La faba asturiana es más que un ingrediente, es cultura, es tradición, es arraigo a la tierra, es patrimonio gastronómico de nuestra región ¿Quién no ha probado alguna vez una fabada Asturiana? O en su defecto unas fabas con almejas? ¿Quién no recuerda una comida familiar entorno a este plato? Son señas de identidad que debemos de trasmitir de padres a hijos y no podemos perder.

Faba asturiana Cedidas a LNE

Proteger el producto autóctono

Las 146 familias que siembran faba asturiana sólo producen 208.073kg, que se traducen en ración y media de auténtica faba Asturiana por asturiano. Sí, has leído bien, el resto de fabas que se comercializan son de importación, mayoritariamente de Bolivia que entran en nuestra región haciéndose pasar por nuestras cuando realmente se han cultivado a miles de kilómetros de nuestro paraíso.  

La labor de la IGP Faba Asturiana

La IGP Faba Asturiana como organismo creado para la defensa del producto, certifica y controla su origen y garantiza al consumidor que esas fabas han sido cultivadas en nuestra región, cumpliendo los controles sanitarios establecidos por la marca. Y para ello, avala esta trazabilidad con la puesta en el mercado de faba asturiana IGP envasada y contraetiqueta mediante etiquetas expedidas de manera individual que certifican su origen en todo momento.