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Las asesinas de Isabel Carrasco acumulan 36 sanciones por mal comportamiento

Montserrat González y su hija Triana pierden su puesto en el economato en la cárcel asturiana por tener en la celda un móvil y un rizador de pelo

Triana Martínez y Montserrat González, durante el juicio en León. | Efe

Triana Martínez y Montserrat González, durante el juicio en León. | Efe

La estancia de Montserrat González y su hija, Triana Martínez –las autoras del crimen de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, cometido el 12 de mayo de 2014 y por el que fueron condenadas a 22 y 20 años–, en la cárcel asturiana no está siendo un lecho de rosas. Habían alcanzado uno de los puestos más apetecibles de la prisión, el de encargadas del economato, en el que las precedió el asesino de otro dirigente del PP, Valentín Lasarte, ejecutor de Gregorio Ordóñez. Sin embargo, perdieron ese privilegio después de que se les encontrase en la celda un teléfono móvil, un objeto totalmente prohibido para los reclusos. Previamente, además, se les había encontrado otro objeto del que no podían disfrutar, un rizador de pelo. Las dos mujeres acumulan la friolera de 36 sanciones por mal comportamiento: 13 a cargo de Montserrat González, mientras que su hija tiene en su haber otras 23 –según publica “ABC”–, la mayoría de ellas por incidentes en las cárceles de Villanubla (Valladolid) y Mansilla de las Mulas (León).

Y es que madre e hija se han enfrentado a los funcionarios, llegando a insultarlos, y se han peleado con otras internas y destrozado mobiliario de la prisión. En la cárcel asturiana, a la que fueron trasladadas en octubre de 2018, parecía que habían acabado sus problemas de comportamiento. Dos meses después era trasladado también a Asturias el recluso de origen rumano Romeo Chaleru, con el que Triana inició una relación en la prisión de Mansilla de las Mulas y del que se hizo pareja de hecho. Pero Chaleru fue extraditado este enero a Rumanía, con lo que parece que la relación puede haberse enfriado.

Muerte del padre

Mientras estaban en León, madre e hija habían pedido una y otra vez su traslado a Asturias, pero les fue denegado debido a su mal comportamiento. Querían estar más cerca del marido de Montserrat y padre de Triana, el excomisario de Astorga Pablo Martínez, que se jubiló en 2018. El agente falleció el pasado noviembre a consecuencia del covid-19. A las reclusas se les dio un permiso para acudir al hospital de León para despedirse de Martínez, aunque no se les permitió verlo porque solo tenía permiso para hacerlo el hermano del policía. Y no llegaron a tiempo al entierro.

Tras perder el puesto del economato, han sido asignadas a nuevas funciones. Montserrat trabaja como auxiliar en el invernadero de la prisión, donde ya trabajó en su día otro recluso ilustre, Tomás Rodríguez Villar, “Tomasín”. Triana Martínez, por su parte, está adscrita a la biblioteca del módulo de mujeres.

Mientras tanto, la exagente local de León Raquel Gago, condenada a cinco años por encubrir a madre e hija, está en Alcalá de Henares. La semana pasada se autorizó su progresión al tercer grado, por lo que ya solo tendrá que ir a la cárcel a dormir.

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