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Una semana para que acabe el estado de alarma: ¿Qué va a pasar en Asturias tras el fin de las restricciones?

Las incógnitas y las certezas de lo que pasará tras el 9 de mayo en el Principado

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Dentro de una semana, el 9 de mayo, el gobierno central pondrá punto final al Estado de Alarma que ha limitado a lo largo de los últimos meses los derechos de los españoles. Gracias a esta figura jurídica se pudo impedir la propagación del coronavirus limitando al máximo los movimientos de los ciudadanos con herramientas como el toque de queda o los cierres perimetrales. La gran pregunta ahora es qué va a pasar a partir del lunes 10 de mayo. Las incógnitas son muchas pero hay una cosa que parece clara en Asturias: el gobierno regional es consciente de que los buenos datos de contagios y de ocupación hospitalaria obligan a rebajar las restricciones para favorecer la tan ansiada recuperación económica.

“La pandemia está en una situación controlable y controlada, en un estado de meseta como consecuencia de las decisiones que se han ido adoptando y por el cumplimiento de las medidas por parte de la ciudadanía”, señaló ayer el vicepresidente del Principado, Juan Cofiño. La incidencia acumulada a siete días en el conjunto de la región es la más baja de todo 2021, según el Observatorio de Salud del Principado. Ya no preocupan ni los ingresos hospitalarios ni la ocupación de las UCI. Una buena señal que, unida al avance imparable de la vacunación (en unas semanas se tendrá ya inmunizada a toda la población mayor de 70 años), hacen que se tema menos al virus a pesar de que persisten amenazas como la variante india cuyos primeros casos se diagnosticaron ayer en Galicia. En este sentido las autoridades sanitarias llaman a no lanzar las campanas al vuelo. Que termine el estado de alarma no significa, ni mucho menos, que se vaya a volver a la normalidad.

El presidente del Principado, Adrián Barbón, adelantará el alivio de las restricciones por la pandemia antes de que finalice el estado de alarma el próximo día 9 de mayo, según anunció el vicepresidente del Principado, Juan Cofiño. No concretó ninguna de ellas porque “se está trabajando” aún en la resolución, pero sí adelantó que la mano se levantará en parte el jueves día 6, y que se anunciarán previamente, previsiblemente el martes. Las restricciones asturianas caducaban el viernes y el gobierno regional carece de argumentos médicos para prolongar las restricciones que en parte asfixian a sectores como la hostelería.

Pero hay que tener cuidado. No se pueden tomar medidas tan restrictivas como la limitación de la movilidad ya que esto afecta a derechos fundamentales y una medida de este tipo debería tener el respaldo del Tribunal Superior de Justicia de Asturias.

Cofiño no lo concretó, pero parece claro el alivio podría llegar, al menos en parte, al sector de la hostelería, que está a la espera de que se dé solución a sus reivindicaciones para poder servir cenas en el interior de los establecimientos y a las incertidumbres del sector de bodas, comuniones y banquetes previstos para este mismo mes de mayo, al finalizar el día 9 el estado de alarma.

El presidente de Otea, la patronal de la hostelería y el turismo en Asturias, José Luis Álvarez Almeida, mostró su satisfacción “porque el gobierno escuche las peticiones del sector. Se necesita normalizar la situación. Asturias está en nivel 2 de alerta y esto permite estar en otras condiciones. Debemos recordar que la situación de rentabilidad de los negocios es complicada en estos momentos con las barras cerradas, cuatro comensales por mesa y cierre del interior a las 21.00 horas”. Y puso un ejemplo de la situación crítica de la hostelería: “En el día de la madre se está perdiendo una facturación del 50 por ciento respecto a un año normal. Y las empresas no aguantan más”.

El respiro del día 6 es solo parcial, porque otras medidas se empezarán a aplicar a partir de que se levanten las restricciones de movilidad impuestas por el estado de alarma. “El Principado está trabajando intensamente de cara a ese día (el 9 de mayo), también ahora, en fin de semana. Y el martes se dará cuenta de ello”, afirmó Cofiño al indicar que puede ser el propio presidente del Principado quien comparezca para anunciarlas.

Entre las medidas que se ultiman figura el nuevo sistema “4 Plus”, que incluirá el cierre perimetral por localidades y no por municipios, como ya anunció el jefe del Ejecutivo regional.

Las nuevas medidas

Y es que para después del estado de alarma, en un escenario incierto que deja en suspenso la restricción de derechos fundamentales, el Principado prepara una adaptación que mantenga vivo el sistema “4Plus” que ahora tutela las restricciones por concejos. La nueva versión está todavía poco madura, toda vez que el avance que hizo esta semana el consejero de Salud, Pablo Fernández, únicamente precisa por ahora que “posiblemente los cierres perimetrales en vez de municipios puedan aplicarse únicamente en aquellas localidades en las que se detecte una situación concreta de mayor incidencia como consecuencia de un problema cualitativo”Habla de volver a confinamientos más “locales” que los de los concejos –Asturias empezó cerrando sólo los cascos urbanos de Oviedo, Gijón y Avilés en otoño–, pone como ejemplo de situación potencial de cierre la declaración de “un brote de una de las nuevas cepas” y precisa lo ya sabido de que en cuanto el estado de alarma decaiga “tendríamos que pedir ante la autoridad judicial una autorización para poner en marcha todas las medidas que afecten a derechos fundamentales”.

El consejo de gobierno del Principado aprobó hace días la nueva ley de salud pública. Pero esta regulación no estará disponible aún cuando decaiga el estado de alarma. Cuando pase los filtros del parlamento, eso sí, la norma habilitará al titular de Salud para declarar la emergencia sanitaria y utilizarla para poner en marcha medidas sanitarias, económicas y sociales al amparo de la ley orgánica de medidas especiales en materia de salud pública –que habilitan para “el control de los enfermos, las personas que estén o hayan estado en contacto con ellos y el medio ambiente inmediato”–, pero necesitará la autorización judicial para ordenar cierres perimetrales o limitaciones de derechos. En la práctica, podría seguir regulando horarios comerciales, por ejemplo, pero sin intervención judicial no cabrían confinamientos territoriales. Pablo Fernández quiso desvincular la reforma legal del inminente final del estado de alarma. “Estamos hablando de decretar algo similar a la crisis sanitaria a nivel nacional”, precisó, algo “que a partir del día 9 sigue presente”. Sin aclarar las razones de la demora de una reforma largamente anunciada, el Consejero asume que “sería deseable que estuviese en vigor lo antes posible porque nos ayuda, nos da mayor capacidad para argumentar las medidas que hay que poner en marcha y supone un cambio cualitativo por cuanto el Consejo de Gobierno adquiere esa capacidad de autoridad sanitaria que actualmente no posee”.

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