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El plan para atajar las listas de espera estudia contar con hospitales privados

El Sespa intenta compensar las 18.000 cirugías perdidas durante la pandemia potenciando las tardes y dando prioridad a la traumatología

Un quirófano del HUCA, durante una intervención, en una imagen de archivo.

Un quirófano del HUCA, durante una intervención, en una imagen de archivo. MIKI LÓPEZ

El Principado prepara un ambicioso plan de choque encaminado a reducir las listas de espera en Asturias, engrosadas de forma notable en los 15 meses de pandemia de covid-19. El programa incluirá un incremento de las intervenciones quirúrgicas en los hospitales públicos y un aumento de las derivaciones a los hospitales concertados. Además, el Servicio de Salud (Sespa) está sondeando a los hospitales privados para saber en qué medida pueden absorber más actividad quirúrgica de la que ahora realizan, centrada en cataratas, varices y algunas modalidades de cirugía general, además de exploraciones diagnósticas.

Según adelantó LA NUEVA ESPAÑA el pasado domingo, la red sanitaria pública realizó durante un año de pandemia unas 18.000 operaciones menos que en el año anterior. Esta cifra implica un descenso aproximado del 30 por ciento con relación a un ejercicio normal. La merma de intervenciones afectó a todas las especialidades, aunque en diversa medida. Como consecuencia, los hospitales privados de la región han registrado un notable aumento de actividad en el último año por iniciativa de pacientes que deciden costearse la prestación que necesitan.

Prótesis de rodilla y cadera

La disciplina que sufre demoras más abultadas, y en la que el plan de choque hará un énfasis particular, es traumatología. Más en concreto, implante de prótesis de rodilla y cadera, cirugías muy demandadas y cuyo retraso genera un deterioro importante en la calidad de vida de los afectados. Una dificultad adicional es que se trata de intervenciones cuyas posibilidades de derivación a hospitales no públicos son muy limitadas por razones de dificultad técnica.

La Consejería de Salud dejó de publicar los datos de lista de espera al inicio de la pandemia, volvió a difundirlos en los meses de julio, agosto y septiembre, y a partir de ahí interrumpió de nuevo la difusión. La previsión actual es que el próximo día 20, jueves, publique los datos a fecha del 30 de abril. Y que, de manera simultánea, anuncie un ambicioso programa para atajar las demoras.

Al igual que ya sucediera hace un año, al final de la primera ola pandémica, lo primero que quieren las autoridades sanitarias es apurar las posibilidades de sus propias instalaciones y de su plantilla. Esta estrategia se traduce en el desarrollo de programas quirúrgicos por las tardes.

El segundo brazo del plan se centra en los hospitales concertados: Jove y Cruz Roja de Gijón, Hospital de Avilés y Sanatorio Adaro, a los que se intentará derivar toda la actividad que puedan llevar a cabo.

Y el tercer brazo lo constituyen los hospitales privados, principalmente el Centro Médico y la Clínica Asturias (ambos de Oviedo), y los hospitales Begoña y Covadonga, de Gijón. Estos centros ya tienen concertada con el Sespa un cierto volumen de actividad: exploraciones diagnósticas –sobre todo resonancias magnéticas– y cirugías de baja complejidad, como varices y cataratas. Los responsables del Sespa ya se han dirigido a los gerentes de los centros privados para sondear sus capacidades. “Nos han preguntado, hemos respondido, pero aún no nos han concretado nada”, indicaron ayer fuentes del sector privado.

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