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Una PCR rápida, barata y hecha en casa

Científicos de Asturias, La Rioja y Murcia diseñan un dispositivo portátil y con red wifi que detecta el covid en media hora e indica la carga viral

Sobre estas líneas, por la izquierda, José Francisco Beltrán, Andrea González, Teresa F. Abedul, María Dolores Cima y Estefanía Costa, ayer en el laboratorio. A la derecha, González con el detector. | L. Murias

Sobre estas líneas, por la izquierda, José Francisco Beltrán, Andrea González, Teresa F. Abedul, María Dolores Cima y Estefanía Costa, ayer en el laboratorio. A la derecha, González con el detector. | L. Murias

Es como una PCR para detectar el coronavirus, pero más rápida y barata, se puede hacer en casa y su manejo es sencillo. Investigadores de las universidades de Oviedo, Internacional de La Rioja y Politécnica de Cartagena están dando forma a un revolucionario dispositivo, que permitirá a cualquier paciente saber si está contagiado de covid o no, a través de una muestra de sudor nasal o de saliva, así como conocer su carga viral. El proyecto es uno de los cerca de 50 financiados por el Fondo Supera Covid-19, del Banco Santander, la CRUE y el CSIC, al que se presentaron más de 700 iniciativas de todo el país, y en el que trabajan nueve científicos. “La investigación es de un año y son 140.000 euros. Somos unos afortunados”, resalta Teresa Fernández Abedul, catedrática de Química Analítica de la Universidad de Oviedo.

El desarrollo del detector se encuentra ahora en su fase intermedia. Desde esta semana, los biólogos, los químicos y los ingenieros de las tres instituciones académicas colaboradoras trabajan en los laboratorios de Oviedo para “unir las tres partes”. Es decir, la microbiología –que se encarga de amplificar el material genético del virus covid–, la electroanálisis –que busca cómo detectar esa amplificación– y la ingeniería telemática –que se ocupa del diseño instrumental–. De momento, el prototipo ha dado resultados muy buenos. Por ejemplo, detecta el coronavirus en solo 30 minutos. “Obviamente, si podemos acortar ese tiempo, lo haremos. Pero ya es un dato buenísimo, porque las PCR tardan varias horas en dar resultados”, explican Teresa Fernández Abedul y Andrea González, ambas profesoras en la Facultad de Química.

Una PCR rápida, barata y hecha en casa

La tecnología, además de rápida, se puede llevar a cualquier sitio –es portátil y más pequeña que un teléfono móvil– y barata. “La idea es que pueda estar en una casa, en una oficina, en una consulta...”, señala el ingeniero industrial José Francisco Beltrán, de la Politécnica de Cartagena. Estefanía Costa, química de la universidad asturiana, pone como ejemplo una maquinilla de afeitar. “Tú tienes la maquinilla y lo único desechable son las cuchillas. Pues con el detector pasa lo mismo: lo que hay que cambiar cada vez que te haces una prueba es una tarjeta con electrodos serigrafiados; no hay que sustituir el aparato entero”, aclara. Sobre esa tarjeta, el paciente solo tiene que depositar una muestra de sudor nasal o de saliva, y esperar unos minutos a que salgan los resultados.

Una de las grandes ventajas del prototipo es que es semicuantitativo. “No solo te dice si estás contagiado de covid, sino que te da la carga viral”, subraya la bióloga asturiana María Dolores Cima, que investiga para la Universidad Internacional de La Rioja. Cima explica que el futuro dispositivo, para el que solicitarán una patente, equivale a un test de antígenos, pero no detecta antígenos –las proteínas que se encuentran en la superficie del virus–, sino el material genético del covid. Esto se traduce en que es “más sensible” y, en consecuencia, más efectivo. “Necesitas menor cantidad del virus para detectarlo que un test de antígeno-anticuerpo”, agrega. La clave de ello está en la amplificación, en fotocopiar el material genético. “Con una copia tú no puedes ver si hay covid o no, pero como el sistema te lo va copiando muchas veces, te amplifica la señal y lo acabas viendo”, complementa la microbióloga.

Los científicos de la Universidad de Oviedo se encargan exactamente de detectar esa amplificación. Y no lo hacen con métodos habituales, como son los visuales –cambios de color o de turbidez, por ejemplo–, sino con números, lo cual es más preciso. “Hay veces que con el ojo dudas; con este sistema no pasa”, añade María Dolores Cima. Por último, los ingenieros de Cartagena se ocupan de “coger la señal de la electroquímica, leerla y procesarla para que dé un resultado”. El prototipo actual, aún en fase de desarrollo, dispone de conectividad wifi y la idea es poder enviar los datos a ordenadores y teléfonos móviles. “De esta forma podrías llevar un registro de pacientes o de trabajadores”, apunta José Francisco Beltrán.

El origen de esta colaboración surgió en pleno confinamiento, y tras un proyecto anterior entre la Universidad de Oviedo y la Internacional de La Rioja. “Habíamos amplificado una bacteria para detectar la neumonía neumocócica. Cuando empezó la pandemia, nos dimos cuenta de que podíamos ampliar el diagnóstico al virus”, expresa Teresa Fernández Abedul. A la idea se sumó rápidamente la Universidad Politécnica de Cartagena, que ya había desarrollado instrumentación química para el análisis de hormonas. “Todas las piezas del puzzle encajaban a la perfección”, sentencia Abedul.

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