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El tabaco o los anticonceptivos, con riesgo de coágulos similar al de las vacunas

La vacuna de Janssen ha causado seis efectos graves entre siete millones de usuarios | “Puede no aplicarse a mujeres jóvenes y sí al resto”, dice el asturiano Mauricio Telenti

Una mujer recibe una dosis de vacuna.

Una mujer recibe una dosis de vacuna.

En Estados Unidos se han vacunado frente al covid-19 7,2 millones de personas con el suero de Janssen, cuya aplicación ha sido suspendida de forma cautelar en el país norteamericano, lo que a su vez ha supuesto el retraso de la llegada a España de la primera vacuna de una sola dosis. Se ha congelado su uso porque seis mujeres vacunadas, de entre 18 y 48 años, han manifestado un tipo de coágulo sanguíneo “raro y grave”. Una de ellas ha muerto y otra está hospitalizada en estado crítico.

Con el fin de poner los datos en su contexto, tal y como ocurre en Europa con la vacuna de AstraZeneca, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), han explicado que entre 300.000 y 600.000 personas desarrollan cada año coágulos de sangre en los pulmones, las venas o las piernas. Esa cifra supone que una de cada 500 o de cada 1.000 personas desarrollará un coágulo de sangre durante este año, al margen de la vacuna. Por pura estadística, lo normal sería encontrar personas con coágulos entre los vacunados con cualquiera de las vacunas, y al margen de la mismas.

Las proporciones, que en estos momentos tienen máximo interés, implican que con la vacuna de Johnson&Johnson ha aparecido un caso de coágulo por cada 1,2 millones de vacunados. Como contraste, cabe recordar que a nivel mundial el covid-19 mata a una de cada ocho personas infectadas mayores de 75 años, y a uno de cada 1.000 infectados sintomáticos con alrededor de 40 años.

En el caso de la vacuna de AstraZeneca –y quízá suceda algo parecido con la de Janssen–, los expertos han señalado que el número de casos de coágulos de sangre reportados tras la vacuna no son mayores a la tasa que se esperaría en la población general. Factores como la inactividad física, la obesidad, el consumo de tabaco, el embarazo o los fármacos anticonceptivos orales están en la lista de supuestos que aumentan el riesgo de formación de coágulos.

Según Mauricio Telenti, especialista en Microbiología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), “sabemos que todos los fármacos tienen sus riesgos; el problema de las vacunas es que se administran a personas sanas y los efectos adversos se toleran peor”. En el caso de la vacuna de Janssen, “la proporción es bajísima: menos de un evento adverso por millón”. O sea: “Los daños son muy inferiores a los beneficios que la vacuna proporciona al conjunto de la población al proteger del coronavirus”. El especialista del HUCA añade que, dado que se observa que las afectadas son mujeres jóvenes, “una solución perfectamente viable es no aplicar este tipo de vacunas a mujeres jóvenes, y reservarlas para otros perfiles de personas en los que ese riesgo es aún menor o no existe. Lo bueno de esta situación es que sigue habiendo población de sobra para administrarlas con una alta seguridad”.

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