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Me quedo en el pueblo

La luz del campo como inspiración

Isaura Tejo, especialista en la realización de vidrieras y todo tipo de artesania en vidrio, dejo Gijón y se trasladó el año pasado a un pueblo del occidente para vivir y trabajar donde siempre deseó

Isaura Tejo muestra uno de sus trabajos con el vidrio bajo el hórreo de la casa donde vive. |Ana Paz Paredes.

Isaura Tejo muestra uno de sus trabajos con el vidrio bajo el hórreo de la casa donde vive. |Ana Paz Paredes. Ana Paz Paredes

Isaura Tejo vive y trabaja desde hace un año en el pueblo de Trelles, en Coaña, dedicada a su actividad como artesana del vidrio y especializada en vidrieras. Está convencida que se puede vivir en la zona rural y del trabajo que determines.

Una de los muchos trabajos en vidrio que realiza, en su taller. Ana Paz Paredes

“Yo me vine aquí porque encontré la casa que cumplía mis requisitos para trabajar, sobre todo al poder contar con buen espacio paso usar como taller en la parte baja y, además, en el medio rural. Yo siempre quise vivir en un pueblo y encontré mi sitio en Trelles. La autovía está a un paso. Yo creo que con una buena conexión a internet y la presencia en las redes sociales, puedes ir moviendo tu trabajo, puedes dinamizar tu actividad desde el medio rural”, asegura.

Pieza de un "colgante de luz", de Isaura Tejo. Ana Paz Paredes

Licenciada en Biblioteconomía y Documentación, viajó y vivió en diferentes sitios hasta que finalmente regresó a su Gijón natal. Estando allí se apuntó a un curso del INEM sobre la creación de vidrieras artísticas y en él encontró no sólo su gran vocación, sino el oficio que lleva ejerciendo hace años como profesional al frente de su empresa Caleidovidrio.es, que cuenta con página web donde se pueden consultar sus trabajos, tanto diseños como finalizados.

Una de las lámparas realizadas con la técnica Tiffany, que tanto crea como repara. Ana Paz Paredes

Decidí convertirme en artesana del vidrio porque, por aquel entonces e incluso hoy, mi gremio no cuenta con tantos artesanos como los de quienes trabajan el cuero, la cerámica o la madera, por citar unos ejemplos. Y también porque me encanta los cristales, los reflejos, los juego de luces, que son esenciales en lo que hago”, explica esta mujer que derrocha emoción y pasión cuando habla de su trabajo hasta el punto que a lo largo de los años, y mientras trabajaba, se siguió formando. “Hice dos cursos en Barcelona y otro en Santiago”, recuerda ella, para quien la formación y el reciclaje es algo que no termina en el tiempo.

Trabajos que realiza en su taller. Ana Paz Paredes

Principalmente lo que hace son vidrieras para puertas y ventanas por encargo, así como restauraciones de las que tienen daños de algún tipo, incluidas lámparas “Yo trabajo principalmente con la técnica Tiffany, aunque también, aunque menos, hago vidrio emplomado. Además de las vidrieras también hago bisutería personalizada, con fotos e imágenes que encargan los clientes; trabajos de todo tipo personalizados, detalles para bodas, comuniones etcétera”. La belleza de su trabajo se refleja, nunca mejor dicho, cuando la luz traspasa los hermosos colgantes que adornan su taller así como algunas vidrieras que está realizando actualmente.

Mesa de trabajo de Isaura Tejo, en su taller en el pueblo de Trelles. Ana Paz Paredes

“Este trabajo no es sólo el del taller. El cliente te da una idea de lo que quiere, pero luego tienes que tener en cuenta otros factores: el sitio donde va a ir colocada la vidriera o a luz que entra, porque no es lo mismo una vidriera que sea para separar espacios que otra que la atraviese el sol pero que el reflejo vaya directo a la cama, lo que hay que evitar, por ejemplo”, explica esta artesana que, además, ofrece cursos a quienes estén interesados, bien en aprender desde el principio este oficio, bien para trabajar en un proyecto concreto.

La luz se refleja con intensidad a través de uno de sus trabajos en vidrio. Imagen cedida por la artesana.

“Encontré la casa ideal porque, además de taller, también tengo una habitación para alojar a quienes vienen a hacer algún curso intensivo de dos días. Hay quien prefiere venir cada día en el coche pero claro, si quiere venir alguien de fuera de la región, la cosa se le complica”, señala.

Colgante en vidrio con diseño personalizado. Imagen cedida por la artesana.

Isaura Tejo es, como sus diseños, una mujer con luz, y lo transmite a raudales en su trabajo. “Llegué aquí hace un año, con la furgo cargada, un 15 de marzo, y no puedo sentirme más feliz. Es cierto que no hay mucha demanda de vidrieras pero yo vivo de esto hace tiempo. Yo siempre dije que me encantaría vivir de un trabajo que me gustarse y donde quisiera, en un pueblo. Ahora vivo en una casona del siglo XVI y tengo mi taller debajo. Para mi estar aquí es un sueño cumplido”, afirma.

Isaura Tejo con dos de sus trabajos, junto a uno de los pegollos del hórreo que hay junto a la casa en la que vive en Trelles (Coaña) Ana Paz Paredes

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