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Las historias que hay detrás de los ganaderos concentrados en Oviedo: el xatín que quita dos veces el sueño a Mercedes

La líder de COAG llega a la protesta tras pasar la noche en vela por el parto de una vaca: la cría nació sana, pero está recluida en la cuadra porque en el pasto igual la come el lobo

El xatín de Mercedes Cruzado, en la cuadra.

El xatín de Mercedes Cruzado, en la cuadra. M. C.

Cuando Mercedes Cruzado gritaba en Oviedo este viernes pasado el mediodía contra el lobo llevaba cerca de 30 horas en pie, sin pegar ojo. Resulta que a la dirigente de COAG –ganadera en Castro, Grandas de Salime, con 140 animales– se le puso de parto una vaca la medianoche del jueves. El xatín venía mal. “Vi a la vaca de parto por la ventana. Hubo que colocar bien la cría y estar pendiente. Cuando me di cuenta era tarde y para levantarme a las seis y media de la madrugada, pues ya no me acosté”, resumió.

Mercedes Cruzado, líder de COAG, y Ramón Artime, presidente de ASAJA, junto al Tartiere, en Oviedo, al final de la protesta. | Irma Collín

Su única preocupación es que por ahora ese xatín, como tantos otros en Asturias, tendrá que descansar y empezar a crecer metido en la cuadra, lejos del pasto, como reseñó el dirigente de ASAJA, Ramón Artime, “pues no vaya a ser que el lobo se lo coma”.

Daniel Vicente García y (a la derecha) Mónica Medina, ganaderos de Cangas del Narcea, con sus hijos pequeños Pablo y Pelayo, la abuela de estos (a la izquierda) María del Carmen y su prima Lucía. | Irma Collín

Mercedes Cruzado no acusó ni pizca el cansancio que lógicamente tendría durante la protesta ganadera en Oviedo. A la ciudad llegó tras conducir durante más de dos horas desde su pueblo, en el Alto Navia, tras dejar atendidos los animales. Pese a todo, exhibió fuerza e ímpetu, y ofreció sobre la marcha un discurso poderoso y bien hilado con el que entusiasmó a los cientos de ganaderos que, como ella, se pegaron buenos madrugones y apurones para dejar el ganado atendido y poder estar en la manifestación.

Senén Pandiella y Sandra Corte, matrimonio de Nava con 107 vacas y 40 cabras, se levantan habitualmente a las siete de la mañana. Este viernes lo hicieron a las cuatro: “Había que estar aquí. Estamos desesperados con el lobo”. Su vecina Paloma Camino también tuvo que dejar atendidas a sus más de 70 cabras, 20 vacas y 14 ovejas. A las seis y pico, en pie. En su caso, tiene además dos neños, a los que “hay también que atender, dar el desayuno, llevarlos al colegio...”. Pese al esfuerzo, no faltó: “Estamos abandonados. Nosotros tenemos cinco perros mastines, que es lo que recomiendan para proteger el ganado. Pero no está reconocido como perro ganadero y todo son problemas si pasa algo.”.

Paloma Camino, ganadera naveta, de espaldas, con su sudadera reivindicativa; al fondo, con gorro, el ganadero de Villoria (Laviana) José Luis González “Joselín”, con explotación en Llanera. | Irma Collín

Camino, al igual que Guadalupe Fernández, de Illano, y Mari Cruz Fernández, de Boal, no quiere acabar con el lobo, “sino poder hacer controles cuando sea necesario para protegernos. Ahora estamos abandonados”.

Lo “malo” que es el lobo porque “se come a las vacas” lo sabe el pequeño Pelayo García Medina. Con sus padres, ganaderos de Cangas del Narcea, Daniel Vicente y Mónica, su hermano Pablo y más familia acudió a la manifestación. Sus padres no han tenido que lamentar ataques este año, pero sí el vecino de al lado: “Hay verdaderas masacres y ahora ponen al lobo en una especie de pedestal y le dan la protección que necesitamos nosotros”.

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