Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Mael lleva el futuro a Baselgas

Los músicos Rubén Bada y Leticia González, del grupo de folk “L-R”, se instalan con su hijo en un pueblo que tenía solo dos vecinos y simbolizan el renacer rural que se registra en Grado durante la pandemia

Rubén y Mael Bada  y Leticia Baselgas. | S. Arias

Rubén y Mael Bada y Leticia Baselgas. | S. Arias

Por las estrechas y medievales calles del pueblo de Baselgas, en Grado, hacía mucho tiempo que no se veía corretear a un niño. De hecho, casi no pasaba nadie: solo había dos vecinos asentados. Hasta que llegó Mael con sus padres la pasada primavera y Baselgas empezó a revivir. Los padres del niño que lleva el futuro a Baselgas son los conocidos músicos de la escena folk asturiana Rubén Bada y Leticia González, que forman el grupo “L-R”. Han trasladado a este pueblo el taller de instrumentos que tenían en Gijón y han montado un estudio de grabación bajo la panera. Allí están rematando su próximo disco, “N.O.S.”, que sale en junio.

La pareja ha montado un taller de construcción de instrumentos

decoration

“Llevaba años queriendo venir, siempre nos gustó la vida rural y antes de ir a Gijón vivimos en Carreño y Siero, pero con el confinamiento, con el bichu, vinimos a Baselgas y nos vamos a quedar, tenemos que ir a empadronarnos”, dice Leticia, cuyo apellido artístico es Baselgas, el pueblo de origen de sus padres y antepasados. Allí tiene la casa familiar, donde pasó largos periodos vacacionales y fines de semana. “Es el origen de mi familia, esta casa es parte de mi historia. Jamás me desharía de ella”, afirma.

Bada, violinista, guitarrista, intérprete de bouzouki, lutier y, en definitiva, uno de los músicos de folk de mayor proyección internacional, se crio en un pueblo carreñense y, de adolescente, se trasladó a Las Vegas (Corvera): “Ye algo que nun superé nunca hasta que volví pal monte”. Esa idea compartida de desarrollarse profesional y vitalmente en el pueblo les ha llevado a Baselgas, donde esperan que Mael tenga pronto vecinos con los que jugar gracias al auge y cierto repoblamiento que está viviendo la zona rural de Grado desde el confinamiento de 2020. “A ver si se abre la escuela de Sama”, comentan con vistas al futuro escolar de Mael.

El estudio de grabación está bajo la panera: allí hicieron su próximo disco

decoration

Una vida de sonidos distintos a los de la ciudad y de un silencio pacífico que lo inunda todo. Y eso ayuda mucho a Bada para fabricar los instrumentos musicales en la lutería que ha instalado bajo la panera. “Es un búnker y sales y miras lo que tienes delante, tomas un cafetín o das un paseo. Es un ritmo distinto y la calidad de vida es otra”, dice. Eso sí, es importante fundirse con el pueblo, afirma, compartir charla con los vecinos. “Hay una transmisión de conocimiento de la que siempre aprendes algo”, añade.

Bada es un lutier en un pueblo de tradición artesana, donde antaño había goxeiros, canteros o carpinteros, y desde el que ahora salen instrumentos musicales para todo el mundo. Ya ha hecho envíos a Irlanda y Chile. “Antes, todo el mundo aprendía a hacer con las manos; esa gente levantó y mantuvo el pueblo durante mucho tiempo, hasta que se inculcó la idea de que esto no era el progreso”, apunta Leticia Baselgas.

En esta casa de Baselgas, la música siempre impregnó las paredes. Mujeres de sones y cantos y hogar de músicos, donde aún conservan una flauta de principios del siglo XX. Lamentablemente, se perdió una bandurria que aparece en las fotos familiares hasta los años cuarenta. “Ye un vínculo muy poético”, señala Baselgas sobre la relación entre la lutería y la historia musical de la casa, con vistas a la sierra de la Cuota, en cuyas estribaciones se encuentra el pueblo deshabitado de La Condesa. Naturaleza total a veinte minutos de la villa moscona.

El nuevo trabajo de este dúo que revoluciona la tradición se titula “N.O.S.”

decoration

“L-R” forman un dúo revolucionario en el folk asturiano: sones tradicionales combinados con blues, rock o jazz con un gusto exquisito. En Baselgas han terminado de grabar y dar forma al nuevo disco, más visceral que el anterior. “Creamos muchísimo en el confinamiento, teníamos esa necesidad, y el disco acabó garrando otra dimensión más introspectiva”. El próximo verano lo llevarán al escenario, al que están subidos estos días en una pequeña gira por el Levante. “N.O.S.” está compuesto por una docena de temas para salir a bailar al son de “L-R”. Y quizá, algún día, la pista sea en la fiesta de Baselgas, a mediados de agosto, con Mael y más niños jugando por el pueblo.

Compartir el artículo

stats