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La distancia entre los pupitres se podrá reducir para lograr la presencialidad total

El Gobierno propondrá a las comunidades mantener el próximo curso las mascarillas y “flexibilizar” el tamaño de los grupos burbuja

Clase de un colegio asturiano

Clase de un colegio asturiano

Las principales medidas de protección frente al coronavirus se mantendrán el próximo curso, según propondrá el Gobierno central a las comunidades autónomas: mascarillas, grupos burbuja y distancias interpersonales. Los planes de los ministerios de Educación y Sanidad incluyen, no obstante, un cambio relevante para acabar con la semipresencialidad, que en Asturias indigna a las familias y afecta a algunas clases de 3º y 4º de Secundaria y 1º de Bachillerato. Se trata de reducir a 1,2 metros –este curso es de 1,5– la separación entre pupitres en las aulas. Hay otra novedad: el Estado abre la puerta a “flexibilizar” el tamaño de los grupos burbuja o estanco, que ahora son de 20 niños en Infantil y de 25 en Primaria. Esto permitiría a las regiones eliminar los desdobles.

La Consejería de Educación no quiso entrar a valorar estas propuestas, a la espera de que el próximo miércoles 19 se celebre una reunión conjunta entre las ministras de Educación, Isabel Celaá, y de Sanidad, Carolina Darias, y los consejeros autonómicos de ambas carteras. “La Consejería está ajustando el modelo del próximo curso. Aún es prematuro avanzar cómo será. Todo el departamento de Educación está volcado ahora mismo en la planificación del próximo año académico, con el objetivo de lograr el cien por ciento de presencialidad en las aulas y se van dando pasos en ese camino”, señalaron fuentes de la Consejería. “Del Ministerio, a día de hoy, conocemos una propuesta inicial que habrá que debatir y acordar”, agregaron.

Lo que sí avanzó, en una comisión en la Junta General del Principado, la titular de Educación, Carmen Suárez, es que Asturias intentará volver a la “mayor normalidad” posible el curso que viene. En este sentido, las directoras generales de Planificación Educativa, Lydia Espina, y de Ordenación, Evaluación y Equidad Educativa, Paula García, indicaron que en las previsiones no entra mantener en septiembre las aulas internivel asociadas al covid. El Principado dio este año a los centros la posibilidad de mezclar en una misma aula a alumnos “sobrantes” de dos cursos diferentes, como consecuencia de la bajada de ratios. La medida, sin embargo, estuvo envuelta en polémica.

Con respecto a las ratios (número de alumnos por aula), las directoras generales no han dado nada por seguro. Aunque afirmaron: “En la medida que vayamos recuperando la normalidad, también debemos retomar nuestro modelo educativo, con sus ratios, su carga lectiva, sus actividades complementarias”. La no bajada de ratios es una de las exigencias que hacen los sindicatos docentes. Fruto del covid, Educación bajó este curso de 25 a 20 alumnos el aforo en las clases de hasta 2º de la ESO. Del mantenimiento de esta medida dependerá la supervivencia de las llamadas aulas covid y la contratación extra que se hizo este curso de miles de docentes, que ven peligrar ahora sus plazas.

La propuesta de los ministerios de Educación y Sanidad de reducir 30 centímetros las distancias entre mesas a partir de septiembre no convence a las familias asturianas afectadas por la semipresencialidad. “Eso no soluciona nada. Si empeora la crisis sanitaria volveremos a la situación actual. Quieren hacerlo todo a coste cero, y sin inversión es imposible”, se quejan los padres integrados en la plataforma “por una educación presencial, segura y de calidad”. “¿Y si hay colegios que no tiene ni espacio de 1,2 metros?, ¿Qué hacen?”, se preguntan. Precisamente ayer en la Comisión de Educación participó, a petición de Ciudadanos, una madre del IES Doctor Fleming de Oviedo, Mabel Gancedo, que puso voz al drama de niños que alternan un día de estudio en clase y otro en casa.

La ministra Isabel Celaá apostó por volver a las clases presenciales –como también lo hace la Consejera regional Carmen Suárez– en todos los tramos de la enseñanza porque las ventajas son “muy superiores a cualquier riesgo o eventualidad”, según dijo. Sin embargo, su plan prevé la vuelta al modelo híbrido en caso de que los contagios se disparen.

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