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El “boom rural” de la pandemia no se ve en Asturias: bajan las cartillas

Los municipios menos poblados de la Asturias agraria perdieron más de 1.300 usuarios de salud entre 2020 y 2021

Tarjetas sanitarias.

La supuesta explosión de traslados al campo que habría sucedido a la pandemia y al confinamiento se ve muy matizada a la luz de los datos. O no ha sido para tanto, o está tardando, o ha sido pasajera, una simple mudanza temporal hasta que escampe el temporal. El recuento de las tarjetas sanitarias de la Asturias menos poblada y más alejada del centro, un indicador más vivo y ajustado, más sensible a los cambios que la población oficial, sigue detectando descensos globales en el número de personas que se pueden considerar residentes habituales en los municipios menos poblados de Asturias. Los sesenta concejos cuyo censo está en el entorno o por debajo de los 10.000 habitantes se han dejado 1.229 cartillas en el camino que va de 2020 a 2021. No se aprecian repuntes ni brotes verdes más que en los incrementos parciales de diez municipios, de tres tarjetas más en Illas a 21 en Sobrescobio. El resto es el descenso habitual que cabría esperar de un año cualquiera sin pandemia en el demográficamente depresivo medio rural asturiano.

Si se entiende que la estadística de las cartillas retrata mejor la realidad de los residentes habituales en cada territorio que la del censo, se verá que este año la Asturias agraria solamente ha crecido, y de forma mínima, en esa decena de lugares. Están en esta lista de excepciones algunos tan castigados por la despoblación como Ponga, Belmonte, Quirós o Cabrales, agraciados con repuntes leves pero esperanzadores, aunque entre los diez apenas añaden un incremento de 116 tarjetas sanitarias que apenas se distinguen en un paisaje general de retroceso. En total se han perdido más de 1.200 en un año y a su alrededor, en conjunto, la parte más desfavorecida de la demografía de la región sigue retrocediendo. En un año, Pesoz se ha dejado nueve pacientes que en una población tan menguada equivalen a uno de cada diez, pero en números absolutos también pesan bastante las 179 cartillas que pierde Tineo, las 166 de Grado o las 83 de Navia.

Los datos registrados por la Consejería de Salud permiten aproximarse a la población real más que los del censo, y además de acotar el éxodo al medio rural en el año de la pandemia constatar el desfase que existe entre los 156.454 residentes oficiales que se asignan a estos sesenta municipios y las 145.678 cartillas. Son éstos los que podrían considerarse habitantes reales, los que están inscritos en cada concejo como potenciales receptores de atención médica y por tanto viven habitual y efectivamente en esos territorios. Como en todas las ocasiones en las que se hace este ejercicio comparativo, abundan los lugares en los que la población real desmiente al censo oficial, en algún caso de un modo más que ostensible. Las 731 tarjetas asignadas a Caso, por ejemplo, reducirían a la mitad los 1.557 residentes que figuran en el padrón y Yernes y Tameza tendría incluso menos: cuatro cartillas por cada diez residentes teóricos, cincuenta frente a 133.

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