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Titulados universitarios asturianos sin trabajo, el nuevo perfil de estudiantes que capta la FP

Los ciclos usan su “cercanía a la empresa” para colocar a alumnos | “Los graduados tienen más capacidad de evolución”, dicen en la Universidad

Alumnos en un aula de simulación de la FP del Mar. | Ángel González

Alumnos en un aula de simulación de la FP del Mar. | Ángel González

Después de la Universidad, de vuelta al instituto. No es un número “exagerado”, pero los directores de centros de Formación Profesional cada vez detectan más casos de titulados universitarios que recurren a la FP en busca de una oportunidad laboral. Hay ingenieros matriculados en ciclos del metal, hay biólogos estudiando módulos de industria alimentaria y hay hasta filólogos reconvirtiéndose en sanitarios. En la región con más menores de 30 años inactivos ya todo es posible. Los profesores de Formación Profesional reconocen que, aunque todavía hay margen de mejora, la FP “ha ganado en visibilidad y en prestigio”. ¿El motivo? “Es una formación de calidad, con fácil acceso al mercado laboral y cercana a la empresa. Mientras que la Universidad tiene una posición más alejada”, señala Luis Fernando Gijón, director del CIFP de Avilés.

Prácticamente todos los técnicos de informática que salen del centro avilesino –y de otros de la región– se colocan al día siguiente. Y lo mismo pasa con los soldadores. Para ambos títulos son dos años de formación, mientras que para un ingeniero son cuatro como mínimo. ¿Hay grandes diferencias de sueldos? Pues depende cómo se comparen. Un soldador con experiencia puede llegar a superar los 2.000 euros, mientras que un ingeniero recién salido de la Universidad rondará los 1.500. Por eso, Asun Cámara, la directora de la Escuela Politécnica de Mieres, pide “no comparar las cifras con frivolidad”. Lo que está claro, apunta Juan Carlos Campo, director de la Escuela de Ingeniería de Gijón, es que “el salario sube con el nivel educativo” y que la verdadera diferencia entre un ingeniero y un titulado de FP de la misma rama está “en la progresión, no en el primer sueldo”.

“Es al cabo de un tiempo cuando las diferencias salariales del mayor nivel educativo se hacen evidentes y donde el paso del tiempo las ensancha”, insiste Campo. Es lo mismo que expresa Asun Cámara pero con otras palabras: “Es probable que un profesional de FP y un ingeniero puedan arrancar en los mismos puestos y ganando lo mismo, pero con objetivos distintos. Desde luego, la capacidad de evolución de un graduado será mucho más rápida”. Y lo mismo se podría aplicar a un profesional que hace un máster. Esa titulación es un “plus”, subraya Cámara, que le ayudará a conseguir “más rápido esa evolución”.

Ahora bien, tampoco son comparables el tipo de formación que se da en la FP y en la Universidad. La directora de la Politécnica de Mieres reconoce que un ciclo superior es “eminentemente práctico”, mientras que un grado en Ingeniería, “aunque también tiene sus prácticas, es mucho más teórico y profundiza en el por qué de las cosas”. “Digamos que una carrera universitaria no va tan enfocada a remangarse, y sí a conocer cómo funcionan los procesos, saber por qué y saber mejorarlos”, detalla. Luis Fernando Gijón, director del CIFP de Avilés, en el que gozan de éxito los títulos de fabricación mecánica y electricidad y electrónica, coincide en el análisis. “Aquí estamos muy enfocados al mercado laboral. Un taller de automoción, por poner un ejemplo, es el mismo que luego los chavales se van a encontrar fuera”, indica. Y apunta un detalle más: “La sobrecualificación, que antes estaba muy valorada, ahora ya no está tan bien vista”. Lo que demandan sobremanera las empresas, según su percepción, son jóvenes que se remanguen.

En este sentido, Juan Carlos Campo reconoce que las políticas de inserción laboral de los jóvenes universitarios han llevado a “un abuso de las llamadas becas”. Subvenciones, explica, “que están actualmente por debajo del salario mínimo interprofesional” y que cree que “sería necesario reconsiderar políticamente”. “Pienso que no estamos en un punto de equilibrio adecuado ni para retener al talento ni para estimular el desarrollo del mayor valor añadido del tejido productivo ni para estimular al progreso de los jóvenes”, sentencia.

La Formación Profesional oferta para el curso que viene un total de 92 ciclos, con 8.882 plazas. Tres son nuevos: Animación 3D y Energías Renovables, que se impartirán en Langreo, y Acondicionamiento Físico, en Avilés. Mientras que la Universidad ofrece 120 títulos (sesenta de grado y otros tantos de máster) con 6.672 plazas de nuevo ingreso (4.873 para grados, 1.799 en máster), es decir, para alumnos que empiezan una carrera. La gran novedad, si todo sale según lo previsto, es el grado de Ciencia e Ingeniería de Datos, en Gijón. “El alumnado de Bachillerato está enfocado normalmente a ir a la Universidad, pero es verdad que eso está cambiando”, dice Luis Fernando Gijón, del CIFP Avilés. Al igual que ya ha cambiado la fama de la Formación Profesional, que ahora se ve como una puerta directa al empleo.

Ingenieros en módulos

“Nosotros tenemos universitarios en varios sectores. En el metal hay ingenieros. En el ciclo de electromedicina tenemos a gente con carreras superiores... En nuestro caso, los ciclos superiores de Sanidad atraen mucho y a ellos llegan graduados en estudios con menor proyección laboral, como filólogos o biólogos, para reconvertirse”, asegura Jorge Saucedo, director del CIFP Cerdeño, en Oviedo. En su centro se imparten un total de 22 ciclos sanitarios y todos arrasan. Sobre todo, dice, los de Imagen para el Diagnóstico, Radioterapia, Emergencias Sanitarias y Farmacia.

El año pasado, en toda Asturias hubo casi 2.000 solicitantes en la familia sanitaria para 734 plazas. Pese a la desorbitada demanda, Saucedo cree que no hace falta crear más plazas, sino “reorganizarlas”. “La oferta tiene que ir en función de la demanda productiva. Porque de lo contrario los centros de trabajo no podrían absorber las prácticas y luego sería más difícil encontrar un empleo, lo cual generaría frustración en los jóvenes”, manifiesta. Ahora bien, añade, “lo que no tiene sentido es tener ciclos repetidos casi por cada barrio. A lo mejor hay que agruparlos. Y a eso no se ha atrevido todavía la Administración”.

Al CIFP de Avilés también llegan universitarios. De dos tipos, puntualiza Luis Fernando Gijón: estudiantes que empezaron la carrera y que la dejaron a medias para ir a la FP, y graduados. “Lo notamos en la convalidaciones que nos piden”, dice. Soldadura, Informática, Mecatrónica y Electricidad son los ciclos más demandados en Avilés.

Dos modelos de enseñanza diferentes


  1. Práctica-teoría. La FP es una formación más práctica, mientras que la universitaria, aunque también tiene sus prácticas, es más teórica y profundiza en el por qué de las cosas.
  2. Los sueldos. Puede ser que un ingeniero recién graduado cobre lo mismo que un soldador con experiencia. Pero con el paso del tiempo, las diferencias de sueldos serán grandes.
  3. Las becas. Los expertos creen que las políticas de inserción laboral de los jóvenes universitarios han llevado a un abuso de las becas, que están por debajo del salario mínimo. 

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