Paredes

Explica que “el tronco tiene que estar un año en reposo después de inocularse el micelio para recoger las setas al año siguiente”. Empezó la producción con unos 500 troncos que le dieron setas de mayo a noviembre del año pasado. En la actualidad tiene inoculados 1.500 troncos y su meta es llegar a 4.000 en el futuro. Todo ello en la finca, con bosque de castaño y roble, en la que trabaja cada día en el pueblo de Pando, en Belmonte de Miranda, en un lugar donde la Naturaleza reina por todos los lados, con unas vistas impresionantes a un paisaje donde manda el bosque Roxías.

María Monge, en otro rincón de la finca donde cultiva setas Shiitake en Belmonte de Miranda.

Al frente de su empresa lllamada Shiit-Astur acaba de empezar la temporada con una producción en la que sacará unos 15 kilos a la semana, una cantidad que se incrementa de forma considerable de julio a octubre. “Entonces igual puedo sacar unos 40 kilos semanales con los troncos que tengo inoculados ahora. Cuando llegue a los 4.000 espero poder sacar unos 80 kilos a la semana, más o menos”, matiza. Durante los tres meses que no tiene producción, tiene previsto poner en marcha una sala de procesado frente a la casa para darle salida al excedente bien mediante conservas, bien preparándolo con determinadas recetas”, concluye esta mujer enamorada de su trabajo.

Algunas de las setas shiitake que ya está produciendo María Monge en su finca de Pando, en Belmonte de Miranda. Ana Paz Paredes

María Dolores Monge, que recuerda las bondades de esta seta, como la regulación del sistema inmunológico y sus beneficios en cuanto a sus efectos anticancerígenos, también pone de relieve su importancia como producto gourmet, muy apreciando en las cartas de los restaurantes. "Mi producción es nueve meses al año por lo que los otros tres necesito hacer algo con lo que me sobra. Frente a la casa tengo el pajar y quiero darle salida, un uso acorde con mis necesidades con la sala de procesado. Ya pedí una ayuda Leader para realizar la obra, que tengo preaceptada", recuerda.

Ana Monge con un tronco donde crecen setas shiiitake en otro rincón de su finca.

Defiende la calidad de vida que tienen en Asturias viviendo en el medio rural, pero reclama, al mismo tiempo, un apoyo real a las autoridades que hablan de repoblar el campo. “Ya no me refiero a la conexión a internet, que también, sólo pido que al abrir los grifos en casa no nos llegue el agua turbia, como nos pasa en el pueblo, o que pongan alcantarillado, porque cuando llueve mucho, se inunda en tramos y no estamos en lo alto de un monte, sino al borde la carretera. Si quieren que vengamos al campo con nuestros niños, formar familias, tienen que solucionar cosas tan básicas como estas tanto para nosotros como para todas las personas que viven en el pueblo, buena parte personas mayores”, explica.

Cabaña al borde del camino que lleva a su finca en Pando. Ana Paz Paredes

María Dolores Monge y su marido se muestras satisfechos por la vida que llevan en Asturias y que, desde Madrid, tantos años antes, fueron proyectando hasta hacerlo un día realidad. "Les pregunto a mis hijas sin son felices aquí, y siempre me responde que sí, y además se les ve claramente. Si estábamos seguros de la decisión que tomamos, hoy por hoy, con el tema de la pandemia y con la vida en las ciudades, ahora no nos queda ninguna duda que elegimos el momento perfecto para venirnos a Asturias", dice con una sonrisa de satisfacción.

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