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El gran dilema de las bodas y comuniones en Asturias tras el estado de alarma

"Esta temporada vamos a ingresar un 30% de lo que ganábamos antes de la crisis", lamentan los empresarios

Boda

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La hostelería y los organizadores de banquetes y celebraciones están que trinan ante la falta de información sobre las medidas que el Principado piensa aplicar una vez que se levante el estado de alarma el próximo día 9 de mayo. Aseguran que tienen contratos para bodas y comuniones, pero que está todo en el aire porque desconocen cuestiones tan básicas como si van a tener restricciones de aforos o cuántas personas se podrán sentar a la misma mesa. En todos los eventos se ha reducido la lista de invitados, pero aun así “esto no se organiza de un día para otro, y está todo bajo cautela porque nadie dice nada ni se preocupan de preguntar si quiera qué propuestas tenemos”, se lamentan.

El año 2020 se presentaba con las mejores perspectivas desde la crisis económica para este sector, pero llegó la pandemia y todo se vino abajo. Algunos negocios consiguieron un breve respiro en el verano, pero leve, así que ahora tienen la vista puesta en el levantamiento del estado de alarma “para recuperar lo que perdimos el año pasado”, explica Marta Quintero, empresaria y representante en Asturias de la Asociación de Profesionales de Bodas en España (APBE).

“Una boda reúne a decenas de personas y si normalmente hay que buscar espacios amplios, ahora con más motivo. Pero no podemos resolver porque no sabemos nada, ni siquiera cuántas personas se podrán sentar en cada mesa”, afirma Quintero. “Eso afecta a los restaurantes, pero también a proveedores de mesas, de sillas, de vajillas, mantelerías... Todo está parado, y estamos hablando de negocios que mueven a muchas personas, generan mucho empleo y mueven la economía”, añade. La organización de banquetes de estas características conlleva la participación de un enorme número de subsectores. Se calcula que en todo el país genera unos dos millones de empleos directos y hasta cinco indirectos.

En cuanto a las comuniones, la época de esta celebración religiosa está a la vuelta de la esquina y los hosteleros ovetenses siguen rezando para que alguien les explique las medidas que el Principado piensa aplicar en el sector una vez que se levante el estado de alarma, a partir del próximo día 9 de mayoAunque tienen reservas, los restaurantes aún no saben si van a tener restricciones de aforo en los locales, cuántas personas se van a poder sentar en la misma mesa o si los niños van a poder levantarse para jugar una vez que se termine la comida. Las familias tampoco lo tienen nada claro y los encargados de los salones en los que se celebran este tipo de actos no paran de recibir llamadas en busca de explicaciones que ellos todavía no pueden aclarar. “Aunque el número de comensales se ha reducido drásticamente, los hay que todavía están pendientes de saber si van a poder invitar a tíos o a otros familiares directos por el tema de los aforos. Nosotros tenemos que estar informados porque estas cosas no se preparan de un día para otro”, explica Iván Suárez, propietario del Llagar de Colloto y uno de los socios de Casa Conrado, en Oviedo.

Una comunión celebrada el año pasado.

Miguel Álvarez, el responsable del restaurante De Labra, también está a la espera de noticias por parte del Principado para saber como actuar después del 9 de mayo y para poder trasladárselo a sus clientes. “Nadie lo tiene claro y así es muy difícil porque todo son trabas. Nosotros nos estamos poniendo en el peor escenario posible, es decir, estamos planeando las comuniones con las mismas condiciones que hay ahora mismo”. Y esas condiciones establecen que solo puede haber cuatro comensales por mesa en el interior de los locales y seis en los espacios exteriores. “Está claro que este año no va a ser el mejor para nosotros porque las condiciones nos perjudican mucho”, señala Álvarez.

Lo único positivo es que las parroquias están espaciando las comuniones desde que comenzó la pandemia. Ya no se concentran todas en el mes de mayo y también las hay en los meses más cercanos al verano, pero aún así las cuentas no les salen a los hosteleros ovetenses. “Para nuestro sector las comuniones son una fuente de ingresos muy importante que nos sirve de colchón para el resto del año, pero calculo que esta temporada vamos a ingresar solo un treinta por ciento de lo que ganábamos antes de la crisis sanitaria”, dice Iván Suárez. Es cierto que algunos niños que tenían que haber comulgado el año pasado lo han dejado para este, pero el hostelero asegura que eso no se va a notar en la caja. “Es un frenazo a la actividad en toda regla. Muchas familias han decidido incluso no celebrar el banquete y otras prefieren evitar este tipo de celebraciones porque tienen personas mayores o porque tienen miedo”, recalca. Su colega de gremio, Miguel Álvarez, le da la razón en este sentido. “Los ingresos por comuniones van a bajar mucho, eso es evidente. Para empezar, antes de la pandemia los grupos solían ser de unas treinta personas y ahora no pasan de quince”, sostiene.

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