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Atraca pistola en mano un súper de Colloto y huye corriendo con un botín de 500 euros

La Policía busca al delincuente, un varón de unos 40 años, que asaltó a la única dependienta de la tienda con un arma que “parecía de mentira”

Supermercado

Fue todo cuestión de unos segundos. La empleada de un pequeño súper de la calle Luis Suárez Ximielga de Colloto estaba sola en su puesto de trabajo cuando, de repente, un hombre de unos 40 años salió de la nada, pistola en mano, pidiéndole que se apartara de la caja. El varón se hizo con un botín de 500 euros y tras obligarla a resguardarse en la sección de panadería emprendió una huida a pie en dirección al centro de la localidad. Nada más conocer el suceso, la Policía Nacional puso en marcha un operativo, confiados en dar caza rápidamente al atracador.

Los hechos tuvieron lugar en torno a las cuatro y media de una tarde especialmente tranquila. En ese momento no había clientes y el caco vio una oportunidad clara de actuar sin dejar testigos. Entró empuñando el arma y con claro tono amenazante. La dependienta, asustada, acató su orden de retirarse de la caja, abriéndole el camino hacia un dinero que recogió con el ansia de esfumarse cuanto antes. “Métete ahí y no salgas”, indican algunas fuentes que le ordenó a la trabajadora para facilitar su escapada en sentido hacia Siero por el medio del pueblo.

La mujer pidió rápidamente ayuda. La Policía recibió la llamada poco antes de las cinco de la tarde y rápidamente se movilizó para tomar testimonio a la trabajadora en busca de pistas para dar caza al presunto delincuente. “Dijo que pudo ver la pistola, pero le parecía de mentira”, indicaron fuentes cercanas al establecimiento apenas un par de horas después del inesperado suceso, que vuelve a despertar los fantasmas de la inseguridad en una población donde hace tres años se constituyó una plataforma vecinal para exigir una mayor vigilancia tras sufrir una serie de robos y actos delictivos.

“Un susto”

A pesar de lo grave del episodio, los afectados se alegraron porque no hubo que lamentar ningún daño personal. “Por suerte quedó todo en un susto”, apuntó otra trabajadora de la tienda, de cuya caja registradora el atracador se llevó un botín que, aunque modesto, sus legítimos dueños confían en recuperar gracias a la actuación de los cuerpos de seguridad.

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