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Los institutos rechazan las clases de tarde como solución a la semipresencialidad

“Las jornadas vespertinas chocan con la conciliación”, avisan los directores, que prefieren instalar aulas portátiles para septiembre

Bailes y ambiente positivo contra el covid en el patio del IES Aramo | MIKI LÓPEZ

Bailes y ambiente positivo contra el covid en el patio del IES Aramo | MIKI LÓPEZ

Al anuncio del presidente Barbón de que en el próximo curso habrá presencialidad total, los directores de instituto contestan con una pregunta: “¿Y cómo lo hará?”. Porque si en septiembre se mantienen las actuales distancias de seguridad frente al covid –metro y medio de separación entre un pupitre y otro–, los centros arrastrarán los problemas de espacio que hay en la actualidad. Las soluciones son básicamente tres, pero no todas convencen a profesores y familias: establecer otro turno de clases por las tardes, instalar aulas portátiles o que los ayuntamientos cedan espacios municipales. Los responsables de centros afectados hoy por la semipresencialidad rechazan la jornada lectiva vespertina, y son más partidarios de habilitar nuevos espacios para dar clases.

“Si no hay aulas suficientes, habrá que crearlas”, afirma Santiago González, director del IES Doctor Fleming de Oviedo, que defiende la instalación de aulas prefabricadas. Ahora, en su centro, el sistema semipresencial afecta a alumnos de 3º y 4º de la ESO, de 1º de Bachillerato y de algunos ciclos de Formación Profesional (FP). González pide a Educación que “clarifique cuáles van a ser las reglas del juego” a partir de septiembre, ya que, dice, es “muy fácil asegurar que habrá presencialidad total, pero sin concretar el cómo”. “Si los aforos son los mismos, a ver cómo lo hacen...”, manifiesta.

El director del Doctor Fleming advierte que en su instituto sería imposible dar clases por las tardes, ya que estas están ocupadas por algunos estudios de FP. “No pueden ir al café para todos, a cada centro tendrán que darle una solución distinta, atendiendo a sus necesidades”, señala. Con respecto a la cesión de espacios por parte de los ayuntamientos, González avisa que tampoco vale cualquier equipamiento: “Tienen que estar bien dotados y próximos a los centros”.

Mario Prendes, director del IES Astures de Lugones (Siero), cree que el fracaso en la región del sistema semipresencial es “manifiesto”. “Las exigencias en los exámenes se han tenido que reducir muchísimo y se producen agravios comparativos entre los alumnos. Muchos se van a enfrentar el año que viene a la EBAU y nadie les va a preguntar: ‘¿Tú estuviste el año pasado en régimen semipresencial?’”, critica. Prendes confiesa que los estudiantes de 4º de la ESO, que son lo que todavía hoy siguen alternando un día de estudio en casa y otro en clase, “están desmotivados”. “Cuando tú les dices a los chavales: ‘Mañana volvéis a la presencialidad’ y se ponen a aplaudir, eso demuestra que lo están pasando muy mal”, dice en relación a los estudiantes de 3º de la ESO y 1º de Bachillerato, que a lo largo del curso retomaron la normalidad.

Si en septiembre no hay reducción de distancias, Mario Prendes insiste en que tiene que haber un plan B. No ve con buenos ojos la alternativa de dar clases por las tardes, porque, en su opinión, generará problemas de conciliación a las familias y obligará a los profesores a trabajar por las mañanas y por la tardes. En cambio, sí apoya la instalación de aulas portátiles. “Desde luego es la opción más económica”, indica. De la misma opinión es Francisco de Asís Fernández, director del IES La Corredoria de Oviedo, que ya tuvo que hacer este curso el “sacrificio” de llevar a la tarde a los alumnos de 1º y 2º de Bachillerato para garantizar su presencialidad. De esa experiencia se ha extraído que las jornadas vespertinas chocan con la conciliación familiar, máxime cuando una familia tiene otro hijo que va a clase por las mañanas, y limitan las carreras deportivas, musicales o artísticas de los jóvenes. “En nuestro centro tenemos un montón de chavales federados y diez deportistas de élite, que tendrían que irse a la concertada para tener acceso a una jornada más acorde a su actividad”, comenta. Fernández asegura que lo mejor es que hubiese una “buena comunicación entre las instituciones locales y regionales” con el objetivo de ofrecer la mejor educación y se cediesen espacios.

Emma Álvarez, directora del IES La Ería de Oviedo, reconoce que ninguna solución es fácil. “Lo que nos gustaría es que todos (profesores y alumnos) estuviésemos vacunados en septiembre y pudiésemos estar en clase con mascarilla pero sin las distancias de metro y medio”, admite. Pero lógicamente eso dependerá de la evolución del virus y de lo que determinen las autoridades sanitarias. Si tienen que mantenerse las separaciones, todas las opciones tienen sus peros.

“Por las tardes hay fútbol, hay conservatorio... Y por otro lado, o los adolescentes son responsables o tienen el control de los padres para levantarse pronto por las mañanas o estamos en la misma situación que este año”, valora Álvarez sobre la posibilidad de ampliar a las tardes las clases. En el IES La Ería, asegura, no habría espacio tampoco para colocar aulas portátiles, que por otra parte, y según la experiencia descrita por otros centros, “son frías e incómodas”. De igual forma, la cesión de espacios públicos tampoco es una alternativa válida. “En nuestro caso, lo más cercano es el Calatrava y los bajos del Tartiere y nos quedan a diez minutos. Eso requeriría que parte del equipo directivo y del profesorado tuviesen que trasladarse allí”, remata.

Las familias, dispuestas a llegar a la UE y a los tribunales


Un total de 24 asociaciones de madres y padres de alumnos (AMPA) de institutos asturianos han llevado sus quejas sobre la semipresencialidad al Defensor del Pueblo. En el escrito, las familias afectadas, que se han agrupado en la plataforma “Educación presencial, segura, de calidad y sin discriminación”, acusan a la Consejería de vulnerar el derecho fundamental a la educación y el principio de igualdad. Después de siete meses de lucha, los padres de alumnos que alternan un día de estudio en clase y otro en casa como consecuencia de la pandemia están dispuestos a llegar a donde haga falta. Incluso al Parlamento Europeo y, “si fuera necesario –aseguran–, a los tribunales”. Las AMPA, junto a otras doce familias independientes que también firman el escrito, se quejan de que el sistema semipresencial “está ocasionando un déficit de formación” entre una parte del estudiantado de 3º y 4º de la ESO y de 1º de Bachillerato. “En las jornadas donde no está prevista la docencia presencial, los alumnos no reciben, por lo general, formación a través de su modalidad online”, denuncian.

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