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La meseta asturiana: ¿Cómo ha conseguido el Principado contener la cuarta ola que asoma en toda España?

La mayoría de las comunidades eleva de manera muy relevante la incidencia en los últimos quince días, pero en Asturias se mantiene estable

Una terraza en Gijón. | Ángel González

Una terraza en Gijón. | Ángel González

Pasada la Semana Santa, las Comunidades Autónomas comienzan a sufrir tendencias alcistas en los casos de contagios de covid-19, muchos de ellos debidos a la mayor movilidad e interacción de las fechas festivas. La llamada "cuarta ola" de la pandemia ya se asoma claramente en el conjunto del país, pero Asturias, en cambio, consigue retener esa subida pese a que la incidencia se encuentra en unos niveles altos.

Asturias encadena ya un mes entero en el que, con altibajos, los casos diarios se han mostrado ligeramente por encima de los 100 casos diarios, en una horquilla entre 63 y 193, teniendo en cuenta también las bajadas debidas a la menor actividad los fines de semana. Eso se concreta en que la incidencia acumulada a 14 días (IA14) en el Principado (que constituye una forma de "suavizar" los altibajos de la curva de casos diarios) se ha mantenido ligeramente por encima de los 150 casos por cada 100.000 habitantes, pero dibujando una larga meseta en apariencia estable. La incidencia acumulada a 14 días el pasado 16 de marzo, por ejemplo, se situaba en los 172,8 casos por cada 100.000 habitantes, y la curva venía de una tendencia descendente tras haberse logrado frenar la tercera ola con restricciones selectivas en los concejos más afectados. El 16 de abril, esa incidencia acumulada en Asturias era de 167,8 casos por cada 100.000 habitantes, situándose en niveles muy parecidos.

Pero en el conjunto de España la situación es bastante distinta. El pasado 16 de marzo, la IA14 del conjunto de España era de 127,8 casos por cada 100.000 habitantes, pero un mes después esa cifra se sitúa en 213,05. Es decir, aunque Asturias ha mantenido una incidencia alta durante todo el mes, esta ha sido estable, mientras que el país afronta una escalada de casos que puede desembocar en una ola cuya magnitud está sujeta a muchos factores, pero que despierta ciertas incertidumbres sobre su gestión a sabiendas de que el estado de alarma expirará el próximo 9 de mayo.

Hay varias hipótesis para explicar por qué Asturias no ha descendido su incidencia a los niveles que sí han logrado otras comunidades. Una de las claves podría estar en la elevada presencia de la cepa británica (totalmente dominante en el Principado), con más capacidad de transmisión, lo que hace que surjan brotes de forma más explosiva. Sin embargo, las herramientas de control asturiana (entre ellas el llamado sistema 4 Plus, que establecen restricciones muy localizadas) pueden ser claves para atajar rápidamente posibles propagaciones amplias del virus. Por así decir, Asturias puede haber encontrado un equilibrio entre la capacidad de propagación de virus y las armas para mantenerlo a raya.

Esta situación no se está produciendo, ni por asomo, en el resto de las Comunidades Autónomas. En las últimas dos semanas, todas las comunidades han incrementado su IA14 (a excepción de Baleares), pero lo han hecho de distinta manera. El pasado 3 de abril, por ejemplo, únicamente las Comunidades Autónomas de Cataluña, Madrid, Navarra, País Vasco y La Rioja tenían una incidencia acumulada mayor que la de Asturias.

Sin embargo, el último reporte del Ministerio de Sanidad, ya se encontraban por encima de Asturias en incidencia, además de las comunidades anteriormente citadas, las de Andalucía, Aragón, Cantabria, Castilla-La Mancha y Castilla y León.

Si se calcula la razón entre ambos datos se obtiene un porcentaje de crecimiento que puede dar una buena idea de la rapidez con la que aumenta la incidencia en cada comunidad, evidenciando el impacto que tiene esa incipiente cuarta ola.

Así, el incremento de la incidencia en España ha sido de un 38 por ciento. El mayor aumento se ha producido en Andalucía, donde la IA14 se ha incrementado un 87 por ciento. La siguen las comunidades de Cantabria (69%), Castilla La Mancha (68%), Aragón (60%), el País Vasco (55%), Navarra y La Rioja (ambas con un aumento del 44%), y Madrid, que ha incrementado su incidencia en un 33 por ciento.

Varias personas disfrutan de una terraza en Gijón.

En el caso de Asturias, la subida de la incidencia en el lapso de dos semanas ha sido de un 6 por ciento, manteniendo estable su curva, al igual que Canarias o Murcia. Galicia y la Comunidad Valenciana han aumentado más de un 20 por ciento sus incidencias, pero parten de niveles más bajos, por lo que aún están a tiempo de contener los contagios.

Hay un riesgo en el horizonte. La experiencia demuestra que Asturias refleja en sus contagios las olas con un retraso de unos quince días respecto a la tendencia nacional, así que habrá que ver si en dos semanas Asturias se suma a la escalada de casos que parece comenzar en el resto del país.

El único freno efectivo será una eficaz campaña de vacunación, porque las vacunas no solo restan potenciales contagios, sino que disminuyen la tasa de enfermos graves, al ser los primeros inmunizados las personas de mayor riesgo. Pero si a partir del 9 de mayo surgen dificultades jurídicas para aplicar limitaciones de movilidad entre municipios, el sistema 4Plus que aplica Asturias quedará muy descafeinado (por ejemplo, de poco sirve limitar la hostelería en un municipio si sus habitantes pueden desplazarse a otro a consumir).

Habrá que comprobar cuánto de la estable meseta asturiana perdura cuando los casos aumenten mucho más en el resto de Comunidades Autónomas.

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