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El aeropuerto de Asturias vuelve a los tiempos en los que las nubes impedían aterrizar: el efecto secundario de las obras

Un vuelo desde Madrid tuvo que desviarse el sábado al estar el techo de nubes muy bajo y haberse deshabilitado el sistema antiniebla

Así son las obras de mejora en la pista que acomete el aeropuerto de Asturias

Un avión de la compañía Iberia procedente del Aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas de Madrid intentó aterrizar en la noche de este sábado en el Aeropuerto de Asturias, pero tuvo que suspender la aproximación al no poder el piloto vislumbrar la pista de la terminal de Santiago del Monte. Las obras que se están realizando en las instalaciones del Aeropuerto de Asturias –y que en principio está previsto que finalicen antes del próximo verano– han dejado inoperativo el sistema de aterrizaje instrumental, el llamado sistema antiniebla, conocido con las siglas ILS, de forma que el Aeropuerto de Asturias ha retrocedido dos décadas y es imposible aterrizar con mala visibilidad. El sábado, la visibilidad horizontal en las pistas era perfecta, pero el problema era que el techo de nubes estaba a 400 pies, esto es, unos 130 metros de altura, de forma que no era posible ver las pistas desde altitudes superiores.

Las obras no solo han inhabilitado el ILS más avanzado, el denominado III, sino también el más antiguo, el que ayudaba hace unas décadas a los pilotos a aterrizar con niebla. Fuentes conocedoras de este sistema indicaron que también ha quedado inutilizada la senda y el localizador del sistema ILS menos sofisticado.

Debido a la presencia de numerosa maquinaria en las pistas, y ante el riesgo de que ésta pueda producir interferencias, se han dejado sin servicio algunas luces de rodadura, de pista y de aproximación, lo que dificulta aun más el aterrizaje en condiciones difíciles de visibilidad. La ausencia de estas luces complica las aproximaciones al aeropuerto asturiano y los aterrizajes en caso de mala visibilidad.

Por si fuera poco, se ha aprovechado el actual periodo de obras en la terminal asturiana para someter a comprobaciones de mantenimiento al radar del aeropuerto, lo que dificulta incluso más el aterrizaje en la pista en condiciones de mal tiempo.

Hacia Lavacolla

En esas circunstancias tan especiales, en la noche del pasado sábado, el piloto del avión de Iberia –operado por Air Nostrum– que iba a aterrizar en el Aeropuerto de Asturias, para salir luego a las diez menos veinte de la noche hacia la capital de España, tras un primer intento en el que no llegó a vislumbrar la pista, decidió desviar el vuelo, para mayor seguridad, hacia el Aeropuerto de Lavacolla, en Santiago de Compostela (La Coruña).

Los pasajeros afectados fueron trasladados a Asturias en autocar, y los que iban a salir hacia Madrid esa noche tuvieron que desplazarse por carretera o en el primer vuelo de la mañana del domingo, aunque se produjo overbooking; esto es, un exceso de billetes para las plazas programadas, según indican fuentes cercanas a los viajeros afectados.

Fuentes cercanas indican que, si estuviese habilitado el ILS III, el piloto del vuelo desviado este sábado hubiese podido acercarse más a tierra y posiblemente hubiese podido aterrizar, al haber tenido una mejor visión de las pistas, pero el problema es que ese sistema está inhabilitado. Lejos de entrar en detalles, Iberia explicó el pasado sábado que la suspensión del vuelo se había debido al mal tiempo, sin precisar mayores explicaciones.

La normalidad tardará en establecerse en la terminal asturiana. No solo deben finalizar las obras previstas a lo largo de este trimestre, sino que deben realizarse vuelos por parte de un avión de calibración debido a las modificaciones que han causado los trabajos. Será entonces cuando puedan volver a habilitarse los sistemas de ayuda al aterrizaje y normalizarse los vuelos en caso de mala visibilidad.

Un controlador del aeropuerto asturiano asegura que la instalación aeroportuaria ha retrocedido más de dos décadas a consecuencia de las obras que se están realizando en las pistas y la inhabilitación de los sistemas. En estas condiciones, todo apunta a que habrá más incidencias.

Casi 44.000 viajeros en el primer trimestre, lo que supone una caída superior al 80 por ciento

Un total de 43.878 pasajeros utilizaron el Aeropuerto de Asturias durante el primer trimestre del año, lo que suponen una caída del 80 por ciento respecto al mismo periodo del año pasado, y casi un 84 por ciento respecto al primer trimestre de 2019. En el mismo periodo hubo 902 operaciones, un 62 por ciento menos que en 2020, y casi un 64 por ciento menos que 2019. Además, se movieron 2.015 toneladas de mercancías, un 76 por ciento menos que en 2020 y un 81 por ciento menos que en 2019. Los aeropuertos de la red de Aena transportaron un total de 8,24 millones de pasajeros en el primer trimestre del año, lo que supone un 80,4 por ciento menos que en mismo periodo del año pasado, según informó el gestor aeroportuario, que cifra la caída de movimientos en un 52 por ciento y la de transporte de carga en un 8,7 por ciento. El descenso del tráfico de pasajeros continúa en los aeropuertos españoles debido a las restricciones a la movilidad tanto en España como en el resto del mundo provocadas por el covid-19. Comparado con las cifras de antes de la pandemia en 2019, el descenso de pasajeros se eleva hasta el 84,4 por ciento. El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas registró el mayor número de pasajeros en los tres primeros meses del año, con 2,5 millones, lo que representa una caída total del 76,7 por ciento. Le siguen el aeropuerto de Barcelona-El Prat, con 1,1 millones de pasajeros (86,1 por ciento menos) y el de Gran Canaria (75,9 por ciento menos). El aeropuerto de Palma de Mallorca también descendió el número de sus pasajeros un 74,3 por ciento hasta los 579.399 viajeros. Y aún queda mucho para recuperar la normalidad en el tráfico aéreo.

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