Se llama ATG4D y es un gen altamente importante: funciona como protector frente a la muerte neuronal. Así lo revela una investigación liderada por la Universidad de Oviedo y el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA), con el científico Guillermo Mariño a la cabeza. El gen en el que se centra el trabajo es uno de los treinta que están implicados en la autofagia, un mecanismo natural de regeneración celular que reduce la posibilidad de contraer ciertas enfermedades y prolonga la esperanza de vida.

Mariño lo explica de forma muy gráfica. Dice que es un sistema de limpieza celular que actúa de manera análoga a un ejército de robots aspiradores. “La autofagia cumple una doble función: por un lado, elimina productos de desecho en las células y, por otro, es capaz de transformar estos desechos en nutrientes esenciales y producir energía”, detalla. Los científicos asturianos comprobaron en ratones de laboratorio cómo la ausencia del gen ATG4D desencadenaba un proceso de neurodegeneración cerebelosa así como problemas de coordinación motora.

En la investigación, que acaba de ser publicada en la revista “Cell Death and Differentiation”, han colaborado también equipos del Institut Gustave Roussy de Francia y el grupo de Genómina, Cáncer y Envejecimiento de Carlos López Otín.