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Docentes olvidados por Salud: “Nos citaron hace un mes y seguimos aún sin vacunar”

El Principado acelera el ritmo, con multitud de llamadas a profesores, pero un grupo sigue “en el limbo” desde la paralización de AstraZeneca

Colas de profesores en sus coches a la espera de ser vacunados el pasado marzo con AstraZeneca.

Colas de profesores en sus coches a la espera de ser vacunados el pasado marzo con AstraZeneca. Irma Collín

Son profesores olvidados por la Administración: llegaron a estar citados para vacunarse, pero con la cancelación de AstraZeneca nunca recibieron el pinchazo. Y así, “en el limbo”, como ellos mismos dicen, llevan desde hace ya un mes. Los afectados dan clases en Infantil y Educación Especial, dos etapas especialmente sensibles, según subrayan, porque los alumnos no llevan mascarillas y el contacto físico es “estrechísimo”. Las maestras pendientes de ser protegidas frente al virus –la mayoría son mujeres– están desesperadas. “Hemos llamado a todos los teléfonos posibles y hemos mandado correos a todas las direcciones posibles. Tememos constar vacunadas sin estarlo. La sensación que tenemos es que no importamos a nadie”, se quejan.

Justo ayer, Salud puso el turbo de la vacunación en la enseñanza. Un gran volumen de profesores de distintas etapas fueron llamados para recibir esta semana la primera dosis. A diferencia del criterio inicial, los docentes están siendo citados para el área sanitaria en la que viven o están empadronados, y no en la del centro. Esto beneficia a muchos profesores, pero también perjudica a otros. Un ejemplo: un docente que trabaja en Oviedo pero es de Vegadeo, tiene que viajar hasta la frontera con Galicia para vacunarse. Y encima entre semana, ya que ahora no administran solo dosis los viernes y los sábados, como antes. Sobre el criterio que está siguiendo el Gobierno regional y que genera dudas entre el profesorado, Salud dice que es “el de la estrategia nacional”: “Profesionales esenciales, con prioridad de edad de 65 hacia abajo”. Es decir, las especialidades ya no cuentan.

María José González es una de esas profesoras que han quedado “en el limbo”. Es maestra de Educación Especial en un colegio de Mieres y tenía cita para vacunarse el 19 de marzo. Pero llegó la orden de paralizar las dosis de AstraZeneca y se quedó como estaba: sin protección frente al virus en una clase con cuatro niños con TEA (trastorno del espectro autista) sin mascarilla. “Canso de llamar al número que empieza por 984 (984016114) y lo único que me dicen es que tengo vez para la segunda dosis de AstraZeneca el 11 de junio a las 15.40 horas. ¡Pero si no tengo aún la primera!”, explica. González está desesperada: “Hoy (por ayer) están llamando a mogollón de profesores y a mí nada. Y estoy expuesta, porque a mis alumnos les tengo que hacer de todo: ponerles a hacer pis, limpiarles los mocos, cambiarles el pañal...”.

Covadonga –prefiere que no figure su apellido– es maestra de Infantil en un centro educativo de Oviedo. “Estaba supuestamente citada para el primer fin de semana de marzo, pero no me mandaron el mensaje y no fui”, cuenta. Esta profesional reclamó y le dieron una nueva fecha: el fin de semana del 19 de marzo. Pero tampoco recibió el pinchazo, porque Salud canceló el suministro de AstraZeneca. “Y ahora están llamando a todo el colegio menos a mí. Llevo un mes enviando todos los correos electrónicos posibles y llamando a todos los números posibles. Y nada, cero respuestas. Estoy todo el día con el móvil en la mano, es desesperante”, asegura.

En la misma situación se encuentra Eva –también pide omitir su apellido–, que da clases de Infantil en un colegio de la zona del Caudal. “Me avisaron para vacunarme el 19 de marzo, pero lo cancelaron cuando hubo todo el lío con AstraZeneca. Y desde entonces no he vuelto a tener noticias”, asegura. Eva afirma que ya no le queda a “nadie a quien llamar”. “Nadie sabe darme una respuesta. Solo te remiten al teléfono de vacunación, que es un contestador al que no le puedes hacer preguntas. También he mandado correos al email de incidencias y la única respuesta que he conseguido es: ‘Te llamarán’”. Pero nadie llama. “Y el tiempo pasa”, se queja. Eva está todos los días con 18 niños de 3 años sin mascarilla. “El contacto físico con ellos no es estrecho, es estrechísimo. Así que la sensación que tenemos es que no importamos a nadie; es un absoluto caos”, remata.

A María Piri, profesora en una escuela de 0 a 3 años, le sonó por fin el teléfono ayer. Era la única de su centro que había quedado sin vacunar. “Me toca el miércoles. Tenía unas ganas locas, porque yo aquí estoy al descubierto totalmente. Son críos de menos de 3 años a los que tienes que coger en brazos, que te están estornudando en la cara... Y aunque tengamos que seguir llevando mascarilla y tomando medidas de seguridad, es una tranquilidad estar vacunada”, comenta. Más aun cuando el resto de compañeras ya lo estaban. “Dicen que hubo un fallo informático, que algo le pasaba a mi móvil. Pero mi móvil está perfectamente”, apunta.

Desde la esfera política, el portavoz de Educación de Foro Asturias, Pedro Leal, criticó que la región se encuentre “entre las peores comunidades en ritmo de vacunación en la educación”. “Que los docentes estén vacunados no solo es una urgencia para protegerlos a ellos mismos, sino también una necesidad para atajar vías de contagio en los alumnos y sus familias, y en toda la comunidad educativa”, reivindicó.

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