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Los "doctores de la sonrisa" que hacen más llevadera la PCR de los más pequeños en Asturias

Angelito, Fli, Albertito y Sacarina acompañan a los pequeños que acuden al autocovid pediátrico del HUCA

Los cuatro consejos de Clowntigo para los niños que van hacer la PCR: "Tenéis que venir tranquilos"

Yayo de Valdés tiene cinco años y es la segunda vez que acude al autocovid pediátrico del HUCA. "Estoy nervioso", confiesa desde el asiento trasero del coche mientras espera el turno junto a su madre. Albertito y Sacarina agitan los brazos para que baje la ventanilla. La cara del pequeño se transforma con una gran sonrisa. "Se pone uno muy tieso, abre la boca muy bien y... PCR", exclaman los payasos al unísono. Angelito, Fli, Albertito o Sacarina son los "doctores de la sonrisa" que hacen más llevadera la PCR a los pequeños que acuden al HUCA. "Venimos los martes y los viernes de 9:30 a 11:00 y los miércoles por la tarde", detallan. Sus enormes zapatos y su ropa llamativa no pasan desapercibidas en una mañana especialmente gris en el centro sanitario. "La gente nos saluda desde las ventanas y está muy atenta a lo que hacemos".

Sacarina es pizpireta "y muy romanticona" que lleva en lo alto de la cabeza una diadema con dos llamativos corazones. Albertito es un niño inquieto que no se separa de su pollo de goma. "Hoy le han hecho 27 veces la pcr por eso tiene la boca tan abierta". Sus medicinas para hacer más llevadera la prueba son "Pato" y "Pollo". "Te vamos a enseñar como hacemos la pcpollo", le explican al pequeño Gael Alejandro, que hoy se enfrenta "muy tranquilo" a su tercera prueba. "La mayor parte de los niños han venido que hacerse varias veces la prueba y al final son los padres los que vienen más nerviosos". Precisamente para eliminar los miedos y reducir la ansiedad que supone hacerse una PCR los integrantes de Clowntigo Payasos de Hospital van a colaborar con el Hospital Universitario Central de Asturias en la elaboración de un vídeo para explicar a la población infantil en qué consiste la prueba.

"Los doctores de la sonrisa" que alivian la PCR en el HUCA VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Irma Collín

El programa de Clowntigo en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) tenía antes del covid tres patas. Por una parte, visitas los lunes por la mañana de una payasa profesional patrocinada por la empresa Lacera. Esta payasa visitaba, en primer lugar, la sala de espera de la unidad de cirugía mayor ambulatoria (UCMA), justo antes de las entradas a operaciones. Luego continuaba sus intervenciones en el hospital de día y, por último, en consultas externas. Por otro lado, estaban las visitas de los jueves por la mañana a la UCI pediátrica de una pareja de payasos remunerada por la asociación. Y, por último, las visitas voluntarias de dos parejas de payasos los viernes por la tarde a la séptima planta B y C de pediatría, así como a la UCI pediátrica.

Los niños te enseñan a ser pacientes y tener empatía

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Con la llegada del covid “tocó subirse al carro digital y hacer directos, vídeos y videoconferencias, siempre con la firme idea de volver al hospital, que es el espacio en el que mejor navegamos y más útiles podemos ser”, señalan los integrantes de Clowntigo. Al abrirse el autocovid pediátrico, vieron la posibilidad de “un acercamiento a nuestro querido HUCA”, de manera que los niños “se lleven una imagen o recuerdo más agradable” de la prueba PCR y de su paso por la instalación financiada por Fundación Aladina. "En algunos hospitales la animación ha vuelto al interior de los espacios de hospitalización. Esperamos poder volver pronto porque nuestra labor es importante", recuerda Roberto Carlos Roca, Albertito. "Yo estudié arte dramático y me gusta mucho el clown. Empecé como payaso de hospital hace unos seis años. Al principio me daba miedo un poco de miedo entrar al área de hospitalización pero con el tiempo los niños te enseñan muchas cosas. Para mí la lección más importante es la de la paciencia".

Yolanda Díaz, "Sacarina", en el autocovid pediátrico del HUCA Irma Collín

Yolanda Díaz lleva un lustro colaborando con Clowntigo. Se dedicaba al teatro de forma amateur pero tras una estancia en el hospital con su hijo se dió cuenta de la importancia del voluntariado. "Mi hijo Pelayo pasó mucho tiempo en la UCI, era una época en la que los padres no podíamos entrar tanto y yo me dedicaba a entretener a los más pequeños cuando sus familias no estaban. Les llevaba juegos y les contaba cuentos y pensaba en lo bueno que sería poder contar con una persona que hiciera más llevadera su estancia".

Decidí colaborar con Clowntigo tras una larga estancia de mi hijo en la UCI

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Tres décadas después Yolanda se puso el uniforme de Sacarina y su vida dio un giro. "Los niños son un ejemplo, aunque estén muy malinos siempre te tratan de forma muy familiar, conocen a todos nuestros personajes por sus nombres y si cambiamos algo de nuestra indumentaria, enseguida se dan cuenta", asevera.

Hoy a la pareja formada por Sacarina y Albertito se han unido Angelito, "el papá de Caillou" y Fli, "el explorador que admira a El Fary". "La gente nos recibe muy bien, muchos se acercan y nos piden fotos". Angelito y Fli despiden al pequeño Gael. "¿A que no ha sido nada?", exclaman. La pequeña Milena María Menéndez se acerca para sacarse una foto. "Yo todavía no me he hecho ninguna PCR pero si están ellos no tengo miedo".

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