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¿Qué pasará con la atención sanitaria primaria en Asturias? Guía para entender lo que se sabe (y puede cambiar)

El Principado centra la reorganización en mejorar la asistencia de crónicos, deteriorada durante la pandemia, y asegura que la duración de cada consulta será flexible

Vacunaciones en el centro de salud de Pola de Siero.

Vacunaciones en el centro de salud de Pola de Siero. ÁNGEL GONZÁLEZ

Si te pones malo y crees que un médico debe examinarte, ¿quién decide si te ve físicamente o te atiende por teléfono? Desde hace muchos años, llamabas por teléfono, pedías cita y te veía el médico. Desde hace menos años, entrabas en la web “Astursalud”, solicitabas cita y el médico te recibía. Esta dinámica tan sencilla se ha vuelto complicada.

El imperio del teléfono

Con la llegada de la pandemia de covid-19, el primer contacto con la red de atención primaria pasó a ser telefónico. Y buena parte de la atención de los médicos y enfermeras también se resolvió por vía telemática, para evitar contagios. ¿Cómo se harán estas cosas en adelante en Asturias, una vez que la incidencia del coronavirus está disminuyendo mucho? Vamos a tratar de explicar lo que hasta ahora se sabe, que es cambiante.

El consejero quita filtros

La semana pasada, el consejero de Salud del Principado, Pablo Fernández Muñiz, respondió a esta pregunta diciendo que, aunque la petición de asistencia en los centros de salud comience con una llamada telefónica, “siempre que el paciente lo demande, lo necesite, como era antes, se le dará una cita presencial”. O sea, la última palabra la tendría el usuario.

Los médicos se irritan

La reacción de los médicos fue muy airada. “La accesibilidad ilimitada es una tomadura de pelo y un gran error porque hace que el sistema sanitario sea inoperante. Hay sobrecarga de trabajo y escasez de médicos. Y en poco tiempo la escasez va a ser mayor”, declaró anteayer a LA NUEVA ESPAÑA Javier Alberdi, presidente del Sindicato Médico de Asturias (SIMPA).

El Sespa repone filtros

Ayer, sin duda después de recibir muchos mensajes sobre el rechazo de los médicos, la gerente del Servicio de Salud del Principado (Sespa), Conchita Saavedra, modificó el guión: “La relación médico-paciente o profesional-paciente es bilateral. Lo que hacemos es orientar al paciente ante una necesidad, pero también le escuchamos. Que un paciente llame porque se encuentra mal, y un profesional le ayude o decida cómo y cuándo tiene que ser atendido, era lo que ocurría antes de la crisis sanitaria y lo que va a seguir ocurriendo. No hay ningún cambio en esa relación, va a seguir siendo la misma”. O sea, el usuario no tendrá la última palabra. Habrá un profesional que “le ayude o decida”. En román paladino: habrá un filtro.

¿Un término medio?

Ante este panorama, quizá lo más prudente sea esperar unos días, confiar en que las aguas se calmen y aguardar a que una negociación más sosegada entre las autoridades sanitarias y los representantes de los médicos alumbren un escenario de mayor concordia. Hay motivos para pensar que, superados los peores zarpazos de la pandemia, existe un término medio entre una atención telefónica para una mayoría de los pacientes y un centro de salud abierto incluso para los que pretenden ir todos los días (salvo que estén enfermos), como reza el dicho maledicente.

Los protagonistas, vacunados

La reorganización de la atención primaria ya está en marcha y se pretende que el nuevo modelo esté implantado el próximo 1 de junio. Conchita Saavedra, gerente del Sespa, y Óscar Suárez, coordinador de Gestión Asistencial, expusieron los detalles ya publicados ayer por este periódico. Un dato muy relevante es que ya están vacunados frente al coronavirus, con al menos una dosis, la totalidad de los trabajadores sanitarios y también “un 87 por ciento de los asturianos mayores de 60 años”. O sea, los protagonistas de buena parte de la atención que se presta en lo centros de salud.

Mejorar la atención al enfermo crónico

La mayor preocupación de la Administración sanitaria se centra en la atención a los enfermos crónicos, que se ha visto mermada durante la pandemia. Tal y como adelantó ayer LA NUEVA ESPAÑA, en el último año se ha registrado en Asturias un aumento de las intervenciones quirúrgicas urgentes. Este hecho, preocupante, guarda relación en parte con las dificultades y el miedo de los pacientes crónicos a la hora de acceder a los servicios de atención primaria.

Duración flexible

El nuevo plan de funcionamiento de los centros de salud indica que cada médico atenderá a un máximo de 43 pacientes diarios, cifra que incluye los vistos en su domicilio. Habrá 18 “huecos” para consultas presenciales y 9 para consultas telefónicas. Se estima que la duración media de cada acto asistencial sea de ocho minutos, pero la gerente del Sespa aclaró que se trata de una cifra orientativa y que “cada profesional tendrá libertad para organizar su propia agenda”, bajo la premisa de que “en ocasiones, una consulta telefónica puede durar más que una asistencial”.

José Juan García y su hijo Nicolás, ayer, en el exterior de las instalaciones del centro de salud Mieres Sur. D. M.

División de valoraciones: del “llega tarde” de unos al “no hemos tenido queja” de otros


“Nunca se tenía que haber llegado a la teleconsulta. Que se recupere la atención presencial es una medida que llega tarde, y que no termina con la telemedicina. Pero bienvenida sea”, sentenció ayer Arístides Escudero, un vecino de Corvera que en septiembre del año pasado impulsó una campaña a través de redes sociales para urgir consultas presenciales en los centros de salud. Su iniciativa fue seguida por decenas de personas en diferentes centros de salud, especialmente en Las Vegas (Corvera) y La Luz (Avilés). Ahora aplaude que se incremente la atención y se favorezca la accesibilidad de la población a los centros, aunque reitera: “Llega tarde”.


En el área sanitaria avilesina son tantos los que claman por ver al médico cara a cara como los que están satisfechos con el modelo de atención actual: “Yo, por fortuna, vengo poco al médico, y no noto apenas diferencia con cómo era la atención antes de la pandemia”, decía el joven Adrián García, de 20, a la salida del centro de salud de Llano Ponte, donde recibió la vacuna para la picadura de avispa asiática. El padre de un crío, paciente de pediatría, apuntaba: “En estos meses hemos tenido que llamar muchas veces por cosas de niños. Siempre me cogieron el teléfono, tal vez no a la primera, pero me atendieron. Y cuando la pediatra consideró que tenía que verlo nos mandó venir, así que no tenemos queja”, dijo.


En Gijón, el nuevo plan de atención primaria llega en plena campaña de manifestaciones convocada por la federación vecinal para exigir, además de un incremento inmediato de la presencialidad, la reapertura de los siete centros de atención continuada –urgencias en horario de tarde– que se cerraron durante la pandemia para poder reagrupar al personal sanitario y establecer circuitos covid. Ayer, del céntrico ambulatorio de Puerta la Villa los pacientes entraban y salían por lento goteo. “Por un análisis de orina voy a tener que esperar al día 25. Tengo fibromialgia y cuesta mucho que te vean. No sé si la intención es que todos nos vayamos a un especialista privado. Yo me lo estoy pensando”, lamentaba a la salida una de las pacientes. “El contacto debería ser más directo, todos estamos con mascarilla y los sanitarios están vacunados. Yo estoy en rehabilitación y estoy deseando volver a lo de antes o a algo mejor, porque antes también había muchos retrasos en las citas”, señaló otro usuario.


El centro de salud Mieres Sur presta servicio de consulta en atención primaria a una población de casi 13.000 personas. La inmensa mayoría lleva más de un año sin visitar las instalaciones. Juan Álvarez pudo ayer pasar consulta presencial: “Se hace raro después de tanto tiempo, pero es un paso importante hacia la normalización”. El joven Nicolás García acudió también al centro para ser tratado de una quemadura en su pierna derecha que se hizo jugando al fútbol: “Llevo dos días sin apenas poder dormir y, al menos, me han podido vendar la zona para protegerla”, explica este delantero del Ujo en categoría cadete.

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